¡Queridos! ¡YO SOY EL ARCÁNGEL MIGUEL!
Hoy ni siquiera voy a decir nada, porque lo que había que decir ya se ha dicho.
Sí, hermanos míos, al parecer, hablamos y ustedes lo olvidáis. Solo os diré una cosa a cada uno de ustedes: llegará el día en que aquellos que se quedan de brazos cruzados ante todo lo que ocurre lo echarán de menos y, tal vez, no sean capaces de hacer lo que sea necesario porque el mundo está cambiando rápidamente. Se necesita agilidad, se necesita práctica, pero seguís creyendo que el mundo sigue en los años 30. Así que todo está bien, no hay nada que hacer, pero no podéis llorar después, porque entonces ya no servirá de nada. ¿Para qué llorar? Tuvisteis todo el tiempo, no lo hicisteis porque no quisisteis, pero hoy no voy a hablar de eso.
Quiero hablar sobre el Renacimiento del Alma.
Muchos lo están haciendo, les está gustando, y vendrá mucho más, hermanos míos. Como dije la semana pasada, muchos no escucharon, no quisieron escuchar, no pasa nada, pero he estado trazando una línea de evolución con ustedes.
No lanzo ni hago las cosas sin sentido; todo tiene un sentido, y aún vendrán muchas cosas este año.
Así que os hago una pregunta.
¿Hay personas, claro, que tienen problemas económicos? Los hay, lo reconozco, y precisamente por esos problemas se han dejado pasar muchas cosas, ¿verdad? Y, actualmente, siguen teniendo problemas, eso también es cierto. Entonces, muchos podrían pensar: «Pobre persona, no va a evolucionar». ¿Quién lo dice? ¿Quién dice que no va a evolucionar?
Esa persona puede tener un corazón tan puro, tan puro, que no necesita hacer nada, ya está preparada. ¿Son casos raros? Sí, son casos muy raros, pero existen. Y luego está ese caso: «Ah, no voy a comprar, ahora no, lo dejaré para más adelante». Luego viene otro: «No, yo tampoco lo voy a comprar». Y viene otro más: «No, no me apetece hacer nada». Y entonces, cuando llega alguien de quien todo el mundo dice: «Vaya, te lo estás perdiendo», ahí es cuando se apresuran a hacerlo todo.
Es interesante, no fue por falta de recursos económicos, fue por falta de ganas, sin más. Entonces pregunto: «¿Ya te han entrado las ganas? ¿Qué te ha hecho cambiar de opinión?». «Ah, porque esto es más importante». No, no hay nada más importante que otra cosa. Simplemente es una secuencia en la que te vas preparando, poco a poco. Haces una cosa, vale; te tomas un respiro; al poco rato viene otra; te tomas un respiro; viene otra. Así que es una secuencia de evolución, pero tú lo dejaste de lado. «No quiero saber nada de eso». Y ahora te ves obligado a hacer todo lo que no hiciste antes.
Sí, hermanos míos, todo tiene un precio, el camino tiene un precio, pero yo siempre digo que nada es obligatorio. No estás obligado a hacer nada, lo estás haciendo porque alguien dijo esto, aquello y lo otro, y no quisiste quedarte atrás, así que decidiste hacerlo, pero luego descubriste que necesitabas todo lo demás. Y ahora, ¿qué hacer?
Sí, hermanos míos, estar realmente presente, pocos aquí lo están. Saber exactamente lo que quieres hacer y lo que hay que hacer, pocos lo saben.
Siempre estáis, parece que… ¿alguna vez habéis observado una fila de hormigas? Muchas siguen el camino, pero siempre hay alguna que se desvía, da una vuelta y luego vuelve; no sabe de qué se trata, no sabe adónde van, y va de un lado a otro sin saber qué hacer. Muchos de ustedes estáis así.
Pero, si os pregunto: «¿Estás preparado?», me respondéis: «Ah, claro que sí, estoy preparado, me voy a la Quinta Dimensión». Ni siquiera sabéis qué es la Quinta Dimensión, pero os vais allí.
