¡Mis queridos hermanos del planeta Tierra! ¡SOY ROWENA!
Estoy, como siempre, en medio de mi jardín, rodeado de rosas rosadas. Venid. Acompañadme aquí. Sentid la tranquilidad de este lugar. El aroma de las rosas. Y la energía que desprenden.
No os sintáis desesperados ni tristes. El camino no es fácil. Hay muchos cambios. Pero todos son necesarios para la evolución de cada uno de ustedes. Os habéis acostumbrado a tantas cosas negativas, de baja vibración, que no os dais cuenta del efecto que tiene cada una de ellas. Palabras, pensamientos, actitudes, que hoy repiten, repiten, repiten, y no se dan cuenta del efecto que provocan en sus vidas.
Palabras inocentes, actitudes sin importancia, así pensáis; que todo es normal, todo está tranquilo, pero no sabéis el porqué de cada cosa. No sabéis de dónde surgió, por qué surgió y para qué surgieron determinadas frases. Y os habéis convertido en buenos alumnos. Repitiendo cada una de ellas, muchas veces sin siquiera saber el porqué. Simplemente repetís. Repetís. Repetís.
Entonces, seamos conscientes de todo lo que se dice. ¿Pensaremos antes de hablar? ¿Analizaremos antes de actuar? ¿Cuáles serán las consecuencias? ¿A quién estaré afectando? ¿Será bueno para mí y para el Todo? Estas son preguntas que debéis haceros ante cada decisión, para que aprendáis a pensar no solo en ustedes mismos, sino en el Todo.
En algunos momentos, necesitáis mirar hacia dentro. Pensar en ustedes mismos. Ser egoístas, como soléis decir. Pero no hay egoísmo en pensar en uno mismo, en primer lugar. El egoísmo existe cuando te pones a ti mismo en primer lugar, en detrimento de los demás; perjudicando a los demás. Eso es egoísmo.
Si te pones a ti mismo en primer lugar, pero no pasas por encima de nadie, no pisoteas a nadie, no perjudicas a nadie, eso se llama amor propio. Y estás cumpliendo lo que Dios Padre/Madre enseñó. “Amarse a uno mismo, por encima de todas las cosas”. No, no me he equivocado en la frase. La frase ha sido cambiada. La que he dicho es la frase verdadera. Aprended a pensar, a cuestionar lo que habéis aprendido. Hay mucho que aprender. Hay mucho que cuestionar.
Pues bien, esta semana os propongo un desafío un poco diferente a los demás. Vais a anotar cada frase hecha, cada expresión, que repetís cada día, a cada momento. Por ahora, solo anotad. Frases hechas, refranes, como soléis decir, cosas que repetís muchas veces por impulso, sin daros cuenta siquiera de lo que estáis diciendo.
Anoten. Pronto obtendrán la recompensa de todo esto. Anoten. Entiendan que todo ha sido manipulado. Todo ha sido alterado para mantenerlos en la vibración en la que se encuentran. Suben y bajan; un balancín constante. ¿Y por qué? Porque aún se dejan llevar por pequeños actos, pensamientos y gestos que bajan sus vibraciones.
Así que vamos a aprender a no permitir eso. Cuando tengáis ganas de decir esas frases hechas, parad, pero tomad nota. Y no las pronunciéis. Pronunciad frases de Luz, de poder, de Amor. Esas sí que elevan vuestras vibraciones y os mantienen en lo alto. Sin bajón. Creedme.
Muchas veces no es lo externo lo que hace bajar vuestras vibraciones, sino vuestras palabras, vuestros pensamientos, vuestras acciones. Estad presentes y conscientes en cada momento, para que no se produzca ese vaivén. Para que podáis subir, aunque sea un poquito, cada día. Es una escalada en la que, si ponéis el pie o la mano en el lugar equivocado, resbaláis. ¿Hasta dónde? Mmm… dependerá de lo distraídos que estéis.
Dad pasos firmes. Subid con seguridad. Y veréis la diferencia en vuestras vidas.
Para la tarea de hoy, os dejo lo siguiente. Si podéis comprar una rosa rosa, compradla. Si no podéis, si os resulta difícil, por el motivo que sea, tened la imagen de una rosa rosa. Y tenedla siempre cerca. Mírala siempre que quieras. Si puedes mantener la rosa viva, será maravilloso.
Ten siempre una rosa de color rosa cerca de tu trabajo, donde trabajas. Todos la admirarán. Pero si no puedes, ten siempre una que puedas mirar. ¿Cuál es su función? Irradiar Amor hacia ti, mucho Amor, para que te fortalezcas cada día y sepas siempre seguir caminos iluminados.
Traducción: Silvana Monteiro
Revisión: Regiani Maria Bugalho


