Siéntate cómodamente y respira hondo varias veces.
Soy el arcángel Miguel y te guiaré en este proceso.
Ve a tu templo interior y conecta con tu Presencia Divina.
Siente cómo todo tu ser se conecta con ella.
Mantén el contacto con la Tierra para que tu cuerpo físico sea consciente de dónde se encuentra físicamente anclado durante el proceso. A continuación, repítete a ti mismo, a tu mente:
«Yo, (di tu nombre y la dirección en la que te encuentras)».
De esta forma, tu cuerpo y tu mente no vagarán sin rumbo, pensando que estás perdida en el universo, sino que estarás centrada y conectada al planeta Tierra.
En este momento, dentro de tu Templo Interno, hay un portal, un portal energético.
A través de este portal, al atravesarlo, accedes a muchos reinos, pero solo con la autorización de algún ser que se encuentre al otro lado.
Así pues, en este momento, percibe dentro de tu Templo Interior un punto en el que la Luz es más intensa. Observa; si no ves nada, imagina tu Templo Interior y, al imaginarlo, camina a su alrededor, recorre todo el espacio que lo ocupa y percibe el punto en el que la energía sea más intensa.
Lo veas o no, este punto de alta energía es tu Portal Diamante, tu conexión energética con todos los reinos y con todos los seres.
Siente la energía de este portal; colócate de cara a él.
En este momento, abro tu Portal Diamante.
Presta atención a la sensación que tienes en este momento, siente la energía que llega desde el otro lado. Si puedes, observa la Luz que estás recibiendo.
¿Qué hay al otro lado? Mi energía.
Así que, en este momento, te llevo al Templo del Rayo Azul.
Pues bien, camina a través de tu Portal, da un pequeño paso y crúzalo. Toma conciencia de tus sensaciones, del cambio de vibración, de la energía del lugar en el que te encuentras ahora mismo.
En este momento, estoy frente a ti y te recibo en este templo. Te he permitido entrar. Así que, en este momento, siente mi rayo azul envolviendo todo tu ser.
Ahora estás envuelto por mi Rayo Azul y podrás volver a tu Templo Interno. Da media vuelta y vuelve a atravesar tu Portal de Diamante.
Al llegar a su Templo Interno, este se cierra automáticamente.
A partir de ahora, has tomado conciencia de este Portal que existe en tu Corazón Espiritual, en tu Templo Interno, y siempre que un ser te lo permita, podrás atravesarlo.
Sé agradecido por esta conciencia.
Y, poco a poco, ve recuperando la conciencia.
Traducción: Regiani Maria Bugalho
Revisión: Ana María Souza


