¡Queridos hermanos del planeta Tierra! ¡SOY LANTO!
Les traigo otro regalo. Me encanta traer regalos, porque sé lo mucho que les gusta recibir regalos.
Así que hoy, precisamente hoy, abran sus manos. Pondré en ellas una bolita dorada. Tiene vida. Sientan su energía. Es pequeñita. Muy pequeñita. Unos dos centímetros de diámetro. Pero está viva. No, no es un ser. Está viva porque crecerá. Crecerá en Luz.
Entonces, ¿cómo cuidarán esta pequeña bola? Todos los días, póngala en la palma de la mano y digan: «¡Te alimentó con amor, luz y prosperidad!». ¡Vaya! Ya ha crecido. Y así será cada día. No, no se asusten, no crecerá indefinidamente. Tendrá un límite de crecimiento.
Muchos ven la bola lo suficientemente grande como para abrazarla. No, no llegará a ese tamaño. Tendrá el tamaño de una bola con la que juegan en este mundo. Y contendrá en su interior, observad.… Amor, Luz y Prosperidad.
¿Y dónde permanecerá esta bola? No, no estará en el corazón. Colóquela en algún lugar, como si guardaran una bola. Y alimentenla siempre. Aunque no crezca, se la alimentará. Y como siempre traigo bolas mágicas, usted la alimenta y ella irradia. Os irradia Amor, Luz y prosperidad. Es un intercambio. Pero es que irradia con mucha más potencia, con mucha más intensidad.
Así que guarden la pelota en un lugar donde puedan mirar cada día hacia allí y decir: «Te alimentó con Amor, Luz y prosperidad». Con eso basta. Fácil, ¿no? Pues dejen la pelota donde quieran. Y alimentenla todos los días.
«Ah, pero ayer se me olvidó». No pasa nada. Si se te olvida, no pasa nada. Pero cada vez que te acuerdes, alimentala. Porque cuanto más la alimentes, más te devolverá.¿Ves qué regalo tan interesante? Entonces guarda la pelota. Este es mi regalo para hoy.
Traducción: Manuel Vargas
Revisión: Ana Maria Souza

