¡Queridos hermanos del planeta Tierra! ¡SOMOS LOS DRAGONES!
Muchos aún se preguntan si realmente deben creer en todo lo que se les transmite. Ni nosotros ni ningún Ser de Luz les daremos la respuesta. La única entidad que puede darles esta respuesta es su corazón, es su Presencia Divina. No busquen la respuesta en el exterior. La respuesta está dentro de ustedes.
Y no tiene subterfugios, ni bromas, ni juegos. Es totalmente firme y verdadera. Cada orientación que les damos debe ser llevada a su Presencia Divina y cuestionada: «Esto que se ha transmitido, esto que se ha dicho, esto que se ha orientado; ¿estoy listo o lista para hacerlo? ¿Puedo hacerlo? ¿Debo hacerlo?». Y esperen la respuesta.
El gran problema es que ustedes no hacen eso. Si alguien llegara mañana y dijera: «Mira, ¿ves ese charco de lodo? Si vas allí, coges un vaso de ese lodo y lo bebes con mucha fe, irás a la Quinta Dimensión». Les garantizo que muchos de ustedes lo harían. Sin pensar, sin cuestionar, ¿qué poder tendría ese lodo que está en el suelo para tal fin? Porque ese es el objetivo: evolucionar, ir a la Quinta Dimensión; entonces cualquier camino es válido.
Reitero: ustedes beberían el agua. Pero no es así como funcionamos. Nosotros orientamos. Y cada Presencia Divina es la que tiene la capacidad de decirles a cada uno de ustedes: «Hazlo o no lo hagas. Es el momento, no es el momento. Estás listo, no estás listo». No hay término medio. «Ah, estás medio listo». Entonces haces la mitad de lo que te fue orientado.
No hay término medio. Hay un lado u otro. O estás listo o no lo estás. No hay atajos. No hay término medio. Pero muchos no cuestionan. Reciben la orientación y la siguen. Y luego se quejan: «Ah, esto no me ha hecho bien. Ah, esto me está enfermando. Ah, esto me está molestando». Pero, ¿hiciste la primera tarea? ¿Qué era preguntarle a la Presencia Divina si debías hacerlo o no? Te garantizo que no.
Porque mientras no estés listo, la Presencia Divina nunca te dirá: «¡Hazlo!». Porque ella es tu Yo Soy. Es tu parte divina dentro de ti. No miente, no tiene subterfugios, no te engaña, y sabe si estás listo o no. Sin ego. Porque este es el otro gran problema: el ego.
¿Lo estás haciendo? No, no lo estoy haciendo porque no estoy listo. ¿Cómo que no estás listo?» Y entonces escuchas al otro. «No, no puedo quedarme atrás. Yo también tengo que hacerlo». Y entonces lo haces. Y entonces no sale bien. Y entonces te sientes mal. ¿Quién tiene la culpa? Ah, sí, claro, tendrás que culpar a alguien. Tendrás que culpar a quien te orientó. Tendrás que culpar a quien dijo: «¿Cómo que no lo estás haciendo?». Alguien es culpable. Nunca tú, que no te preguntaste, porque la Presencia Divina está dentro de ti, si debías hacerlo o no.
Hermanos míos, evolucionar a una dimensión superior no es algo fácil, no es un polvo que se esparce sobre nosotros y se despiertan allí. No es acostarse en una máquina y despertarse allí. No es dormir en tu cama y despertar allí. No es solo rezar, meditar y estar allí. Se necesita una caminada. Se necesita un jornada de desapego, de limpieza, de pérdida de hábitos. Pero ustedes no quieren perder los hábitos. Quieren llegar allí tal y como están hoy. Imposible.
Hace mucho tiempo vivíamos en la Tierra, junto con los humanos. Hubo una caída de la conciencia, nosotros caímos, los humanos cayeron. Y puedo asegurarles que nuestra jornada no fue fácil. Para elevarnos, para limpiarnos de todo lo que habíamos hecho. Porque también cometimos muchos errores. También sucumbimos a la no Luz. Pero nos elevamos.
Aun así no fue un camino fácil. No fue un camino sencillo. Nuestra carne dolía, en muchos momentos de nuestro camino, porque nuestro cuerpo no soportaba los cambios. ¿Entonces quieren pasar por todo eso sin sentir nada? ¿Sin renunciar a nada? Manteniendo los hábitos que para ustedes son buenos, pero que nosotros sabemos que no lo son.
Han vivido una gran ilusión. Y muchos insisten en decir: «Pero nos llevaron a eso. Entonces, ¿por qué ahora tenemos que eliminar eso de nuestras vidas?». Yo respondo: Os llevaron a eso y les gustó. Y disfrutaron con lo que hacían. ¿Nunca han parado a pensar en el sufrimiento del animal que comes? ¿Nunca? ¿Son seres sumisos que hacen lo que se les manda?
