¡Queridos! ¡YO SOY EL ARCÁNGEL MIGUEL!
Estáis emocionados por el Encuentro, ¿verdad? Eso es muy bueno. Esta vibración, esta energía, crea una egrégora interesante, una egrégora de Luz.
Sí, cuando muchas mentes se reúnen para un evento, para un encuentro, se crea una egrégora, porque todos los pensamientos se centran en ese evento, en ese encuentro. Así pues, cuanto más penséis de forma positiva —en lo maravilloso que será volver a ver a quienes ya conocéis, conocer a gente nueva, recibir la energía de los Seres que estarán allí, en directo—, mejor, porque así comenzáis a crear todo un proceso de paz, armonía, equilibrio… todo maravilloso.
Como siempre he dicho, y quizá ya no tenga oportunidad de decírselo antes del Encuentro, cada uno de ustedes cuenta con mi protección tanto para ir como para volver. No os preocupéis por eso; sin embargo, nunca está de más recordar que cada uno debe poner de su parte, que cada uno vibre en alta frecuencia, que cada uno vibre Luz, vibre Amor, porque si no vibráis en alta frecuencia, yo no puedo hacer nada, no estaré con ustedes. Ahora bien, si vibráis en alta frecuencia, si vibráis alegría, si vibráis felicidad por ir al Encuentro, contaréis con mi compañía, sin lugar a dudas.
Puedo decir que este Encuentro será muy especial, pues reuniremos a Seres de los que nunca habéis oído hablar.
Así que, aprovechando este gancho, como decís ustedes, por cierto, los mensajes que habéis enviado… tened paciencia, darán resultado, pero tened paciencia, porque ella tiene sus propias tareas, y nosotros le damos prioridad a otras cosas; por lo tanto, somos nosotros quienes establecemos las prioridades, y en este momento los mensajes no son una prioridad; la prioridad es todo el trabajo que se llevará a cabo en el próximo Portal. Hasta entonces, seguiré hablando mucho con ustedes, pero será, os lo puedo garantizar, un punto de inflexión para cada uno de ustedes.
Es muy bonito llegar y decir «ah, ya estoy listo», pero tener actitudes, tener apegos, seguir vibrando con creencias y dogmas que son incoherentes con quien está en el camino de la Luz.
Así pues, tendréis que encontrar el camino correcto; ya no será posible quedarse ni aquí ni allá, habrá que encontrar el camino. Lo explicaré todo en el momento oportuno, ni aquí ni ahora. Aún hay tiempo, y os llevaréis una sorpresa muy grande; tened paciencia, sin ansiedad.
Estoy seguro de que muchos de ustedes daréis gracias al final del proceso, pues todo sucederá con tanta facilidad, con tanta tranquilidad, que ni siquiera lo creeréis, pero más adelante os lo comentaré.
Volviendo al tema de los Seres que no conocéis, este es un asunto que está, digamos, ocurriendo en el planeta en este mismo momento.
No olvidéis quién es el responsable de qué, quién es el que manda y hace lo que le da la gana en todo lo que ocurre en la Tierra.
La Luz actúa, obviamente. La Luz interviene, obviamente. La Luz tiene su papel, obviamente, pero es necesario que cada uno adopte su postura. Es necesario que cada uno aprenda —y esto lo llevamos diciendo desde hace mucho tiempo— a distinguir qué es Luz y qué no lo es. No se puede ir por ahí mirando todo y diciendo: «Ah, esto no es Luz. Ah, esto es Luz». ¿En qué se basa eso?
¿Es una carita bonita, una persona interesante? «Ah, es de la Luz». ¿Es una persona que no tiene tanta belleza? «Hum, eso no es Luz». ¿Qué criterio es ese? Eso no es un criterio, ni lo ha sido nunca. Así pues, aprended a tener el criterio del corazón.
Se trata de comprender que solo la Presencia Divina es quien puede responder: es verdad, es mentira, y puede indicar el camino, nadie más.
Así pues, les diría a cada uno de ustedes lo siguiente: hay muchos de ustedes que seguís insistiendo en lo mismo: «No consigo llegar a la Presencia Divina, no consigo acceder a ella, no consigo sentirla, no consigo verla».
Así pues, os diré lo siguiente: mientras sigáis afirmando «no puedo», no pasará nada, porque estáis dando una orden al Universo: «No puedo». Y el Universo responde: «Amén, no lo conseguirás».
