¡Queridos hermanos y hermanas del planeta Tierra! ¡YO SOY LANTO!
Tengo en mis manos una pequeña bola mágica. Una bola dorada. ¿Qué representa una bola dorada? ¿Riqueza, belleza, nada en particular? Cada uno de ustedes puede dar una respuesta. Pero solo yo sé lo que es esta bola mágica.
¿Aceptarías esta bola mágica como regalo, aunque no supieras lo que hace o de lo que es capaz? Solamente puedo deciros que es una bola iluminada. Tiene luz. Ahora bien, lo que hace, no puedo decírtelo. ¿La aceptarías de todos modos? ¿Estarías preparado para todo lo que esta bola puede ofrecerte?
Recuerda: es Luz. ¿Qué puede traer la Luz? Prosperidad, abundancia, alegría, caminos abiertos; pero la Luz también tiene un lado purificador. Podría remover lo que aún está almacenado en tu interior, sacarlo a la luz, ayudarte a ver lo que necesita ser visto. ¿Qué puedes esperar de esta bola?
Muchas otras cosas. ¿Estás preparado para vivir cualquier proceso dentro de la Luz? Me gustaría que dijeras que sí, ahora mismo. Porque después de un camino tan largo, de tantas enseñanzas, de tantas aventuras, no creo que esté bien que sigas teniendo miedo. No creo que sea correcto que todavía rehúyas de la Luz. Pero todo es una elección.
Así que te pregunto de nuevo: ¿Aceptarías esta mágica bola dorada? ¿Cuyos propósitos están siempre dentro de la Luz, o no? Si dices que sí, extiende tu mano. ¿Cómo sientes esta bola ahora? ¿Ligera, pesada? Muchos la sienten pesada. ¿Qué tiene de malo?
Solo lo sabrás con el tiempo. Sí, está llena. Está llena de muchas cosas, todas dentro de la Luz. Regalos; algunos interesantes, otros no tanto. Pero, ¿qué harás ahora con esta bola? Colócala donde quieras, y a medida que te vaya dando los regalos que hay dentro, se irá haciendo más pequeña.
Entonces date cuenta de lo grande que es la pelota. Si la recoges cada día, te darás cuenta de que cada día será más ligera. Observa lo que llegará de nuevo a tu vida. No importa lo que sea. ¿Qué ha vuelto a aparecer?
Entonces pon esta bola en un lugar donde puedas observarla. Y veréis que llegará un día en que desaparecerá, porque no quedará nada dentro de ella. Habrás ganado todos los regalos. Colócala donde quieras.
Ponlo en un sitio donde puedas mirarlo todos los días para que veas lo grande que es.
«Ah, pero no puedo verlo». Te aseguro que lo verás. Mírala con mucho Amor y verás lo grande que es. Es una bola dorada, muy brillante. Espero que disfrutéis de los regalos que os trae.
Para los que no habéis aceptado la pelota, no pasa nada. Para que no se diga que no os he dejado nada, os dejo una flor amarilla; una rosa amarilla. Extiende tu mano y pondré esta rosa en ella. Ya está, todos tenéis regalos. Pero si tampoco queréis la rosa, no pasa nada; seguid vuestro camino, con mucho Amor y mucha Luz, mirando siempre hacia delante. O como dijo ayer El Morya, mirando hacia arriba para que puedas subir esta escalera de evolución.
Para el Código de Luz de hoy, os dejo con las siguientes frases:
«Yo Soy un ser poderoso.
Soy un ser en evolución.
Soy un ser capaz de tomar buenas decisiones.
Y Soy un ser que vive cada una de ellas».
Después de estas frases, di esta palabra:
¡Catropeno! ¡Catropeno! ¡Catropeno!
Y recordad, hermanos míos, que a estas alturas del camino pueden surgir muchas cosas. Solamente os puedo asegurar una cosa: ya habéis pasado por mucho; a estas alturas, los sustos prácticamente se han acabado. Lo que os quede por vivir de alguna manera, más intensa o menos, ya lo habéis vivido durante el resto del camino.
Traducción: Regiani M. Bugalho
Revisión: Ana Maria Souza
