¡Queridos hermanos del planeta Tierra! ¡YO SOY HILARION!
No os aferréis a nada. No os aferréis a las rutinas. No os aferréis a los vicios. Es necesario que, cada vez más, seáis capaces de cambiar todo lo que vivís, la forma en que vivís, la manera en que afrontáis cada desafío.
Este mundo que insistís en mantener se está desmoronando. Es necesario encontrar otros caminos. Es necesario encontrar otras formas de vivir, de ser feliz, de liberarse. Os habéis impuesto ataduras, cadenas, procesos predeterminados que no se pueden cambiar. ¿Y por qué no se pueden cambiar?
Se han atado a las rutinas. Se han aferrado a las costumbres. ¿Para qué? Para imponer a su mente y a su cuerpo todo aquello que no aporta alegría, no aporta ligereza, no aporta Amor. Se imponen procesos, rutinas aburridas, repetitivas, sin límites. Y pueden percibir que el cuerpo está reclamando más.
Ya no está callado, inerte, sumiso. Sus cuerpos están cambiando. Aparecerán nuevas cadenas de ADN. Traerán muchos cambios. Pero ustedes quieren que todo siga como antes. Así que, cada vez más, sentirán los efectos; los efectos serán intensos y yo diría incluso peligrosos.
Necesitáis encontrar un nuevo ritmo. Necesitáis encontrar un ritmo de ligereza, de Amor, de calma. Salid de este círculo de tareas repetitivas, metas, compromisos. Entregáos al flujo. El flujo trae lo que debe hacerse. En el momento adecuado, a la hora adecuada.
Repitan en cada momento: «Me entrego a la corriente». Y dejen que suceda. “Ah, pero tengo compromisos que me exigen”. La corriente es Luz. No permitirá que dejen de cumplir con sus compromisos. Pero dentro de una rutina más sencilla y más tranquila.
No os dais un respiro. Para muchos de ustedes, el descanso es algo inalcanzable. ¿Por qué os gusta estar siempre haciendo algo? Para que los demás digan: ¡Vaya! No para. Es muy activo”. ¿A qué precio? ¿A qué coste?
Presten atención a sus cuerpos. Déjense llevar por la corriente. Y todo sucederá en el momento adecuado. Sin agredir al cuerpo, pero sobre todo, siendo buenos con el alma.
Así que esta semana comenzaré otro reto. Para muchos no será fácil. Y tened por seguro que volverán muchos retos, cada vez más intensos. Solo una salvedad para aquellos que trabajan fuera de casa y están en un entorno colectivo. Entiendo y acepto que no podréis cumplir con el tiempo tal y como os enseñaré, pero debéis parar solo un minuto. El tiempo para ustedes se reducirá.
El reto será el siguiente: cada dos horas, planifiquen un momento para poder hacer una pausa. Es decir, que no haya ningún proceso en marcha que no pueda seguir adelante sin su presencia. Así que organícense.
Cada dos horas, pararán cinco minutos. Y no importa lo que estén haciendo, con la salvedad que ya he mencionado anteriormente. Pararán cinco minutos. Si quieren tumbarse, túmbense. Si quieren permanecer sentados, permanezcan así. Pero esos cinco minutos serán con los ojos cerrados y prestando atención a la respiración.
Organicen su tiempo como quieran. Pero tiene que ser cada dos horas. No es difícil. Aprenderán que el mundo sigue funcionando, aunque ustedes no estén. No se crean el centro del mundo. No se crean indispensables e insustituibles, porque ninguno de ustedes lo es. Hagan el ejercicio.
Traducción: Rita Silvana Monteiro
Revisión: Regiani Maria Bugalho