¿A qué teméis al acceder a la Presencia Divina? Os diré que el 99,99 % de las personas que están aquí, ahora mismo, no ven nada, no oyen nada, solo sienten, sienten la energía. Ah, y hay una capacidad que todo ser humano posee: la imaginación.
Entonces, entendan lo siguiente. Les digo: estoy en un precioso campo verde. Entonces les hago una pregunta: ¿todos se imaginarán el mismo campo verde? ¿Todos verán el campo verde? No. Muy pocos verán el campo verde. La gran mayoría, repito, el 99,99 % no verá nada, pero se lo imagina, ve un campo verde en su mente. «Ah, estoy viendo el campo verde».
Pero ahí hay un detalle muy importante. Cada uno de nosotros, cuando dirigimos una meditación, tenemos acceso a cada uno de ustedes. Podemos decir que tenemos acceso a la mente de todos. «Ah, ¿entonces nos manipuláis?». Ni siquiera voy a responder a esta pregunta, porque si todavía piensas así, te haré una pregunta: ¿qué estás haciendo aquí? Porque si no confías en lo que hacemos, no hay lugar para que estés aquí.
Volviendo al tema. Entonces, durante una meditación, tenemos acceso a vuestras mentes. Así que, cuando decimos: «delante de ese campo verde hay una puerta así, tal, alta, baja». Todos creáis una puerta en vuestra mente y, cómo estamos conectados con todos ustedes, os enviamos ideas para que la reproduzcan en vuestras mentes. ¿Lo entendéis? Y con eso, vais montando el escenario: «Ah, hay flores alrededor, hay dragones en el cielo, hay dragones en la tierra, está fulano de pie, está mengano de pie», y así vais montando el escenario en vuestras mentes.
De repente, alguien incluso dice: «Ah, lo he visto, lo he visto, he visto algo». Claro, tú tenías el corazón abierto, viviendo ese momento, y nosotros, desde aquí, estimulando tu mente para que se conectara con todo aquello. Al final acabas viendo, efectivamente, dónde estás, pero aquellos que no consiguen ver, imaginan y viven ese momento como si estuvieran allí. ¿Estoy mintiendo o la gran mayoría de los que estáis aquí vais a asentir con la cabeza afirmando que esto es lo que ocurre? No ves nada, no oyes nada, no sientes nada, pero lo creas todo en la mente, y en la mente lo vives. ¿Correcto? Muy bien.
Eso es, hermanos míos, eso es, es la entrega, es la vibración, es estar allí, dejándose llevar por quien sea, y ustedes creando ese escenario, creando todo eso. ¿Qué ocurre? Una gran egrégora de Luz, una egrégora tan fuerte que, a menudo, conseguís ver algo, pero hay un detalle importante: tenéis los ojos cerrados, ¿dónde vais a ver? Ver en la mente: te vendrá un pensamiento a la mente, te aparecerá una flor diferente, te aparecerá un planeta diferente; no importa lo que aparezca, tú estás allí participando.
Así que, si vienes a decirme que no consigues llegar a la Presencia Divina, entonces es que no tienes imaginación, no consigues crear nada. Pues vamos a dejarlo ya. Y sé que eso no es cierto. Así que dejemos ya esa letanía, ese lloriqueo de «no puedo». Dejémoslo ya. Imagina, crea, piensa, lánzate, sumérgete en la energía, y te garantizo que llegarás allí.
Ahí viene otra tontería. «Ah, pero ¿y si no es mi corazón, sino mi mente?». Entonces te lo explico: cuando haces las cosas con concentración, con determinación, con ganas, nunca será tu mente. Será tu mente si estás pensando: «Ah, voy a conectarme ahora con la Presencia Divina, pero ¿qué tengo que hacer mañana mismo? Ah, mañana tengo que ir a comprar. Ah, pero espera un momento, voy a conectar con la Presencia Divina. No, pero tengo que hacer algo, tengo que…», ahí es tu mente, tu mente dominando todo el proceso.
¿Quién ayuda? La respiración, concéntrate en la respiración, porque, mientras estás concentrado en la respiración, no estás pensando en otras cosas.
Así que dejemos de quejarnos, ya basta. No hay más tiempo para eso. O estás en la Presencia Divina, o vete, porque no servirá de nada. A partir de ahora, es necesario estar siempre en la Presencia Divina.
Ya no os cabe vivir diciendo: «Ay, Dios mío, ¿dónde estoy? ¿Quién soy?». En el ensueño, no vale, se acabó.
