Queridos hermanos del planeta Tierra! ¡SOY LANTO!
Llevo en cada mano un pequeño sol y los muevo en el aire, como si fueran pelotas de niño.
Llénese de energía con el sol. Tomen las precauciones necesarias, pero permanezcan frente al sol durante unos minutos al día. Sientan la energía que conecta este astro con su corazón espiritual. Como si fueran una pequeña batería que se carga con la energía del sol.
Hagan esto a primera hora de la mañana y verán la diferencia durante el día. El Sol hoy está trayendo mucha más energía elevada que la que traía hace tiempo. Aprovechen esta energía. Déjense cargar.
Y hoy, hermanos míos, les traigo un tratamiento sencillo, muy sencillo.
Ustedes van a sentarse y simplemente imaginar un gran sol delante de ustedes. No emana calor; es solo un sol; emana energía, no calor. Sostengan este sol entre sus manos durante un minuto. Dejen que transmita, a través de sus brazos, la energía a su cuerpo.
Al terminar, coloque este Sol en su cabeza y póngalo como si fuera una prenda de ropa que se adhiera completamente a su cuerpo. Cúbrase hasta la planta de los pies. Colóquese completamente dentro de este Sol y espere unos segundos hasta que penetre por completo en su cuerpo.
Este ejercicio se puede realizar tantas veces como se desee. Cuando se sienta sin fuerzas, sin energía, simplemente hágalo. Y notará la diferencia.
Traducción: Rita Silvana Monteiro
Revisión: Ana Maria Souza



