Queridos hijos del planeta Tierra: ¡SOY SANANDA!
Cuando caminé sobre la Tierra, hace unos dos mil años, Yo era un ser humano común y corriente, como ustedes. Tenía mis dudas, mis preguntas. Empecé a ver un mundo que no me gustaba, eso me inquietaba; y necesité superar muchos desafíos para alcanzar la iluminación. Todos conocen la historia. Cuarenta días en el desierto, pero que me trajeron me brindaron todo lo que necesitaba, todo el conocimiento y toda la transformación necesaria para mi alma.
Así que, comprendan que pocos, incluso diría que muy pocos, no tienen caminos difíciles. Todos los tenemos. Porque, mientras humanos, somos producto de lo que emanamos. Si todos tuvieran esta consciencia desde su llegada al planeta, este no habría sucumbido; habría seguido siendo un planeta de Quinta Dimensión, y ustedes no estarían experimentando nada de esto.
Pero la humanidad olvidó todo lo que aprendió. Quiso vivir separada de la Fuente. Quiso tener libre albedrío para tomar sus propias decisiones. Y el resultado llegó. Así que, todo lo que se experimenta, todo el sufrimiento, todo desafío, es un producto, una consecuencia, un retorno de algo que se practicó en algún momento.
Ojalá todos los habitantes de este Planeta, en este preciso instante, tuvieran esta consciencia: que nada es culpa del otro, que nada es creado por el otro. Cada uno de ustedes forja su propio camino, y ahora mismo están creando algo que llegará más allá.
Entonces, ¿por qué pensar que la Marcha no se merece la pena? Miren hacia atrás y vean todo lo que ya han vivido. Quienes conocen un poco sobre la marcha del alma, verán que han evolucionado enormemente. Que alguna vez fueron seres bárbaros y violentos, hechiceros malvados, y hoy siguen el camino de la Luz. ¡Qué evolución!
Y muchos de ustedes aún se compadecen de sí mismos por cada sufrimiento que se les presenta. Pero en ningún momento se preguntan: «¿Qué puedo aprender de esto?». La pregunta siempre es: ¿por qué? «¿Por qué estoy pasando por esto? No me lo merezco». Esta frase resuena a cada segundo en el Planeta.
Ustedes nunca se merecen nada. Son seres maravillosos que actúan para el bien, siempre guiados por la Luz 100% del tiempo. ¿No es así como se ven a sí mismos? ¿Perfectos? Entonces la pregunta siempre será: «¿Qué debo aprender de esto?». El día que la humanidad comprenda esto, todos evolucionarán, todos dejarán de ser manipulables.
Porque siempre habrá alguien que ofrezca la solución, pero no la correcta; la que solo te mantendrá atrapado en el sufrimiento. Porque alimentar el sufrimiento es mantener a la gente manipulable.
Así que, mis hermanos, libérense de estas verdades. Sean ustedes mismos sus mentes, no las mentes de los demás. Nadie es profeta para enseñar nada. Cada persona debe tomar sus propias decisiones. No hay profetas en el Planeta en este momento. No hay avatares en el planeta en este momento. Y les aseguro que no los habrá.
Así que los que se proponen enseñar (me refiero a los seres humanos) lo hacen desde su propia perspectiva. Son sus propios entendimientos. No son entendimientos superiores.
Aprendan a pensar por sí mismos. No sean manipulables. No se involucren en creencias y costumbres que no les agradan, solo porque necesitan seguir a alguien. Eso no existe.
¡Siempre debe sentir en el corazón! Si lo que se dice, incluso de nosotros, resuena con él. Si resuena, pueden seguir. Si no te convence, no lo sigas; o no estás preparado, o no es para ti. Es muy sencillo. No te dejes manipular. No te dejes engañar por falsos profetas.
Miren a su alrededor. ¡Amplíen sus horizontes! ¡Dejen el capullo! ¡Piensen de forma creativa! ¡Rompan barreras! ¡Aprendan otras cosas! ¡Escuchen otras posibilidades, otros caminos! ¡Rebélense! ¡Dejen el lugar común! Rompan con la rutina. ¡Partan las amarras!
Es necesario, mis hijos e hijas, que ustedes comprendan: La salvación no está ahí fuera. La salvación no vendrá de otro ser. La salvación no vendrá de una religión. La salvación no vendrá de una creencia. La salvación vendrá de ustedes mismos, de sus actitudes, del camino que elijan. ¡Esta será su salvación: su cambio, su crecimiento, su evolución! ¡Esto te llevará a la salvación! Nada más. Nadie más. Ni siquiera nosotros.
Muchos creen que intervendremos de alguna manera. Y yo les respondo: ¡No haremos nada! ¡Ni siquiera daremos un pequeño empujón! Cada uno es consciente, cada uno elige su propio camino. Entonces, cada uno vivirá el fruto de sus elecciones. ¡Nada más! No conciban ningún otro camino, porque no hay. Solo existe su transformación interior, su crecimiento, su forma de ver las cosas; todo dentro del Amor y de la Luz.
Todo lo demás está fuera, no te llevará a la Evolución. Mantente en la Marcha, sigue evolucionando y llegarás. Lento, pero seguro y llegarás. ¡Vive tu propio camino! No vivas según la perspectiva de los demás.
Para el Código de Luz de hoy, les dejo las siguientes frases:
“Soy un alma conectada al Todo.
Pero mi alma camina sola.
Y con cada elección que hago,
es a ella que estaré evolucionando.
Es sobre ella que estaré actuando”
Después de estas frases, digan la siguiente palabra:
¡Batolêntum!¡Batolêntum!¡Batolêntum!
Y recuerden siempre, mis hijos e hijas, cuanto más cerca estén de la Luz, más se iluminará el camino. Así que busquen la Luz, siempre la Luz. Ningún otro camino los llevará a la Evolución. Siempre, la Luz.
Traducción: Ingrid Elena Sánchez Schnoor Nunes
Revisión: Regiani Maria Bugalho