Entonces les gustó; participaron y siguen participando hasta hoy. Así que no vengan con eso de: «Nos indujeron». ¿Les indujeron? Sí, les indujeron, ¿y aquellos que no se dejaron inducir? No reconozco en ninguno de ellos a un ser evolucionado que esté predicando por el planeta. Son seres comunes como todos ustedes. Pero no se dejaron seducir.
¿Y cuál es la diferencia? No, no son mejores que ustedes. Solo fueron más fuertes. Tuvieron una mayor conciencia. Así que no se hagan las víctimas. No usen este argumento porque no sirve.
Nunca dijimos que el camino hacia la evolución fuera fácil. Es difícil. Muy difícil. Ahora bien, ¿estás preparado? Admitir que no lo estás es difícil, ¿verdad? Porque el ego no te deja. Pero muchos están tranquilos. Solo empezarán cuando estén preparados. Así que no vengas con tus quejas, tu desesperación, culpando a nadie. No te preguntaste si estabas preparado. Ahora, ¿estás enfermo? ¿Te sientes mal?
Y entonces te hago una pregunta: ¿por qué no paras? ¿No puedes parar? ¿Dónde está escrito eso? Porque si tu reacción fue esa, no estás listo. ¡Entonces para! ¡Asúmelo! ¡Calla tu ego y para! No serás castigado, no serás separado de los demás, continuarás tu camino, tu vida. Y poco a poco, podrás ir preparándote.
¿Entienden cómo lo interpretan todo con dureza? Porque el ego es más grande que todo. Es necesario que cambien. ¡Sí! Pero es necesario que el cambio se haga con conciencia; con preparación, con certeza, del paso que se está dando. Nadie es culpable de sus decisiones, sobre todo si son erróneas.
Entonces, hermanos míos, si les está resultando difícil la Caminata de los Rayos, no saben lo que les espera. Ese momento de…, por ahora, vamos a dejarlos tranquilos, terminará. Ha llegado el momento efectivo del cambio. Y no es ese cambio de «Ah, la semana que viene empiezo». No. O cambian ahora o no cambian nunca. Porque será un largo camino, en el que una etapa depende de la anterior.
Así que mientras no cumplas la anterior, no avanzarás. Porque si intentas avanzar, no te saldrá bien. Porque te faltará la etapa anterior. Así que aprendan a escuchar a la Presencia Divina. «Presencia, ¿estoy listo para la siguiente etapa?». Y si escuchan un sonoro «No», esfuércense en la etapa actual, para que puedan ser liberados para la siguiente.
Se necesita conciencia, hermanos míos. La rebelión, la ira, las quejas, las palabras duras, no los llevarán a ninguna parte. Porque, como en el ejemplo que les di, acaban de beber esa agua con lodo que se formó fuera de su casa. Porque solo escucharon a alguien decir que era buena y no lo cuestionaron. No se preguntaron si estaban listos. Y simplemente bebieron el agua. ¿Lo entienden?
Así es como ustedes actúan. Una buena parte de ustedes sigue caminando en la desesperación. «Haré todo lo que me enseñen». Entonces beba el agua del lodo. Puede que le lleve a algún lugar, pero no se queje si se enferma, porque estaba contaminada. La decisión de beber el agua fue suya. Nadie le ató a ningún sitio ni le obligó a beber el agua. Usted bebió porque quiso.
Las decisiones siempre son suyas. Nosotros les orientamos. Pero antes de seguir nuestras orientaciones, tengan la conciencia de preguntar a la Presencia Divina: «¿Estoy listo para esta etapa?». Y escuchen la respuesta. Y si es «¡No!», repito: no se sientan menores ni inferiores. Quizás esto sea un estímulo para que se preparen mejor. Y entonces sí, poder cumplir la etapa, íntegramente, de corazón; y salir victorioso de ella.
Para el Código de Luz de hoy, dejamos las siguientes frases:
«Los desafíos, los caminos, se muestran.
Si debo seguirlos o no,
solo mi Presencia Divina lo sabrá.
Y yo debo escucharla, siempre, con mucho Amor».
Después de estas frases, di la siguiente palabra:
¡Kraticórtenum! ¡Kraticórtenum! ¡Kraticórtenum!
Y recuerden, hermanos míos: podemos ayudarles. Pero es necesario que el corazón sea inmenso, que el corazón sea brillante. Y que lo que se haga, se haga con el corazón. Porque, de lo contrario, nos alejan cada vez más.
Traducción: Manuel Vargas
Revisión: Regiani Maria Bugalho


