¡Queridos hijos e hijas del planeta Tierra! ¡SOY MARÍA!
En este instante, los envuelvo a cada uno de ustedes en mi manto de Amor, quitándoles todo lo que no les conviene, transmutando todo lo que no les beneficia.
Hijos e hijas míos, mantengan el ánimo, mantengan el ritmo de la caminada. El cansancio es grande, pero es necesario continuar. El camino aún es largo. No se dejen arrastrar por quienes se retrasan. Dejen para atrás a los demás.
No, no se vean como perversos ni indiferentes. El camino es solo suyo. No se demoren por nadie. Mírense solo a ustedes mismos. Cuídense. Descansen el tiempo que necesiten, pero no se rindan. No se queden anclados.
Es necesario continuar, es necesario tener fuerza. El tiempo, que conocen como el futuro, aún les deparará mucho que deberán superar para seguir adelante. No se dejen llevar por los obstáculos, por las piedras en el camino. Ustedes ya son lo suficientemente fuertes como para superarlos todos y cada uno de ellos.
Pero nunca se olviden que deben cuidarse intensamente. Sus cuerpos son energía, no solo carne y hueso, como dicen. El exceso de energía tampoco es saludable. Todo debe estar en equilibrio. Sean conscientes de lo que escogen.
La Luz es inteligente, ¡sí! Pero todo sucede según tu voluntad. Por lo tanto, bañarse, conectarse excesivamente con tantas energías, el cuerpo puede que no lo soporte. Como les dije, el cuerpo también es energía. ¿Y cómo él responde al exceso de energía? Desequilibrándose.
Pero ustedes me dirán: ¿Pero no se supone que los tratamientos nos ayudan? ¿Cómo pueden desequilibrarnos?». Entonces les haré una pequeña comparación. Imagina que ustedes tienen una enfermedad y van al médico. Él les receta medicamentos y les indica exactamente cómo tomarlos. Pero ustedes, por desesperación, toman más de lo recomendado. ¿Qué sucede? Su cuerpo responderá de alguna manera. Ustedes, por voluntad propia, sobrepasaron lo que sería el equilibrio para sus cuerpos. De la misma manera, las energías.
Puedes recibir mucha energía, siempre y cuando estés anclado al Planeta, porque todo el exceso irá a Gaya; ella sabrá cómo equilibrarlos.
¿Te das cuenta de que no es la energía la que equilibra? Todo proviene de tu voluntad.
Entonces, si quieres sumergirte en energías todo el día, sin estar aterrado a la tierra, ¿qué sucede? Tu cuerpo no puede soportarlo. Tus procesos internos se desequilibran porque solo recibiste y no liberaste el exceso.
Así que, hijos e hijas míos, todo debe estar siempre en: EQUILIBRIO. No se excedan en nada. Escuchen a la Presencia Divina. No es tu voluntad. La Presencia siempre los guiará. No lo olvides, hijos e hijas míos, las elecciones; siempre son las elecciones.
Así que en este momento, en este punto de la caminada, donde la senda se vuelve cada vez más difícil, cuídate. Escucha a tu cuerpo. Escucha la Presencia Divina. Para que tengas las fuerzas para llegar a donde necesitas ir. Ustedes no se han vuelto inmortales. ¡Todavía no!
¡Es necesario que respeten sus cuerpos! Es necesario que la caminada sea ligera. Entiendan esto: ¡Las energías afectan las estructuras! Y si no están aterrados a tierra, el cuerpo responde con desequilibrio. ¡Aprendan a cuidarse! Ustedes no son máquinas ni tampoco son un receptáculo que puede recibir energía todo el tiempo sin estar anclado.
¡Ámense, cuídense! Es necesario que se miren y se amen Las tareas, el mundo exterior son importantes, ¡sí!, pero TÚ eres más importante. Porque si se enferman, alguien más hará sus tareas. Al principio será un caos, pero luego todo se acomodará. Recuerden lo que ya les hemos dicho: Tú no eres el centro del universo, ni eres irremplazable.
Así que, ponte en primer lugar, ámate, cuídate. Así, sí, podrás llegar al final de esta caminada.
Hoy, les dejo como tratamiento algo muy sencillo, que podrán hacer siempre que se acuerden: Abran sus manos: Les pongo en sus manos mi manto. Y toda vez que lo recuerden, tomen este manto y cúbranse con él, y quédense así todo el tiempo que quieran.
Cuando quieran terminar, el manto desaparecerá. Pero cada vez que lo recuerden, él volverá a sus manos. Mientras estén cubiertos por mi manto, nada pide, pues la Luz que hay en él, el Amor que contiene, sabrá exactamente qué hacer. ¡Solo úselo!
Traducción: Ingrid Elena Sanchez Schnoor Nunes
Revision: Regiani Maria Bugalho