¿Os gusta engañaros, es eso? ¿Os gusta mentirvos a ustedes mismos? ¿Os gusta tanto mentir que os mentís a ustedes mismos y creéis en vuestras propias mentiras? ¿Es eso? Entonces, voy a pensar que el problema es mucho más grave de lo que imaginaba, porque sabéis que no estáis preparados, pero os hacéis creer que lo estáis. Interesante.
Es lo que ella ha dicho hace un momento. Algunas actitudes, hermanos míos, ya no tienen cabida; algunas actitudes no son cursos, no son técnicas; no soy yo, ni es Sananda, quien va a decir: «Mirad, esto está mal, ya no puede seguir así».
Tenéis que ser conscientes de esto. ¿Es necesario que os lo digamos para que lo sigáis? Se necesita conciencia, hermanos míos. Hay que entender que ciertas actitudes, posturas, palabras y pensamientos ya no tienen cabida, pero eso no tiene por qué decirlo nadie, ni ninguna técnica. Es el propio sentido común de cada uno el que tiene que entender que aquello, ahora, en este preciso instante, no está del todo bien.
Últimamente he venido aquí mucho más serio, casi nunca he hecho bromas. Ella me preguntó por qué ahora estaba tan serio aquí con ustedes. Voy a explicaros por qué.
Porque el hecho de que bromee, de que diga algunas cosas graciosas, ha dado lugar a la idea de que todo es una broma, de que si bromeo, entonces no se me puede tomar en serio, por increíble que parezca. Así que ya no bromeo. Ya no me veréis diciendo bromas ni chistes, porque necesito demostrarle que no estoy de broma.
No estoy aquí para hacer números, para decir un montón de cosas y luego dar la espalda y marcharme. Tengo un propósito y, con algunos, lo he conseguido; no son muchos, pero lo he conseguido, y estoy muy agradecido al darme cuenta de que muchos están en el camino, firmes, tranquilos, y otros, tomándolo a broma.
Sí, ella hoy, por la mañana, me dijo así: «Tienes mucha paciencia. Es vuestro Amor Incondicional lo que hace que sigáis viniendo a hablar con nosotros».
Eso lo dijo ella, no fui yo. De verdad, nuestro Amor Incondicional es inmenso. Así que no vamos a rendirnos, vamos a insistir hasta el final, porque ese es nuestro papel, no podemos rendirnos; pero muchos de ustedes, a veces, realmente necesitamos observar y comprender que no es posible, porque hay ciertas actitudes con las que ya habíais roto hace tiempo y, de repente, vuelven a aparecer, todo de nuevo. ¿Por qué? ¿Qué ha cambiado? ¿Qué te ha llevado a recordar las viejas cosas erróneas y a repetirlas todas de nuevo? ¿Rebeldía, ira?
Sí, es una pregunta para la que no consigo encontrar respuesta. Sí, no puedo, porque no consigo entender cómo podéis tomar toda una evolución y echarlo todo por la borda, repitiendo los errores del pasado. ¿Habéis renunciado a la evolución, habéis renunciado a la Quinta Dimensión?
Pero yo no voy a rendirme. Puede que solo uno de ustedes me escuche, no hay problema. Si mañana solo hay uno siguiendo el camino que he trazado, ya estaré muy feliz.
No me preocupan las cifras, hermanos míos, sino aquellos que realmente están preparados y siguen el camino.
Es importante, de todo lo que he dicho, que entendáis y percibáis qué es lo correcto y qué es lo incorrecto. No existe ninguna técnica, ningún Ser de Luz que os diga: «Mira, esto está mal, no lo hagas así». Sois ustedes quienes tenéis que daros cuenta, sois ustedes quienes tenéis que daros cuenta de que estáis haciendo daño al otro o a ustedes mismos, y de que no estáis cuidando ni del otro ni de ustedes mismos.
Sí, hermanos míos, las actitudes han cambiado mucho. Muchos están, tal vez, cansados.
Traducción: Bernadete Maria Marafon
Revisión: Regiani Maria Bugalho

