¡Queridos hermanos del planeta Tierra! ¡SOY ROWENA!
Siempre paseo entre mis rosas en mi jardín. Muchos me preguntan cómo tener un jardín de rosas. Este jardín no tiene por qué ser físico. Puede estar en tu mente y tú puedes pasear por él. Si deseas mi compañía, solo tienes que llamarme.
La mente es algo poderoso. Muchos no tienen la menor idea del poder que tiene. Pero con la mente creas, deshaces, sueñas. Realizas acciones que, si fueran físicas, podrían traer el mal; piensas, de forma elevada o no…
Sin embargo, cada punto de tu mente, cada actitud que vives mentalmente, cada sentimiento, cada acción que planeas, genera una energía que se lanza al universo. Pero no se disipa. Permanece un tiempo vagando. Y el universo observa, a ver si se lanza otra energía igual a esa. Si alguien lanza el mismo contenido de energía, se unen, se atraen.
Y así surgen las egregoras; con los pensamientos emitidos, las energías emitidas por toda la humanidad. Todo lo que se crea de forma negativa, puede deshacerse de forma positiva.
Así que hoy, en este momento, si queréis cambiar el mundo, si queréis cambiar el planeta, cambiar lo que vivís, irradia buenos sentimientos. Irradia amor, irradia alegría, irradia positividad. No os olvidéis del ejercicio: «No os quejéis». Esto hace que surjan nuevas egregoras positivas, o quizá no nuevas, pero que estas energías carguen las egregoras ya existentes. Y así podréis cambiar el mundo.
Pensemos si todos, en este momento, emanasen Amor. Amor por el planeta, por los animales, por la humanidad, sin importar quién sea. Amor incluso por quienes provocan la guerra. Amor por quienes ordenan pulsar el botón que inicia la guerra. Amor por todos. Una gran burbuja que envolviera este planeta y contagiara a todos como una enfermedad incurable.
Imaginen, todos contagiados por el Amor. Pasaréis a vivir en el paraíso. Ya no necesitaréis ni siquiera la ayuda de nosotros, Seres de Luz. Así que, poned de tu parte. Alimenta este sueño de que todos se contagien del Amor. Y cuanto más Amor emanas, más Amor te llega. Y tu vida se vuelve mucho más iluminada.
Así que hoy, el ejercicio será muy sencillo. Imagina que tienes una rosa, de color rosa, muy grande entre tus manos. Y tú, irás arrancando pétalo a pétalo de esta rosa. ¡No! No te preocupes de que la rosa se entristezca, porque tendrá un motivo.
Con cada pétalo que arranques, repite: «Irradio amor al planeta Tierra». Y ve quitando pétalo a pétalo. Cuanto más grande sea la rosa que crees, más pétalos tendrá. Y irradiarás mucho amor al planeta.
Por supuesto, estaré junto a cada uno de los que realicen este gesto, irradiando amor junto a ti. Y, sobre todo, irradiando amor hacia ti.
Traducción: Ana Maria Souza
Revisión: Regiani M. Bugalho



