¡Queridos hermanos del planeta Tierra! ¡YO SOY MELQUISEDEC!
La mente colectiva tiene un poder inmenso. Cuando ustedes se unen por algo, tienen un poder inmenso. El gran problema es que no son conscientes de este poder. Si todos ustedes se unieran, en un solo pensamiento, en un solo corazón, para eliminar todo el mal del planeta, lo conseguirían al instante. Porque la fuerza de miles de millones no tiene rival.
Pero ustedes alimentan algo muy fuerte: el miedo. El miedo a la muerte, el miedo al sufrimiento, el miedo a la escasez, el miedo a la violencia, el miedo a perder a quienes aman. Son muchos los miedos que alimentan. Y esos miedos alimentan el inconsciente colectivo.
El planeta, sí, está atravesando procesos profundos. Pero difundir el miedo, la angustia y la ansiedad sobre lo que está por venir será cada vez más constante. ¡Cuidado con las noticias! «¡Atención! Va a pasar esto». «¡Atención! Va a pasar aquello». Eso solo genera cada vez más miedo. Y precisamente por tener miedo de lo que se dice que va a pasar, aquello se potencializa. Aquello que, en realidad, quizá fuera leve, se vuelve violento. Porque todos están centrados en el mismo problema, alimentándolo, haciéndolo inmenso.
Así que, cuando escuchen: ¡Prepárense! ¡Atención! ¡Esto va a pasar! ¡Aquello va a pasar!”, digan en sus corazones:
«¡Me entrego a la Luz! ¡Yo soy Luz! ¡Y emano Luz para todo este proceso!»
¿Qué les hemos estado diciendo desde hace ya algún tiempo? En realidad, cada ser de este planeta es pequeño, casi como un grano de arena en todo el planeta. Así pues, cuando muchos de ustedes piensan: «Pero yo soy solo uno. No tengo tanta fuerza como para actuar en favor del planeta». Y yo estoy de acuerdo con ustedes. Efectivamente, como ser humano, su fuerza es pequeña.
Pero puedo decirles lo siguiente: a su alrededor hay muchos seres; seres iluminados, ángeles, elementales, dragones, muchos, que no actúan porque ustedes tienen libre albedrío. Así que es como si estuvieran a la espera, esperando a que uno de ustedes diga: «¡Yo emano Luz!». Este sentimiento, esta voluntad, es suficiente para que todos se unan y emanan Luz, porque tú, como humano, con tu libre albedrío, has dado la orden.
¿Te das cuenta, pues, de cómo te vuelves inmenso, poderoso y grandioso? Por eso, nunca pienses que tu acción, que tu emanación de Luz, que tu emanación de Amor es poca cosa. No lo es. Es intensa, es inmensa. Así que no dejen que las noticias se apoderen de ustedes. Porque vendrán cada vez más. La previsión es esta. La previsión es aquella. Alimentando el miedo. Alimentando el pánico.
¿Qué hemos estado diciendo aquí desde hace ya algún tiempo? Cada uno está donde tiene que estar; complementando, para atravesar lo que sea necesario atravesar. Por eso puedo decirte que tu miedo no sirve de nada. Si está escrito que estés allí y lo atravieses, lo atravesarán. Puede que no te pase nada. Y puede que a tu alrededor el mundo se derrumbe. Es el camino de cada alma. Es el retorno para cada uno.
Entonces, si pueden y quieren minimizar los problemas, irradien Luz, irradien Amor, para lo que se haya dicho que va a suceder. De hecho, hoy en día pueden predecir muchas cosas con anticipación. Pero les planteo una gran pregunta: con tanta tecnología para predecir lo que vendrá, ¿por qué no se preparan para lo que vendrá? ¿Por qué no preparan las ciudades, los barrios, los países para tales procesos?
Porque lo importante es alimentar el dolor, es alimentar siempre el miedo, pues el miedo trae consigo el control, el miedo trae la manipulación, el miedo os priva del poder que ustedes tienen.
Así pues, hermanos míos, ¡no caigan en esa trampa! Cuando sientan miedo, sea por el motivo que sea, revístanse de Luz. Véanse a sí mismos como seres iluminados. Y tan iluminados que quienes os rodean tengan que cerrar los ojos, porque su Luz será intensa. Con ello, se iluminan a sí mismos e iluminan al prójimo, iluminan el mundo que les rodea. Y aún más, aquellos seres que están por ahí, rondando, amplifican esa Luz. Y se extenderá por todo el planeta.
¿Comprenden el poder que tienen? Y precisamente porque se consideran pequeños, inútiles, es por lo que no hacen nada. Así que, reconsidere sus conceptos. Tienen el poder: el poder de la decisión, el poder del mando: «¡Yo emano Luz!». Entonces, esta Luz puede propagarse.Y así será, tengan la certeza de ello. Porque este es el poder de Dios Padre/Madre. Que está inherente en usted, que forma parte de su ser. Así pues, sean Luz. Pase lo que pase.
Traducción: Manuel Vargas
Revisión: Regiani Maria Bugalho

