¡Queridos hermanos del planeta Tierra! ¡SOY ADAMA!
Es con gran alegría que puedo estar aquí con ustedes hoy.
Muchos nos preguntan: ¿Por qué, durante todo el tiempo que estuvimos en las entrañas del planeta, no hicimos nada? Podría decir que la respuesta sería larga y que podríamos dar muchas explicaciones, pero solo diré lo siguiente: si hoy están viviendo el proceso que están viviendo, si lograron llegar hasta aquí, fue porque nos mantuvimos en la Intraterra; fue porque mantuvimos la Luz actuando en el planeta, de adentro hacia afuera.
No me corresponde a mí explicar minuciosamente lo que hemos hecho todo este tiempo. Hemos vivido nuestras vidas. Hemos creado un mundo maravilloso, y todos los habitantes de Telos y otras ciudades intraterrestres viven en él. No nos corresponde aquí estar justificando nuestra acción ante algunos.
Entonces les hago una pregunta a quienes nos plantean esta inquietud: ¿Y qué has hecho tú todo este tiempo? Muchos podrían responderme: “Ah, estoy participando en el proceso de ascensión”. Sí, estás participando, pero ¿Qué hiciste para que ese proceso comenzará? ¿Qué medidas tomaste? ¿Qué hiciste por el planeta y por ti mismo que puedas darme como ejemplo? “Ah, esto lo hice y evolucioné”. ¿Qué?
Es muy común que el ser humano, la humanidad, señala con el dedo a los demás, juzgue a los demás. Mirarse al espejo, pocos lo hacen. Y cuando lo hacen, es solo para ver cómo están, para arreglarse; nunca para mirar dentro del alma.
Es necesario, hermanos míos, que se miren al espejo. Es necesario que comprendan el mundo que ustedes mismos han creado. No fuimos nosotros. No fueron los Seres de Luz. Fue la humanidad. Hoy, realmente tienen la oportunidad de tomar nuevas decisiones y una gran oportunidad de evolucionar.
Se están dando cuenta de las cosas equivocadas que han hecho. Algunos. Porque muchos siguen creyendo que todo debe seguir igual. Basta con aprender algo aquí, tomar un curso allá, emanar energía todos los días; y ya estarán listos para la evolución.
Sí, hermanos míos, el proceso es un poquito diferente. Es un poquito más complicado. Es necesario que cambien sus conciencias, cambien sus hábitos, cambien su forma de pensar y sus formas de actuar. ¿Cómo siguen viendo a un hermano de manera diferente?
¿Con indiferencia? ¿Con miedo? ¿Con juicio? Podría decirles que este es el primer ejercicio, y es el más básico: se trata de cómo ven a sus hermanos. ¿Todavía los menosprecian? ¿O todavía se creen superiores? ¿Superiores a qué? ¿Quiénes son ustedes para creerse superiores?
El conocimiento no hace a nadie superior. El dinero no hace a nadie superior. La superioridad se mide por el volumen de Luz. Pero no es una superioridad para menospreciar al otro. Es la superioridad dentro de una jerarquía de Luz. No miramos hacia abajo. Solo miramos hacia adelante.
Así que haz este ejercicio, empieza a practicarlo. ¿Cómo ves a cada hermano? El Amor Incondicional implica un sentimiento muy importante: el respeto. No tienes que amar a todos. Deberías, pero no llegaremos a esa etapa de la enseñanza, porque no podrán llegar hasta ahí. No en esta dimensión. Les queda un largo camino por recorrer para aprender a mirar a cualquier hermano con Amor.
Entonces podemos decir que pueden mirarlo con respeto. No importa si está desnudo, si está sucio o si huele mal. Mírenlo con respeto. Respeto por el ser humano que es. No están obligados a estar de acuerdo ni a aceptar sus decisiones. Pero lo respetan como Chispa Divina. Como un Ser de Luz. No importa que casi no tenga Luz, tiene Luz, porque está vivo.
Así que comiencen con pequeños procesos. Comiencen dándose cuenta de cuánto tienen aún que aprender. No se trata de sentarse en una silla y señalarnos con el dedo. Y quedarse en el “¿Por qué esto? ¿Por qué aquello? ¿Por qué no esto? ¿Por qué no?”. Lo que les pasó a ustedes es pasado; para nosotros sigue siendo presente.
Entonces, aprendan a caminar. Aprendan a valorar lo que están viviendo hoy. Ningún otro planeta ha pasado por esto. Ustedes serán los pioneros. Serán noticia en el universo. ¿Y qué papel desempeñarán? ¿Uno de superioridad? ¿Sintiéndose magnánimos porque han evolucionado a la Quinta Dimensión en el cuerpo físico? No saben lo que les espera. Nada es tan sencillo como creen.
Muchos creen que abrirán una puerta y pasarán por ella. Y seguirán viviendo sus vidas con naturalidad, como siempre lo han hecho. Lamento decirles que no será así en absoluto. Serán como bebés que tendrán que aprender a caminar, a hablar, a comer y a aprenderlo todo de nuevo. Porque todo será muy diferente.
Mas tem um ponto que vocês ainda esquecem – a caminhada para chegar até aí. Muitos acham que o caminho está pronto, que já conseguiram tudo o que era necessário. Cada um que pensa assim está muito longe do alvo. Está muito longe da evolução.
Busquen mejorar cada día, hermanos míos. Busquen combatir esos sentimientos mezquinos que aún tienen. Sobre todo los juicios, el señalar con el dedo desde una posición de superioridad, el creerse intocables, el creerse lo máximo. Todos son iguales ante Dios Padre/Madre. Y así será en la Quinta Dimensión.
Entonces, ¿Por qué no aprender a enterrar esos sentimientos que tienen? Porque no podrán acompañarlos. Tendrán que deshacerse de ellos. ¿Habrá tiempo para eso? ¿Ya que se creen tan valiosos, tan perfectos, que no necesitan cambiar en absoluto? ¿De verdad?
Así que mírense al espejo, pero no se miren para ver el cuerpo humano, mírense para ver el alma, mírense para ver su propia conciencia. Quién sabe, tal vez no vean gran cosa. La Quinta Dimensión no es un parque de diversiones, hermanos míos. Es un mundo donde el Amor es la fuerza motriz. Nada existe sin Amor.
Así que aprendan a cultivarlo. Y a enterrar todos esos sentimientos mezquinos que aún albergan hoy. Tengan la certeza. Si puedo darles un consejo, este es un gran consejo. Aquí no vivimos nada de eso. Así como ustedes no vivirán nada de eso en la Quinta Dimensión.
Así que ha llegado el momento del cambio, del giro decisivo. Solo entonces podré estrecharse la mano y decirles: están en el camino. De lo contrario, seguiré esperándolos en la Quinta Dimensión.
Traducción: Kely Neri
Revisión: Ana Maria Souza

