¡Queridos hermanos del planeta Tierra! ¡YO SOY SAINT GERMAIN!
Hemos venido, casi de forma consecutiva, a traerles nuestra Luz y nuestra fuerza. ¿Y por qué lo hemos hecho así? Porque estamos realizando un trabajo alrededor del planeta, elevando la Luz; y cada uno de nosotros tiene una función con su rayo. Así que todos estamos trabajando alrededor del planeta. Y hemos venido aquí hasta ustedes, para que puedan integrarse a toda esta Luz.
Hermanos míos, no sientan en sus corazones que el camino se está perdiendo. Que están caminando hacia algo peligroso. No teman nada. La Luz está totalmente en el planeta. Pero no podemos intervenir en el libre albedrío. Es necesario que la humanidad eleve sus corazones hacia el Amor.
Es necesario que la humanidad aprenda que los conflictos no se resuelven con guerras. Se resuelven con Amor, con respeto, escuchando la opinión ajena, poniéndose en el lugar del otro. Muchos de nosotros me responden en este momento: «¡Esto nunca sucederá!». Puede que no.
Puede que todo esto se prolongue hasta el último momento. Pero les corresponde a ustedes decidir de qué lado quieren estar: del lado de la paz o del lado de la guerra. Porque si se alinean con la guerra exterior, atraen energías de guerra hacia ustedes mismos. Entonces, ¿qué eligen?
La decisión no nos corresponde a nosotros. No podemos decidir el camino de cada uno de ustedes. Cada uno tiene su propio camino, sus propias elecciones. Si te alineas con la Luz, con el Amor, con la paz —y cuando digo esto no me refiero solo a lo externo, sino también a lo interno—, cambias de lado; y la egrégora de la Luz crece, sofocando cada vez más a la egrégora de la guerra.
¿Qué es lo que quieren: Paz, Amor, Seguridad, que toda la violencia que impera hoy en el planeta termine? Entonces, únanse. No tiene por qué ser una unión marcada, definida, a tal hora, en tal lugar. Es una unión de decisiones. Es una unión de pensamientos; en emanar amor.
Cada uno a su manera, cada uno a su modo. «No tengo ninguna técnica». ¡Emana amor! ¿No saben emanar amor? Entonces se lo enseño. ¿Qué sienten cuando ven una flor hermosa? Ahí hay una sensación, un sentimiento, que es el Amor.
Pues bien, observen a la humanidad como si fuera una rosa. No solo a aquellos a quienes aman, sino que deben irradiar amor hacia toda la humanidad. Observen los lugares en conflicto como si fueran una rosa y admiren su belleza. Estarán irradiando Amor. El Amor tiene muchas formas de manifestarse. Ustedes conocen muy pocas.
Así que usen este artificio. Ya se les ha pedido aquí que miren a quienes odian y irradien Amor. Ahora les estoy dando un pequeño artificio para mejorar este proceso. Vean a la persona, o el lugar, o el proceso en sí, como una flor, pero una flor preciosa. Y admiren cada detalle de ella, la belleza que les trae.
Porque hay algo que deben comprender: cada ser de este planeta, por muy violento o cruel que sea, posee Luz. Es un hijo de Dios Padre/Madre. Tiene su Chispa divina. Simplemente, en este momento ha elegido un camino sombrío. Pero es un Ser de Luz. Contiene Luz.
Entonces, ¿qué tal si cambian su crítica hacia un ser o hacia los seres, y recuerdan simplemente que tienen Luz? Y ayudan a aumentar esa Luz. Ese es su papel. No criticarlo, no odiarlo, sino aumentar su Luz. Piénsenlo. Para muchos aquí esto es inconcebible.
Así que te digo, hermano mío, en este momento, a usted que ha pensado de esta manera, que aún le queda un largo camino de perdón por delante. Empezando por usted mismo. Nuestro gran objetivo es el Amor. Es la elevación de la Luz en ustedes, y en todos.
Los tratamientos, desafíos y ejercicios que les estamos trayendo no son un juego. Todos están muy bien pensados y concebidos. Y tengan la mayor certeza de que aquellos que están, efectivamente, realizando todo lo que les pedimos, están provocando cambios. Porque ustedes tienen poder.
Una gota en el lago, ¿hasta dónde llega la onda que genera? Pero era solo una gota, en un lago inmenso. Sin embargo, provocó una perturbación. Provocó un cambio en ese estado. Creen en sus propios poderes. Y entonces, verán cómo todo a su alrededor cambia.
Pruébenlo. Emanar Luz, emanar Amor no tiene límites, no tiene contraindicaciones. Emanen hacia quien quieran, como quieran. Y verán la diferencia.
El tratamiento que os dejo hoy es el siguiente: permanezcan de pie, en cualquier momento, y simplemente digan: «Saint Germain, cúbreme con tu Llama Violeta». Y vean salir de la planta de sus pies una gran Llama Violeta que cubre todo su cuerpo, de los pies a la cabeza. Permanezcan así durante un minuto y continúen con su día a día.
Traducción: Manuel Vargas
Revisión: Regiani Maria Bugalho



