¡Queridos hijos e hijas del planeta Tierra! ¡YO SOY SANANDA!
Una vez más, y así será siempre, es con gran alegría que vuelvo a acudir a ustedes.
Es importante que prestéis mucha atención. No os dejéis llevar por las apariencias. No os dejéis llevar por las invenciones humanas, que harán que muchos de ustedes creáis en algo que no existe.
Definitivamente, no apareceré en los cielos. No volveré a la Tierra encarnado. Entended esto. Cumplí mi papel hace 2000 años. Planté una semilla. Y esta semilla sigue germinando hasta hoy, da frutos. Por eso no necesito volver a hacerme presente. No necesito aparecer, no necesito volver.
Pues pregúntense: “¿Para qué habría venido yo?”. Ya se les dijo desde el principio que vine a salvar al mundo. ¿Salvar al mundo de qué? ¿Se ha salvado el mundo? ¿Son ustedes seres totalmente puros y elevados? Entonces, ¿dónde está la salvación?
Sí, habéis llegado a conocer muchas verdades; habéis conocido muchos caminos. Pero no todos los habéis seguido. Hoy en día, algunos de ustedes vivís como yo enseñé, actuáis como yo demostré; pero la gran mayoría no. Habéis olvidado el Amor que traje, no vivís de la forma en que os hablé.
Así pues, esperar de nuevo a un salvador es una ilusión. Digamos que será un gran espectáculo para manipular a los habitantes del planeta. Entended, de una vez por todas, que los hermanos galácticos están ahí; no es un invento; no es una actuación como una gran obra de teatro. Es la más pura verdad.
Ahora bien, no creáis en nada que se presente como una ola salvadora.
Comprended que cada uno en la Tierra ha seguido un propósito, ha seguido un camino.
Y hoy ese camino conducirá a la evolución o no. No hay salvación. No hay puerta mágica, no hay soborno, no hay corrupción. No hay dinero en este mundo que pague vuestra evolución.
No habrá ningún ser que os haga evolucionar.
Escuchad con atención lo que os estoy diciendo: no habrá ningún ser que os haga evolucionar, que os salve.
El camino es exclusivamente de ustedes. Ustedes lo determinan. Ustedes lo recorren.
Así que estad muy atentos. No creáis todo lo que veáis. La manipulación está a punto de producirse. Pero, repito: los hermanos galácticos existen. Las naves existen. Los avistamientos son reales.
Así que sabed diferenciar una cosa de otra. No os dejéis llevar. Y vuelvo a repetirlo: nadie os salvará. No habrá nada que os salve. La única persona que puede salvarlos son ustedes mismos. Con vuestras actitudes, con vuestros cambios, con vuestro camino. Nada más.
Escuchad lo que digo: no volveré. No apareceré. No reencarnaré.
Escuchad esto con atención. No habrá salvación. No habrá ningún tipo de ayuda. Debéis estar atentos y alerta.
Estoy en el corazón de cada uno de ustedes. No necesito volver. No necesito reaparecer. ¿Si quieres mi compañía, si quieres que te ayude? Solo confía en mí. Y estaré a tu lado, siempre. No te engañes. No te dejes engañar.
Atención, es importante en este momento. ¿Presencia Divina? Siempre. ¿Tienes alguna duda sobre algo? Pregúntale a ella; ella te dirá si es verdad o no.
No te dejes engañar. No seáis tontos. Nada os salvará, salvo ustedes mismos.
Traducción: Rita Silvana Monteiro
Revisión: Regiani Maria Bugalho

