¡Queridos hijos e hijas del planeta Tierra! ¡YO SOY SAINT GERMAIN!
No endurezcáis sus corazones. No dejéis que la preocupación y la desesperación se apoderen de sus vidas. Los cambios en el mundo provocarán muchas transformaciones en sus vidas. Pero es necesario que cada una de ellas se viva con Amor y mucha fe; que todo es pasajero, nada es para siempre.
Creedme, todo lo que está sucediendo en vuestro mundo no es más que la pura verdad. No es más que todo lo que siempre ha existido. Pero había muchos velos que lo ocultaban. Todo estaba enmascarado, para que el mundo pareciera estar en gran equilibrio.
Pero me diréis: “¡No! Nunca he sentido ese equilibrio en el mundo. Siempre ha habido conflictos, problemas entre naciones. Algunos más graves, otros no tanto, pero siempre los ha habido”. Estoy de acuerdo. Entonces puedo decirles que todo lo que veían era solo la punta del iceberg. Por eso digo que estaba en equilibrio. Porque si vieran realmente la verdad, el planeta entraría en el caos. Un poco de lo que está sucediendo ahora.
Muchas personas están teniendo reacciones diferentes a las que siempre han tenido. Muchas personas han empezado a ver las situaciones de otra manera. Muchas personas han abierto su corazón y hoy miran a sus hermanos con cariño. Están cambiando muchas cosas.
Muchas cosas están llegando al planeta para aportar un poco más de ese equilibrio del que hablamos. Pero esas puntas de iceberg, hoy han dejado de ser puntas. Porque han salido por completo a la superficie. Todo lo que estaba debajo ha salido. Así que podéis ver muchas cosas que antes no veían.
La sensación de que todo va a peor, de que todo está empeorando, de que aparentemente nada evoluciona; es necesaria. ¿Y por qué? Porque solo al ver la verdad de todo lo que se ha creado —y podría incluso decir, vivido por ustedes— se puede comprender adónde ha llevado a su mundo.
No juzguen a los demás. No condenen a nadie a la horca. No sean jueces de nadie. Porque cada uno de ustedes, indirectamente, o incluso directamente, ha participado en todo esto. Con su consentimiento y con su total desprecio por lo que ocurría, porque no era con ustedes, era con el otro. Así que, déjenlo estar.
No estamos aquí en ese momento en el que todos estamos sentados tras una mesa, juzgando a cada uno de los que llegan en una gran fila. Eso no existe. El momento actual es de evolución, de crecimiento, en el que cada uno de ustedes debe mirar hacia dentro. Y ver realmente lo que es. No con juicio, no con crítica, sino con una mirada de evolución, con una mirada de Amor.
Ver dónde hay que cambiar. Qué hay que hacer para convertirse, cada vez más, en un ser humano más evolucionado. Ese es el objetivo. No estamos aquí señalando a nadie con el dedo. Y aunque no lo entendáis ni lo aceptéis, os amamos a todos por igual. Incluso a aquellos a quienes rechazáis, incluso a aquellos a quienes condenáis; os amamos a todos.
No hay juicio. No somos jueces. Dios Padre/Madre no es juez. Lo único que puedo decirles es que existen leyes. Leyes universales, no las leyes de su mundo. Y esas leyes no están gestionadas por ningún ser. Es como si cada Ley Universal creada por Dios Padre/Madre tuviera su propia conciencia.
No hay nadie detrás de la ley que haga cumplir su determinación. Existe la propia conciencia de la ley. Y es ella, sí, la que dicta el veredicto. Así que sed simplemente conciencias que observan sus propios errores y no los juzgan; que observan los errores del prójimo y no los juzgan.
Cada uno debe ocuparse de su propio camino. Ya cuesta bastante ocuparse del propio camino, ¿y aun así queréis ocuparos del de los demás? Que cada uno se ocupe de sí mismo, salvo aquellos que necesitan cuidados. Pero, aun así, no los ahoguéis, no queráis ser tiranos que dominen a nadie.
Sed simplemente ejemplos. Los niños siguen el ejemplo de sus padres o de quienes los crían. Así que sed un ejemplo. Sed mejores personas cada día y vuestros hijos seguirán vuestro camino. Así de sencillo. Salvo contadas excepciones, los hijos son el reflejo de sus padres. Así que aprended a criar a tus hijos.
Para el desafío de esta semana, os propongo lo siguiente. Durante esta semana, hasta el próximo desafío, no critiquéis ni juzguéis a nadie. Y si lo hacéis, pedid perdón al Yo Superior de esa persona. Solo así anularéis el karma generado.
Para muchos, será difícil. Para muchos, imposible. Y para otros será una gran evolución. Así que estad atentos, incluso a los pensamientos. No son solo palabras y gestos, son también los pensamientos. Y pedid perdón de corazón. El perdón de boquilla no anula lo que se ha hecho. Sed responsables de lo que hacéis.
Traducción: Rita Silvana Monteiro
Revisión: Regiani Maria Bugalho



