Siguiendo con lo que estaba diciendo, hay que afrontar de frente la actitud de cada uno.
Tenéis muchas manías, muchos vicios, hábitos terribles que mantenéis a pesar de todos los cursos, de todas las técnicas, y oigo a muchos que siguen diciendo y gritando a voz en cuello: «No voy a cambiar».
Así que os hago una pregunta. ¿Por qué estás en este camino? ¿Por qué estás perdiendo el tiempo escuchando las tonterías que digo, escuchando a todos los Seres de Luz hablar? ¿Por qué? Si no vas a cambiar y lo gritas a los cuatro vientos, ¿para qué estás aquí? ¿Cuál es el objetivo? No lo consigo entender.
Hermanos míos, hermanos míos, todo depende de la actitud de cada uno de ustedes. Tenéis que mirar dentro de ustedes mismos. Muchas veces es una cuestión de educación, muchas veces es una cuestión de arrogancia, de superioridad; como ha dicho Adama hoy: ¿superior a qué? ¿A qué eres superior? No eres superior a nada.
Muchos de ustedes se aferran a rangos, etiquetas, títulos, y os creéis mejores que todos los demás. ¿Por qué? ¿Por el rango? No lo entiendo. Incluso os digo que soy general, solo para que comprendáis que tengo un cargo alto, pero eso no existe entre nosotros. No soy general de nada. Soy un comandante. ¿Qué hace un comandante? Dirige a sus tropas, a su ejército; puede tener cualquier rango, pero dirige. Así que yo dirijo, sin importar hasta dónde pueda llegar.
Así que, hermanos míos, hay muchas cosas que deben cambiar, hay muchas cosas que hay que afrontar, ustedes tienen que cambiar, pero hay otro aspecto muy interesante. Son aquellos que realmente están prestando atención al camino.
Es pesado que yo venga aquí y no haga más que hablar, hablar, hablar y hablar de los que solo se equivocan. Es aburrido, ¿verdad? Porque quienes intentan seguir el buen camino piensan así: «Vaya, en ningún momento nadie se acuerda de nosotros, solo se acuerdan de los que se desvían». Así que hoy me voy a acordar de ustedes. Hoy me voy a acordar de aquellos que siguen el camino, que hacen todo lo más correcto posible, que se esfuerzan por actuar y estar siempre en el camino correcto.
¿Y qué les pasa a estos? Se elevan, alcanzan la prosperidad, alcanzan el equilibrio, porque ya han mirado hacia dentro y han hecho los cambios. Así que hoy os digo: enhorabuena, habéis aceptado las decisiones que os propuse y en ningún momento os habéis arrepentido. Enhorabuena a todos ustedes.
Han cambiado mucho, han dejado atrás los vicios, se han convertido en mejores personas, en mejores seres humanos. Hoy se sienten mucho más ligeros, y muchos de ellos antes eran extremadamente arrogantes. Así pues, estos saben aprovechar el tiempo, se están preparando efectivamente para una evolución, da igual si llegan o no a la Quinta Dimensión. Están avanzando hacia la evolución.
Muy bien. Y no son pocos, son muchos. Y son ellos los que están provocando la elevación del planeta, son ellos los que, con sus actitudes, el Amor que sienten y que emanan, la Luz que sienten y que emanan, están elevando la frecuencia del planeta.
Así que les digo a esos otros a los que me refería al principio: hoy merece la pena; si quieres, puedes conseguirlo, porque ellos lo han conseguido y lo siguen consiguiendo. Y no penséis que no se caen; se caen, se caen y se levantan con la cabeza alta. «No, no voy a dejar que me desanime, voy a seguir adelante». ¡Eso es! Ese es un soldado de mi ejército, aquel que no teme a nada, aquel que confía, aquel que busca seguir el camino recto, haciendo todo lo que es correcto, no haciendo lo que Yo digo, sino haciendo lo que es correcto, porque ha aprendido lo que es correcto.
Así que, hermanos míos, no, no os preocupéis, porque nuestro camino juntos aún va a durar mucho, mucho, mucho tiempo. No suelo renunciar a aquellos que me desafían. No, no cedo tan fácilmente, voy hasta el final. Así que tened por seguro que estaré aquí, aún durante mucho tiempo, velando por ustedes y diciendo las mismas cosas, porque llevo diciendo todo esto desde hace mucho tiempo ya.
