¡Queridos hermanos del planeta Tierra! ¡SOMOS LOS DRAGONES!
Hemos regresado a nuestro planeta. Ya somos miles en los cielos y en la Tierra. Traemos nuestra Unidad, nuestra fuerza y nuestra Luz para ayudar en este gran proceso.
Hermanos de la Tierra, ved lo que llamáis «mañana» como una bendición. ¡No lo consideréis un castigo, algo que está por venir, una penitencia o un desastre! Gaia necesita purificarse. Y nosotros estamos colaborando con todo este proceso, pues estamos hechos de los elementos de la Tierra. No hay nada que temer. Solo hay que vivir.
En este preciso momento, vive el Amor. Vive las buenas vibraciones. Vive los buenos sentimientos, las buenas ideas, las decisiones acertadas. Intenta estar presente en cada decisión. Deja que la Luz guíe tu camino. Ella siempre te situará en el camino necesario para tu evolución. Sí, este camino no siempre estará lleno de flores; puede que haya piedras. Pero estas piedras serán lo que aún te falta para tu propia evolución.
No temas nada. No te aferres a las historias. No te aferres a lo que dicen los demás. Escucha siempre a tu propio corazón. Muchos de ustedes repiten esto constantemente: «¿Cómo saber si es mi corazón? ¿Cómo saber si es mi mente la que habla?».
En primer lugar, no es necesario tener el poder de la visión, el poder del oído ni ningún otro don activo en ese momento. Lo único necesario es estar presente en lo que quieres. Estar en tu corazón y escucharlo es estar en tu Templo Interno. Se trata de darle un tiempo a tu propia mente para que entienda dónde estás.
Cuando estés en tu Templo Interno, sólo entonces podrás escuchar a tu corazón. Tu mente habita en la dimensión en la que vives. Tu Templo Interno se encuentra en la Quinta Dimensión. Así que, cuando estés allí, íntegro, presente y consciente de que estás dentro de él, nunca oirás a tu mente. Solo hablará tu corazón.
Por eso te digo, hermano mío, que es más importante que te sitúes en el Templo Interno que intentar escuchar al corazón. Porque eso ya será lo normal. ¿Y cómo es estar en el Templo Interno? Para ello, hay que acallar la mente. Hay que estar presente. Dejarse envolver por la atmósfera del Templo Interno. Pero para que todo esto suceda, se necesita entrenamiento. Se necesita constancia. Se necesita voluntad.
Es como un juego de piezas. Lo coges y, al principio, sientes el reto. Si te dices a ti mismo: «Puedo hacerlo», ya has superado todas las barreras que pudieran existir. Ya has alimentado tu propia confianza y estarás atrayendo del universo toda la ayuda necesaria para superar ese reto.
«Ah, pero es algo tan tonto, ¿el universo perderá el tiempo con eso?». Esa cuestión no existe para el universo. El universo son las energías. Estas responden a lo que emanas, sea lo que sea. Si es una energía positiva, te envía más de lo mismo. Si es una energía negativa, te envía más de lo mismo.
Entonces, ¿qué vas a elegir? ¿Creer que puedes superar el reto o rendirte desde el primer momento y decir: «¡No puedo!»? El universo te dirá entonces que no podrás. ¡Entendedlo bien! Todo sucede como resultado de lo que emanan.
Nunca, jamás, emanar buenos sentimientos traerá malos resultados. Pero hay que creer. No basta con hablar. Ten fe, certeza; aquello que viene de dentro. «¡Puedo hacerlo!» Y sin duda lo conseguirás.
Así pues, hermanos míos, no temas nada. Cread hoy lo que llamáis de «mañana». Con buenos pensamientos, buenas palabras, buenas actitudes, buenas decisiones. Y mañana será el resultado de hoy. ¿ Podrá traer algunos problemitas? Sí, puede que sí. Pero usted será lo suficientemente fuerte como para mirarlos y decir: «Puedo hacerlo. Saldré de esta situación». Y conseguirá dar un paso adelante.
Cuenta con nosotros. Tenemos muchos hermanos a su lado. Llamadlos. No importa si los ves, si los sientes; están ahí. Si han sido designados para estar a tu lado, están ahí. Así que aprovecha su compañía, la Luz que traen, la fuerza que tienen para ayudarte en los retos. Y ten por seguro que contarás con una ayuda inmensa e inagotable. Pero tienes que creer.
Para poner fin a este encuentro nuestro, diría lo siguiente: muchos de ustedes no logran percibir nada. No logran ver, no logran oír, ni siquiera logran sentir las energías. Pero lo hacen todo a la perfección. ¿Y por qué no lo logran? Yo os respondo.
Porque, en realidad, están siguiendo un camino impuesto por otros. En ningún momento se han parado a escuchar su corazón. Porque en el momento en que escuchen a su corazón, empezarán a creer en todo. Y entonces se abrirá un Nuevo Mundo. Así que derriben sus propios velos, que no son más que su falta de fe en lo que hacen. Busquen a su corazón y todo sucederá.
Traducción: Manuel Vargas
Revisión: Regiani Maria Bugalho

