Mis queridos hermanos, soy Melquisedec.
Estamos aquí juntos hoy para enviar una vez más Amor y Luz al planeta.
Ya llevábamos aquí mucho tiempo. Aquí, a su lado, y como el acceso a su mente nos resulta fácil, estábamos viendo sus comentarios.
Mis hermanos, muchas cosas, verán, muchas cosas, sabrán. Lo único que no puede emanar, en ninguna circunstancia, es el miedo.. Se dicen muchas cosas, muchas mentiras.
Mis hermanos, verán muchas cosas, sabrán muchas cosas. Lo único que no se puede emanar, bajo ninguna circunstancia, es el miedo. Se dirán muchas cosas, se difundirán muchas mentiras, porque no hay ningún interés en que se fomente la verdad. Entonces, verán muchas cosas anunciadas, muchas cosas sucediendo, y muchas serán ciertas. Realmente están sucediendo muchas cosas.
Ahora bien, no vamos a quedarnos aquí diciendo: «Esto es verdad, esto es mentira», porque ese no es nuestro propósito. Lo importante es que cada uno reciba lo que va a suceder o lo que está sucediendo con el corazón abierto, sin juzgar y, mucho menos, sin miedo.
Estén preparados, van a suceder muchas cosas nuevas, muchas cosas buenas y muchas cosas no tan buenas. Así que, simplemente, estén preparados. No nos corresponde a nosotros explicar «a» o «b», no vamos a dar rienda suelta a lo que se dice por ahí, vamos a concentrarnos solo en nuestro trabajo, que no es poco en este momento.
Todos estamos atentos. Nadie aquí está sin mirar o sin prestar atención a lo que sucede en este planeta. Lo sabemos todo. Así que solo les digo que estén preparados, nada más.
No hay nada de qué preocuparse, porque si empiezan a preocuparse por lo que vendrá, se olvidarán del camino que tienen que recorrer. Ahora es el momento de mirar solo hacia el camino. Olvida el mundo exterior. Cuando algo os afecte realmente, cada uno pasará por lo que tenga que pasar. No sirve de nada preocuparse ni estar aprensivo por lo que está por suceder o lo que ya ha sucedido, preocuparos, cada uno de ustedes, con tu propio camino. Ese es el gran objetivo en este momento.
Observen todos los mensajes que se dicen a diario, casi son repeticiones en las que decimos: «No se preocupen por lo que hay afuera, sino por su camino, por su postura, por sus decisiones. Que cada uno busque, escuche y sienta en su corazón lo que está sucediendo».
Cuando les decimos que estén en la Presencia Divina, es para que en un momento como este, estén en la Presencia y pregunten: «Presencia, ¿esto es verdad o mentira? ¿Qué es esto que está llegando? ¿De qué están hablando? Dímelo, Presencia». Y la Presencia les dirá.
Ahora, en lugar de preocuparse por lo que está pasando ahí fuera, deberían estar cada vez más conectados con sus Presencias Divinas, porque este es el momento necesario para ello. Es de ella de quien oirán la verdad o no, si cada cosa es cierta o no. No será el otro quien hable, no será su internet quien hable. Es su corazón y su Presencia Divina.
¿Se dan cuenta de lo que están dejando pasar? Están más preocupados por descubrir lo que sucede afuera que por estar en la Presencia Divina. Entonces, no se quejen después.
Cuando estén solos, no se quejen, porque no tendrán a quién pedir ayuda, porque la respuesta tardará en llegar. Porque les estamos advirtiendo, es necesario que tengan este contacto. Es necesario que aprendan a escuchar al corazón y la Presencia Divina está dentro del corazón. No lo olviden.
Sepan diferenciar las cosas. Sepan cómo ver las cosas. No creen pánico ni miedo por algo innecesario. Pero, ¿cómo saber si hay que tener miedo? Yo diría que ninguno de ustedes, en este momento, puede tener miedo, porque quien ha llegado hasta aquí en la caminata sabe que lo que tenga que pasar, pasará, con miedo o sin miedo. Entonces, ¿por qué vibrar con el miedo? ¿Para empeorar aún más la situación? Porque eso es lo que hace el miedo.
Así que apeguense a sus caminos, olviden el mundo exterior, olviden lo que viene o lo que llegará o lo que se dirá, olvidenlo. Preocúpense por mirarse a ustedes mismos. Este es el momento, esto es lo que se necesita, el resto no vale nada, porque lo que tenga que permanecer, permanecerá, y lo que tenga que irse, se irá. No será la preocupación o el miedo de ustedes lo que cambiará algo. Todo ya está definido y todo ya está escrito.
Entonces, calmen sus corazones, dejen de buscar lo que no pueden saber. Entonces, escuchen a su corazón, busquen la verdad. ¿Y quién dice la verdad? La Presencia Divina.
Pero es necesario que estén en ella, que estén con ella, sin importar cómo cada uno vea este proceso. Esto es importante, y muchos no se dan cuenta, y luego llorarán.
Esto no es un castigo, es una consecuencia de lo que deberían estar haciendo y no están haciendo.
Entonces, sepan cómo comportarse ante todo lo que va a suceder, porque cuando los procesos comiencen, no sabrán ni dónde mirar.
Entonces les digo: miren solo hacia adelante, hacia su camino, porque el resto no importará. Lo único que importará es lo que se presente en su camino, y tendrán que lidiar con ello. El resto no importa, aprendan eso.
Traducción: Ana Maria Souza
Revisión: Regiani M. Bugalho