Si estoy cansado, no es porque no tenga cuerpo físico, pero no os voy a negar que es agotador repetir, repetir, repetir, repetir, repetir lo mismo una y otra vez, y mirar a las personas, en lo más profundo de su corazón, y ver cómo dicen: «Que le den, no voy a cambiar». Complicado, muy complicado.
Entonces, hermanos míos, ¿cuál es el siguiente paso? El siguiente paso es el que ustedes den, en la dirección que elijáis, de la forma que quieran: hacia arriba, hacia abajo, hacia la derecha, hacia la izquierda, hacia atrás, hacia delante. Tú eres quien elige. ¿Adónde te llevará ese paso? No lo sé; será tu elección la que lo determine, no yo. Por eso, no me preocupa el paso que des, pero sí me preocupa lo que puedas hacer con el planeta, lo que puedas hacer con las personas, hasta dónde pueden llegar tu arrogancia y tu prepotencia. Eso es lo que me preocupa.
Así pues, hermanos míos, el camino está ahí. Aquellos que lleguen al final del Renacimiento verán muchas cosas diferentes, verán el cambio que se producirá en ustedes.
Ahora bien, la Iniciación será realmente algo que marcará un antes y un después.
Y yo solo digo que aquellos que estén en el camino, siguiendo la senda, buscando cambiar, darán un salto, un gran salto de Luz, y tendrán acceso a muchas cosas nuevas.
Ahora bien, los demás, los que lleguen hasta la Iniciación y no estén preocupados por cambiar nada, ¿qué creéis que sucederá? ¿La Iniciación tendrá el mismo efecto que para aquellos que siguen todo al pie de la letra, que se esfuerzan por mejorar, que se esfuerzan por tener una vida mejor? ¿Creéis que será igual? Sería una injusticia, ¿no?
Así que estad preparados también para la Iniciación, porque solo voy a decir lo siguiente: tendrás que convivir contigo mismo, con todas tus arrogancias, prepotencias, sentimientos de superioridad, rarezas y vicios; tendrás que vivir contigo mismo. ¿Y cómo es vivir contigo mismo? Es tener de vuelta, cada punto, cada pedacito tuyo que debería haberse cambiado y no se cambió, ahí delante de ti, y no serán pocos, serán muchos, y realmente tendrás que tener mucha paciencia para pasar por todo ello, porque vendrá todo de golpe.
«Ah, pero eso es un castigo». No, no es un castigo. Es tu cosecha. Te crees preparado, estás ahí haciendo el Renacimiento. Pues aguanta el tipo, aguanta lo que te va a llegar. Si te da miedo y huyes, no pasa nada, pero ten claro que todo te llegará. Es como si empezaras a convivir contigo mismo. ¿Serás capaz de aguantarlo?
Así pues, hermanos míos, la cosecha siempre llega, nunca deja de producirse. Puede que incluso pierdas toda la plantación, lo cual también es un resultado, pero la cosecha siempre llega. Y para aquellos que realmente están en el camino, que están cambiando, que buscan evolucionar, será un salto cuántico, un gran salto en el camino, y espero que lo aprovechéis.
Así pues, hermanos míos, sigo aquí. ¿Voy a repetir todo esto en el próximo encuentro? Quizá lo repita todo de nuevo, no hay problema, y lo repetiré, repetiré y repetiré tantas veces como sea necesario; puede que mejoréis, puede ser.
Así pues, estad preparados para lo que se avecina. Estad preparados, porque la sacudida será fuerte. Es necesario para que veáis exactamente lo que habéis provocado en el planeta. Esa es la gran verdad.
Pensad mucho, hermanos míos, pensad mucho, cambiad vuestras actitudes, mientras aún hay tiempo.
Mientras tanto, por aquí, para aquellos que tomen decisiones diferentes, solo habrá Luz, mucha Luz, y cada vez más, la prosperidad, el flujo y la abundancia vendrán a su encuentro, creed en ello.
Y yo sigo aquí, no os preocupéis. No abandono a mi ejército. Solo lo abandono cuando ya no quedan soldados, porque los han desheredado; entonces ya no tengo ejército, pero mientras tenga un solo soldado, estaré ahí, siendo su comandante, siempre, en cualquier situación.
Traducción: Bernadete Maria Marafon
Revisión: Regiani Maria Bugalho

