Queridos hijos e hijas, ¡YO SOY MARÍA!
Y puedo decir que no buscaba solo a uno, sino que ya he envuelto a todos con mi Manto y todos han recibido mi Amor, mi Luz.
Hijos e hijas míos, sed fuertes, tened confianza en el camino, no os preocupéis por el mañana.
Al despertarse cada día, dad gracias por un día más y limitáos a decir:
Estoy listo para el día de hoy. Estoy agradecido por todo lo que reciba y por todo lo que aprenda”.
Y vivid cada momento, presentes, conscientes, recordando siempre todo lo que se os ha enseñado, los caminos que hay que tomar, las actitudes, los pensamientos; no os dejéis llevar por lo que hay ahí fuera.
El desequilibrio a veces aparece, pero no dejéis que crezca; combatid el desequilibrio con amor, no os rindáis ante él.
Presten atención: cada uno de ustedes, dentro de su refugio de Luz, que es su propia casa, crea una fortaleza; lo que está fuera no entra, pero a veces, dentro de casa, hay quienes son instrumentos de desequilibrio. Por eso, hijos e hijas míos, no os dejéis arrastrar, no prestéis atención a esas palabras, callaos, no escuchéis, no respondáis, marchaos. Este es el camino, porque harán todo lo posible por sacaros del equilibrio.
Las personas son instrumentos, porque no vibran a un nivel elevado, y los sentimientos que experimentan, a menudo de baja vibración, se acoplan a formas-pensamiento negativas, provocando desequilibrio; pero hay que prestar mayor atención cuando no estáis en casa, cuando estáis fuera, fuera de la fortaleza. Sois un punto de Luz, y a las fuerzas negativas no les gusta la Luz, siempre quieren apagarla.
Así pues, no os dejéis arrastrar; rechazad al máximo cualquier discusión, cualquier desequilibrio, para que no perdáis vuestras vibraciones; no os dejéis arrastrar.
Y os puedo garantizar que esto será cada vez más intenso, como si el mundo se volviera en vuestra contra. Por eso, estad siempre preparados y sed humildes. Humildes, sí, humildes hasta el punto de bajar la cabeza y haceros los débiles. No es que creáis en ello, sino para demostrar nada, que simplemente escucharéis y no haréis nada. Os garantizo que esto rompe cualquier energía negativa, porque ellos no tendrán forma de actuar sobre vuestra vibración, ya que no estáis vibrando con ira, ni estáis exacerbando el ego, queriendo ser los correctos, queriendo ser siempre los que tienen la razón.
Entonces, no habrá nada que atacar, porque estarás ahí, para ellos, pequeño, pero, por el contrario, te mostrarás fuerte y sabio.
Sí, a menudo no sabéis cómo actuar en estas situaciones, os dejáis llevar y el desequilibrio se impone con fuerza. Por eso, hay que parar, respirar y callarse. Quien habla solo no provoca una discusión, recordadlo.
Hay que tener cuidado, hay que prestar atención para mantener vuestra vibración.
Si podéis, si tenéis los pies en la naturaleza, conectaos con Gaia inmediatamente y pedidle que os dé fuerzas y os ayude a mantener el equilibrio.
Prestad atención, hermanos míos.
Perciban lo siguiente: muchos hermanos están pasando por situaciones difíciles en el planeta, y el inconsciente colectivo comienza a manifestarse, por el miedo a lo que está por venir, y este inconsciente es muy fuerte; por eso, debéis manteneros muy vibrantes, para ser como un muro contra el que este miedo choque y no se adhiera a ustedes.
Se necesita, hijos e hijas míos, sabiduría y fuerza.
Mantened sus protecciones, cread sus escudos a diario.
No os toméis esto a la ligera, no penséis que todo está tranquilo, porque no lo está. El propio planeta está atravesando un proceso muy intenso, y es necesario que mantengáis el equilibrio.
Y, una vez más, os recuerdo que callarse no es ser tonto ni débil. Puede que incluso parezca una muestra de debilidad, pero es una sabiduría inmensa, porque, gracias a esa sabiduría, mantendréis vuestra vibración y no fomentaréis el desequilibrio; estad seguros de ello.
Traducción: Rita Silvana Monteiro
Revisión: Regiani Maria Bugalho

