¡Queridos hijos e hijas del planeta Tierra! ¡YO SOY MARÍA!
En este momento, tengo al planeta entre mis brazos y os transmito todo mi Amor, mucha Luz, y envuelvo los corazones de todos.
Hijos e hijas míos, ha llegado el momento de la conciencia. Ha llegado el momento de mirar todo con seriedad, con compromiso. Se acabó el tiempo de las bromas y de las pruebas. Hay que seguir adelante con firmeza en el camino, sin dudas y sin mirar atrás.
Libérate de los recuerdos, de todo aquello por lo que has pasado y que te ha causado sufrimiento. Perdona a cada persona, cada situación; y déjala en la línea del tiempo, en el lugar donde ocurrió. No la traigas de vuelta, olvídala; libérate de ese sentimiento. Es el momento de mirar solo hacia delante, de crear un camino nuevo, iluminado, sin malos recuerdos.
Piensa siempre lo siguiente: todo lo que usted vivió, todo lo que usted sufrió, le ha traído hasta este momento. Así que esté, agradecido por haber llegado hasta aquí, con esta conciencia. Olvide el pasado, alimente el presente, pero con amor, con alegría, con determinación.
No dudes de nada, tu poder es inmenso. Para que ustedes descubran los poderes que tienen, es necesario que se abran. Es necesario abrir esa caja que ha permanecido guardada tanto tiempo; por miedo, miedo a las consecuencias, miedo a la muerte, miedo a las torturas, miedo al sufrimiento. Se acabó. Esos tiempos quedaron atrás.
Hoy es tiempo de Luz. ¡Mucha Luz! Y al abrir esas cajas, encontrarán el valor, la determinación y la fuerza que un día tuvieron; y que sus almas guardaron bajo siete llaves, por muchas razones.
Así que hoy os enseñaré a abrir esta caja. Muchos de los que están aquí esperan el poder para utilizarlo como poder: sobre los demás, sobre el mundo, sobre todo. No es de ese poder del que hablo. Es el poder de cambiarse a uno mismo. Es el poder de cambiar el propio camino. Es el poder de cambiar hábitos que, en este momento, no son buenos. Es el poder de ver un poco más allá. Es el poder de mirar y verlo todo
con los ojos de la verdad. Es mirar y ver a todos con ojos de Amor. Este es el poder del que hablo. El poder de ser almas evolucionadas. El poder de protegerse, de percibir, de sentir cuando algo no va bien.
Así pues, hijos e hijas míos, si esperan el poder por el poder, este no llegará. Porque yo no lo permitiré. Quiero devolveros el poder innato de cada alma, de cada hijo, de cada hija. Así que, aunque hagas lo que voy a enseñarte, si tu corazón está cerrado o solo quieres el poder por el poder, no funcionará. Porque es una energía de Luz, mucha Luz. Y la Luz no lo permitirá. Así que no pierdas tu tiempo. Podrás intentarlo, pero no conseguirás nada.
¿Empecemos, entonces? Que cada uno de ustedes se conecte en este momento con su Presencia Divina. «¡Ah, pero no sé cómo hacerlo!». Pues primero aprenderás y luego volverás aquí y harás lo que te voy a enseñar. No lo hagas ahora, porque no recibirás nada.
Así pues, alinéate con su Presencia Divina. Estén en su Templo Interno. Ahora verán una caja, un cofre, una cesta. No importa, verán algo. Algo con tapa y muy bien cerrado.
Repitan conmigo ahora:
«Yo elimino cada cadena.
Yo elimino cada cerradura.
Yo elimino todo lo que me impida abrir este recipiente».
Quien está realmente conectado verá cómo se abren las cadenas, las cerraduras, los candados y las llaves. No, la tapa aún no se ha levantado. Antes de levantar la tapa, di lo siguiente:
«Yo Soy la Luz de Dios Padre/Madre.
Yo Soy mi Presencia Divina.
Yo Soy un Ser Poderoso.
Y recuperó todos los poderes de mi alma, en nombre de la Luz,
en nombre de la verdad,
en nombre del Amor».
Ahora sí, la tapa se abre. No, no esperes ver en su interior joyas ni tesoros. No es eso lo que verás. Quizá no veas nada, porque el poder no tiene forma. No es físico. Pero ten por seguro que lo que había ahí dentro ha penetrado en tu cuerpo y provocará los cambios que sean necesarios. Solo observa. Solo cree.
Invoquen la Ley de la Verdad. Invoquen la Ley del Amor. Invoquen la Luz; siempre que tengan alguna duda sobre algo. Siempre que quieran ver la verdad.
Invoquen en sus hogares la Ley de la Verdad, la Ley del Amor, la Ley del Equilibrio. Permanezcan en la Presencia Divina e invoquen todas estas leyes. Pero estén preparados, hijos e hijas míos, para ver únicamente la verdad. Puede que sea dura, que incluso te haga daño. Pero en este momento, es necesario.
No puede haber más subterfugios, engaños ni trampas, sobre todo en sus hogares. La verdad, siempre. Así que estén preparados. Si te hace daño, pide mi ayuda. Y yo eliminaré ese sentimiento de tu corazón, para que te vuelvas cada vez más fuerte para ver y escuchar lo que tenga que suceder.
La verdad a veces duele, pero te hace cada vez más poderoso. Y cada vez más iluminado.
No hace falta que repitas este ejercicio, porque lo que había en la caja ya está en ti. Confía, cree. Invoca las leyes. Y verás cómo tu poder brota como un volcán, alcanzando a todos los que te rodean. Prepárate. Prepárate. Y llámame si es necesario.
Traducción: Manuel Vargas
Revisión: Regiani Maria Bugalho

