¡Queridos hermanos del planeta Tierra! ¡SOY GAIA!
Desde hace ya algún tiempo, me estoy preparando para mi ascensión. Tampoco para mí es un proceso fácil. Remover mis entrañas no es un proceso sencillo; incluso podría decir que es doloroso para mí. Pero, en este momento, es necesario eliminar todas las energías acumuladas a lo largo de muchos milenios en mi cuerpo.
Energías de dolor, de guerras, de luchas; mucha sangre derramada; matanza de animales; destrucción de los bosques. Todo esto genera energías pesadas que deben transmutarse. No me miréis con ira, con indignación. Sufro cuando percibo estos sentimientos en sus corazones.
Tenéis que entender que nada termina aquí. Sus almas continúan el camino. Solo perdéis este envoltorio físico, que habéis utilizado para hacer valer la conciencia y vivir todos los propósitos que os propuse cuando encarnaste.
Nada termina. Todo cambia.
Pasaréis por muchos procesos dolorosos; porque es necesario. Es necesario transmutar energías. Es necesario transformar energías. Es necesario que las almas salgan de la superficie del planeta. No os han engañado. Hace mucho que os dijimos esto, que vendrían momentos difíciles. Y que debéis estar preparados.
Muchos hijos no comprenden el porqué. Creen que están siendo castigados; que Dios Padre/Madre no los ama. Pero el verdadero propósito no es nada de eso. Son acuerdos del alma. Son movimientos necesarios. Muchos de ustedes han aprendido con el tiempo que están conectados a todo esto.
Hay que mantener el equilibrio, no dejarse llevar por el sufrimiento ajeno. No dejarse llevar por las noticias. ¿De qué sirve que veáis el resultado de los procesos? Ver destrucción, ver muerte y sufrimiento. ¿De qué sirve? Allí hubo un propósito. Nada ocurre por casualidad. Y mucho más sabréis. Entonces, ¿para qué verlo?
No interpretéis esto como el fin del mundo, como lleváis proclamando desde hace mucho tiempo. Es el fin de una era. Es el fin de una dimensión, para que exista otra. Quien esté preparado, vendrá conmigo. Quien no lo esté, abandonará el planeta. Es necesario que comprendamos esto. No hay término medio. Y solo el camino de cada uno será el punto clave de la ascensión de cada alma.
Así pues, mantener el equilibrio. Irradien Luz, mucha Luz. Para que esta Luz irradiada pueda envolver a cada alma, proporcionándole consuelo y paz en el momento adecuado.
Hermanos míos, hermanas mías, hijos e hijas míos. No importa el término que utilice. Todos estamos conectados y muchos sentirán mi energía. No hay forma de evitarlo. Por eso es necesario que mantengáis el equilibrio para que estos momentos no os afecten.
Sus cuerpos son frágiles y reaccionan a las energías. Cada proceso que tiene lugar se extiende por todo el planeta. No hay forma de evitarlo. Por eso es necesario que mantengan el equilibrio. No les pasará nada. Solo sentirán una ligera molestia. Sobre todo en los pies y las piernas. Cuando esto ocurra, caminen. No se queden quietos donde estén. Caminad. Levantaos y camine, y la energía se disipará.
Os amo a cada uno de ustedes. No tenéis ni idea de la magnitud de mi Amor. Es incondicional e inconmensurable. Pero todo este proceso es necesario. Ustedes lo han creado todo. Quizá no en esta vida, pero han contribuido en otras. Todos tenéis que aprender. Todos tenéis que comprender el resultado de sus acciones.
Espero que cada uno de ustedes siga manteniendo el corazón en equilibrio y tenga la certeza de que todo es necesario. Hoy no les plantea ningún desafío. Porque el mayor desafío será que ustedes se mantengan en equilibrio. En todo momento. Y tengan por seguro que ningún paso de este camino será en vano. Ningún paso.
Creedme, cada uno está donde tiene que estar. Ya sea para marcharse o para aprender alguna lección. Nadie sale impune. Todos tienen algo que aprender. Estad preparados para ello. Estad preparados.
Traducción: Ana Maria Souza
Revisión: Regiani M. Bugalho

