¡Queridos hermanos del planeta Tierra! ¡YO SOY SERAPHIS BEY!
En este momento llevo un bastón. Imaginen este bastón como quieran. De madera, de metal dorado o un bastón rústico, pero tiene un cristal en la punta. Este bastón, si lo apunto, tiene poder. Emite un rayo de Luz y transmuta cualquier energía, limpiando cualquier ambiente.
¿Y para qué he traído este bastón hoy? Para prestárselo. Escuchen bien, para prestarlo a cada uno de los que me están escuchando ahora. Así que, en este momento, les entrego este bastón. Así que, en este momento, les entrego este bastón. No harán nada con él. No lo apunten a ningún sitio, solo sostengan.
Si el cristal de la punta se ilumina, sería maravilloso. Si no, tampoco pasa nada. Manténgalo en su mano, y no importa si lo ha cogido con la mano derecha o con la izquierda; todo es su cuerpo. Así que está conectado a usted.
Este bastón tiene otro poder: el poder del equilibrio, el poder del… del centro, el poder de equilibrar la balanza, de dejar el balancín quieto, en la misma posición en ambos lados. Es decir, equilibrar los sentimientos para que la Luz actúe con intensidad.
En este momento está actuando, en cada uno de nosotros. Y todo aquello que aún trae desequilibrio, está saliendo a la luz. Y verán claramente todo aquello que les saca del equilibrio durante el día, durante los momentos de trabajo, durante las tareas.
Estén atentos. ¿Por qué? Porque todo estará ahí, delante de ustedes, saltando ante sus ojos. Y no se quejen de nada. Simplemente, sed agradecidos por tener el conocimiento de lo que os desequilibra, y procurad cambiar sus actitudes, pensamientos y palabras, para que este equilibrio se mantenga.
Este es mi tratamiento de hoy. Mostrar a cada uno de ustedes lo que les desequilibra. Abran el corazón. Porque él sentirá la vibración de lo que necesita ser visto. Les pido ahora que me devuelvan mi bastón.
Una energía dulce recorrió sus cuerpos. Y seguirá ahí durante mucho tiempo. Mientras mantengan el equilibrio, pensando en positivo, pensando en cosas buenas, hablando con nobleza y actuando con amor. No es difícil, hermanos míos, mantenerse en este estado.
Cuando tenga un pensamiento sobre alguien, póngase un espejo delante. Y véase a sí mismo recibiendo todo lo que está pensando y emanando hacia esa persona. Solo eso. Y vea cómo se sentirá.
No es momento de hablar de nadie, ni de comentar sobre nadie, ni de criticar a nadie. Si para ti alguien no está en el camino correcto, solo di: «Que la Luz ilumine sus pasos y le ayude a encontrar el camino siempre correcto». Quizás el camino que tú crees correcto no sea el camino de esa persona.
Que la Luz encuentre el camino correcto para ella, no el que tú crees, el que tú piensas o el que tú deseas. El camino es de cada uno. No tienes que desear nada por nadie. Cada uno debe cumplir con su papel.
Así que no se olviden del espejo. Y observen todo lo que les llegue, mostrándoles qué es lo que provoca sus propios desequilibrios.
Traducción: Manuel Vargas
Revisión: Regiani Maria Bugalho