Así que sed conscientes, usad la imaginación. Ah, te estás sumergiendo en el corazón. Sí, imagina un corazón enorme y a ti cayendo dentro de él. Haz que el corazón tenga una ventana, una puerta, un cojín, una cama, una mesa, como tú quieras; el corazón es tuyo, tú creas el ambiente que desees, y quédate ahí dentro, permanece ahí, invoca a tu Presencia Divina y ella estará allí, porque ahí es su hogar, ahí es donde ella está, dentro de tu corazón.
Así que vamos a dejar esto ya, ya ha dejado de tener gracia, ya no tiene ninguna gracia que sigas diciendo: «No consigo entrar en la Presencia Divina». Ya no vale, se acabó. Muy bien.
Volviendo al tema que había iniciado.
En este momento, es importante que sepáis distinguir lo correcto de lo incorrecto, lo verdadero de lo falso.
Así que voy a mencionar lo que está ocurriendo ahora mismo con respecto a las revelaciones que han aparecido en el cine. «Ay, ¿pero el Arcángel va a hablar de una película?». Sí, lo haré. ¿Y sabéis por qué lo voy a hacer? Porque quiero poner punto y final a las quejas y a la letanía que empezáis cada vez que hay algo nuevo. «Ah, ¿lo has visto? ¿Qué te ha parecido?». No, no hay que preguntarle nada a nadie. Eres tú quien tiene que verlo y eres tú quien tiene que opinar. «Ah, pero tengo miedo». ¿Ah, todavía tienes miedo? ¿De verdad sigues alimentando ese sentimiento? Después de todo lo que has aprendido, después de todo lo que te he enseñado, ¿todavía sientes miedo?
Pues bien, voy a hacer algo… voy a recordar algo.
Vibras en un nivel elevado, vibras alegría, vibras confianza, vibras valentía y vas tranquilamente. ¿Qué te va a pasar? Nada, porque estás vibrando en un nivel elevado. En ningún momento te estás conectando con lo que sale en la película, porque si te conectas, ah, ahí está el gran problema. Ahora bien, si vas pensando: «Hum, tengo miedo, creo que esto me va a afectar. Ah, creo que esto me va a hacer daño». Oh, enhorabuena, volverás a casa en buena compañía. ¿Lo veis?
Entonces, hermanos míos, ¿qué pasa? Se acabó la época del miedo. Tenéis que afrontar con valentía todo lo que está por venir. Esto no es más que una pequeña, minúscula punta del iceberg; el iceberg es mucho más grande.
No tenéis ni idea de a qué tendréis acceso, de lo que sabréis, de las verdades que vendrán. Y entonces veré a todo el mundo quedándose calvo, porque se van a tirar de los pelos con lo que estén escuchando. ¿Es eso cierto?
Pues bien, hermanos míos, creo que os he preparado muy mal. Siempre estáis diciendo que no, que mi vida ha cambiado, que soy otra persona, que no sé qué, pero en el momento «H», todo el mundo se tira de los pelos. ¿Qué es eso?
Así que el gran secreto, ya sea en la película, ya sea en algo que veáis o escuchéis en Internet, es mirar eso, no conectaros. ¿Qué significa no conectaros? Bueno, hoy voy a lo básico. ¿Qué es no conectaros? «Mmm, eso no me ha gustado. Ah, eso sí me ha gustado». Os habéis conectado. Tienes que ser neutral, no tiene por qué gustarte, ni tiene por qué no gustarte.
Tienes que escuchar. Muy bien, has escuchado. Acude a tu Presencia Divina: «Presencia Divina, ¿es cierto lo que acabo de escuchar?». Si ella dice que sí, entonces sí, tú, imbuido de ese sentimiento de que te ha gustado, incluso lo vuelves a escuchar, para aprender aún más. ¿Lo entendéis?
No se trata de: «Mmm, no me ha gustado, esto no está bien». Ya has hecho una crítica. Entonces, con eso, ya te has conectado con eso, ahí mismo.
Así que se trata de estar siempre… soléis poner una… cara de nada. Eso, exactamente. Me parece muy interesante eso de la «cara de piedra», que es esa expresión que ponéis, ni sí, ni no, ni «no me lo creo», ni nada. Eso es, la «cara de piedra», simplemente escuchar, sin tomar partido, sin decidir si está bien o mal, si es bueno o malo, nada está definido.
