¡Queridos hijos e hijas del planeta Tierra! ¡YO SOY MARÍA!
En este momento, os cubro a cada uno de ustedes con mi manto, para que mi Amor os envuelva a todos, dejando caer al suelo las dudas, los dolores y los problemas; elevando sus almas, elevando sus mentes.
Hijos e hijas míos, hagan un gran repaso de las herramientas que ya han aprendido. Enumérenlas todas. “¿Qué energías pasan por mí?” Háganse esa pregunta. Escríbanlo. Y luego miren cada una y pregúntense: ¿Qué hice con ella? Nunca la usé. La usé un tiempo. Sigo usándola”.
Sed conscientes de lo que hay en su cuerpo, de las energías que pasan por él. Se quejan de dolores, de molestias físicas, y tienen a su lado muchas energías que pueden elegir para tratar cada dolor. Pero no lo hacen. Siempre están preocupados por cuidar de los demás.
Si alguien os dice: “Ay, hoy no me encuentro bien”, ustedes respondéis: “Ay, yo tengo la solución. “Yo te cuidaré”. Y los cuidáis con el mayor Amor, con la mayor entrega. ¿Y por qué no hacéis lo mismo cuando se trata de ustedes? Aprended de una vez por todas: Dios Padre/Madre no creó el dolor. Él no eligió que sus hijos sintieran dolor.
El dolor es provocado por los males que ustedes mismos crean en su interior, a través de los sentimientos, los pensamientos, las palabras y las acciones. El cuerpo, incluso el físico, tiene energía, tiene ríos de energía; y cuando esta energía encuentra un obstáculo, creado por un sentimiento, por una emoción, no tiene por dónde pasar y causa dolor.
¿Os dais cuenta de lo sencillo que es curar los dolores? Mirad el punto que duele, permaneced en la Presencia Divina y preguntad: ¿Por qué estoy creando esta energía estancada? ¿Qué está provocando este bloqueo?”. Y aprended a aceptar la respuesta. Muchas veces escucháis la respuesta y no os gusta; y pensáis que fue cosa de la cabeza, de la mente. No habéis escuchado a la propia Presencia Divina. El día en que empecéis a escucharla y a aceptar lo que ella diga, veréis el mundo maravilloso en el que viviréis.
No penséis solo en los demás. No penséis únicamente en utilizar las técnicas para su supervivencia. Están ahí para sanaros a ustedes, y después para que sanen a los demás. Elegid una técnica cada semana. Una. Solo una. Dedican un momento a ustedes mismos. Y aplicad la técnica en ustedes mismos.
Y os daréis cuenta de que, al igual que muchas cosas que aprendisteis hace tiempo, todo será diferente. Porque las energías son otras. El volumen de Luz es otro. Y cada una de ellas traerá un resultado sorprendente. Probadlo. Elegid una cada semana. Cualquier día, a cualquier hora, pero prestando mucha atención a ustedes mismos.
Dejad de poner a los demás en primer lugar. Ustedes son quienes tienen que ponerse en primer lugar. Seguid este pequeño guion del que os he hablado. Y veréis muchas cosas diferentes.
Hoy no hay sesión. Porque voy a dejar lo que se impartió el lunes.
Aprended, aplicad, vivid lo que os orientamos.
Traducción:Rita Silvana Monteiro
Revisión: Regiani Maria Bugalho