La Presencia Divina dirá: «Vale, puedes escuchar». Ah, entonces sí, repite, escucha varias veces para asimilarlo. «No, no está bien». Olvídalo, no lo escuches más.
¿Entendéis cómo tiene que ser? No se trata de huir, no es esconderse debajo de la cama, con miedo. Es mirar todo con cara de indiferencia, sin esbozar nada, ningún sentimiento, ni hacia un lado ni hacia el otro, en el medio, en el centro del eje, en el cero, ni negativo ni positivo. ¿Lo entendéis?
Entonces, os digo lo siguiente: esto ha sido una pequeña chispa que se ha encendido. Muchos estáis pensativos, muchos no lo creéis, de ninguna manera.
Así que os digo lo siguiente: el iceberg empezará a emerger, cada vez más, y vendrán más cosas, no solo relacionadas con los Seres, o con los Seres que están aquí, que llegaron al planeta y provocaron todo esto. Habrá verdades sobre otros Seres, Seres de los que nunca habéis oído hablar.
Entonces, ahí es cuando empiezo a preocuparme mucho, porque si con una pequeña punta del iceberg ya estáis en todo este revuelo, cuando la punta empiece a asomar de verdad y aparezcan más cosas, saldréis corriendo. ¿Es eso lo que os va a pasar? ¿A ustedes? No me lo creo.
Por eso, es necesario que tengáis la mente y el corazón abiertos, pero abiertos, no para centraros, abiertos a aceptar lo que sea verdadero. «¿Esto es verdad? Es verdad. Entonces, puedo escuchar, puedo ver, puedo aprender. Vaya, qué interesante». Y, sin decir nada. «Fulana, no te imaginas lo que vi ayer». No. Eso no se hace, no hay comentarios, no hay que dar tu opinión. Es la opinión de cada uno. Entendedlo, guardáoslo para ustedes.
Entonces, si te encuentras con alguien en la misma sintonía, con la misma vibración, ahí sí que puedes comentar, porque la otra persona estará al mismo nivel que tú. No es el caso de tal persona, que es alguien de quien ni siquiera sabes si cree en eso; solo vas a asustar a la pobre.
Así pues, hermanos y hermanas míos, se acerca el momento de las verdades, y estas llegarán como olas. Algunos las aceptarán, otros no, y otros se mantendrán indecisos, a la espera de nuevas revelaciones.
Por eso, solo espero que cada uno de ustedes ponga en práctica todo lo que ha aprendido hasta ahora, pero, sobre todo, que sepáis discernir lo que está bien de lo que está mal.
¿Y por qué digo esto? Porque saldrán a la luz muchas verdades, e inmediatamente surgirá también la oposición. «Lo que se ha dicho es mentira, no lo creáis». Entonces, miraréis a un lado, miraréis al otro y no sabréis qué hacer, en quién creer.
Por eso, es necesario escuchar la Presencia Divina.
Hay otra forma que, tal vez, a muchos de los aquí presentes les gustará, y es la Ley de la Verdad.
La Ley de la Verdad es imperativa. Cuando se utiliza, aporta la respuesta. Así que ustedes también podéis aplicar la Ley de la Verdad. Basta con decir:
«Ley de la Verdad, muéstrame si esto es cierto o no».
Ahora bien, no os quedéis esperando a que alguien vaya a coger algo y os lo muestre delante de ustedes. Tendréis que usar vuestra perspicacia para observar la respuesta, pero, de alguna forma, la respuesta llegará.
Entonces, hermanos míos, ¿qué más queréis?
Tenéis la Presencia Divina, tenéis la Ley de la Verdad. Así que, por favor, no os dejéis engañar, sabed buscar la verdad en cualquier cosa, sabed elegir el camino.
Puedo decir que la batalla ha comenzado y oiréis muchas cosas. Así que tened cuidado y sabed posicionaros, eso es todo lo que os pido. No os dejéis engañar y no os olvidéis de mantener la cara impasible.
Observad, escuchad, leed, todo con cara de indiferencia, sin dar a entender nada, antes de preguntar a la Presencia Divina o invocar la Ley de la Verdad; entonces podréis tomar partido, ya sea por un lado o por el otro.
Hay que exponerse; encerrarse en casa porque se tiene miedo de todo lo que hay fuera no es el camino, no es el camino, porque en algún momento tendrás que salir de tu casa y no sabrás cómo comportarte, porque no te has expuesto a nada, no sabes cómo es el peligro, no sabes de dónde viene, de arriba, de abajo, de la derecha, de la izquierda, de un lado, no lo sabes, no te has expuesto.
Así que tienes que exponerte para aprender, para volverte más avispado. «Ah, esto ya lo conozco, esto ya no me pilla», y volverte cada vez más avispado. Así es como saldréis de cualquier situación en la que os metáis.
Así pues, hermanos míos, sed conscientes, hay que ser conscientes en este momento.
Y hay muchos aquí que me preguntan: «¿Es verdad lo que se ha mostrado?». Sí. Lo que se ha mostrado es verdad. No, toda la trama en sí, eso es una trama, es una obra de teatro, algo que se ha hecho para atraer al público, pero lo que se ha mostrado, no lo nuevo, sino lo antiguo, es real, es verdad.
Eso es todo lo que puedo decir. El resto es pura manipulación cinematográfica, para entretener, para que la gente acuda al cine, pero lo que se ha mostrado es cierto. Y mucho más, ya lo veréis, porque se están levantando los telones, se están retirando las alfombras de los lugares, y aparecerá mucho más.
Así pues, sabed distinguir el camino, sabed distinguir con qué estáis en contacto. Esto es importante para que, ante cada acontecimiento, no caigáis en un torbellino de dudas y desesperación. Hay que elegir un bando, y quien marca ese bando es la Presencia Divina o la Ley de la Verdad. Así pues, usadlo, usadlo y abusad de ello.
En cuanto al Encuentro, muchos de ustedes estáis practicando otros rituales. Por eso, os diría lo siguiente: al igual que con el Código de Luz, podéis parar, dejar la copa y retomarlo días después; hacedlo de la misma manera, sin ningún problema.
Para quienes están en el Camino, que no pueden fallar, no falléis, continuad vuestro viaje, respetad vuestro camino.
Quienes estén realizando «El Cáliz», podrán acudir al Encuentro sin ningún problema. No somos, por así decirlo, irresponsables; sabemos cómo planteamos las cosas.
Así pues, cualquiera que esté realizando cualquier otra actividad puede acudir al Encuentro sin interrumpirla, ya sea en el caso del Cáliz o en el de la Caminata. Si solo se trata de un vaso con agua, sí que puede interrumpirla, exactamente igual que en el Código de Luz. Déjalo ahí; cuando vuelvas, retoma la actividad desde donde la dejaste, el mismo día en que regreses, sin ningún problema.
Espero que haya quedado claro.
Nos veremos la semana que viene.
Y recordad, hermanos míos, que no vais a un evento social, sino a un evento espiritual, en el que cada uno de ustedes recibirá en proporción a lo que se abra. Así que, si vais solo a comer, beber, cotillear, charlar o pasear, recibiréis muy poco, porque allí no estáis preocupados por vuestra evolución, sino por el evento en sí. Ahora bien, si estáis allí centrados, concentrados, abiertos a cada Ser que esté presente, volveréis a casa con muchos regalos, con mucha Luz dentro de vuestro vaso de Luz.
Así pues, cada uno tendrá su elección. Quien se abra, recibirá; quien no se abra o se abra poco, recibirá en proporción. Absorberéis aquello para lo que estéis preparados.
Estad atentos a cualquier comunicado, para que luego no surja esa cantinela de «Ah, pero es que no lo sabía». Siempre hay alguien que nunca se entera de nada. Es impresionante. Es ese que siempre dice «no lo sabía». Nombre: «no lo sabía». Ese es el nombre de la criatura, «no lo sabía», porque nunca se entera de nada, es el «no lo sabía».
Así que evitad ser el «yo no lo sabía». Formad parte del grupo, seguid lo que se ha dicho, para no estar preguntando exactamente lo mismo, y así estaremos todos allí.
Como dije al principio, vibrad alto, vibrad Luz, vibrad alegría y gratitud por ir, y yo estaré sentadito a vuestro lado. Yo, Sananda, María, Ashtar, todos estaremos a vuestro lado.
Los que vayan en avión, nosotros pilotaremos los aviones; los que vayan en coche, nosotros conduciremos los coches; los que vayan en autobús, nosotros conduciremos los autobuses. Ahora bien, es necesario que vibréis en alta frecuencia, porque, de lo contrario, no podremos hacer nada.
Nos vemos el próximo sábado, 27 de junio.
Traducción: Bernadete Maria Marafon
Revisión: Regiani Maria Bugalho

