Hay bastante gente aquí, así que, como prometí, antes de que empecemos, alguien ya preguntó —lo he escuchado aquí— sobre quién puede hacer esta meditación. La respuesta es: quien quiera. “Ah, pero ya sé quién es mi Maestro, ¿Puedo volver a hacerla?” No hay ningún problema, solo que te pregunto: si ya sabes quién es, ¿Para qué la vas a hacer de nuevo? ¿No confías en lo que tienes? Entonces, hazte esa pregunta.
Es muy importante que, cuando tienen una información, ¿Qué hacen con ella? ¿La creen o no? Porque no hay término medio, así que no se puede decir: “Ah, sé quién es mi Maestro, pero lo voy a hacer de nuevo”. ¿Para qué? ¿Para confirmarlo? Si lo vas a hacer para confirmarlo, entonces no estás seguro de quién es.
Entonces, esa es la única salvedad que hago. Podrás volver a hacerlo, solo por la energía que recibirás, por todo el proceso en sí, pero no intentes verificar si es el mismo Maestro quien aparecerá. Porque entonces te pregunto: ¿Y si aparece otro Maestro? ¿Qué harás? Entonces, antes de comenzar, es importante que te expliques algo.
Cada alma nace de una Mónada, y esta Mónada tiene un Ser que también nació allí, quien se convierte en su Maestro; sin embargo, de acuerdo con el camino de la alma, con la fuerza, con la importancia y con la necesidad de ciertas manifestaciones, la misma alma puede recibir a otros Maestros.
No voy a decir quiénes son, pero ella no me tiene solo a mí como Maestro, y esta información le pertenece única y exclusivamente a ella. Y les digo a cada uno de ustedes: se puede mencionar al Maestro de cada uno, pero no es necesario mencionar a los demás. ¿Y por qué no? Porque muchas personas tienen un solo Maestro. Entonces, tú vas y dices: “Ah, yo tengo a tal, tal, tal, tal, tal”. Y entonces, el que solo tiene uno piensa así: “¿Por qué yo solo tengo uno? ¿No estoy en el camino, estoy equivocado? ¿No estoy haciendo nada bien?”. Y, en realidad, la respuesta no es nada de eso.
Cada alma depende del camino que le corresponde, depende del porqué y de la necesidad, como ya dije, de que se manifiesten otras fuerzas. Por lo tanto, sí, el alma puede tener más de un Maestro en una encarnación determinada.
Así que ahora voy a preguntar de nuevo: quienes ya saben quién es el Maestro, ¿Por qué lo van a hacer otra vez? ¿Para confirmarlo o para saber si hay algún otro? Porque hay una diferencia.
El Maestro que verán hoy es el Maestro del Alma, no, aquellos que son necesarios para su camino. Entonces, la pregunta sigue siendo: ¿Por qué lo van a hacer de nuevo? Si me responden: “No, solo para recibir la energía, porque confío en que mi Maestro es tal persona”. Está bien, haz la meditación. Ahora bien, si lo vas a hacer por duda, entonces no sabes quién es tu Maestro, nunca lo supiste, porque te estás dedicando al ser equivocado, ya que no confías en que sea él.
Entonces, hermanos míos, es muy importante el porqué de las cosas. No se trata de hacer algo simplemente por hacerlo. “Ah, ya lo sé, Maestro, pero lo voy a hacer de nuevo porque quiero confirmarlo”. Esa no es una buena actitud, no es el camino de quien está listo para seguir adelante, porque si todo este tiempo tuvo dudas, ¿por qué no buscó la forma de confirmarlo? ¿Lo va a confirmar hoy? Entonces, no: o sabes quién es o no lo sabes.
Si lo sabes, entonces presten atención, tanto los que están aquí como los que están en casa. Incluso podrás participar en la meditación, pero cuando Yo diga “¿Quién es mi Maestro?”, no preguntarás nada, te quedarás callado y no se te aparecerá nada, porque ya sabes quién es. ¿Entendieron?
No quiero que nadie aquí lo confirme; ese no es el objetivo de la meditación. O confías o no confías. “Ah, creo que sí”. Entonces, todavía tienes dudas; así que, ¿Por qué no intentaste antes averiguar quién era?
Nada es un juego, hermanos míos; no se trata de salir a hacer todo, en cualquier momento, a cualquier hora, porque en un momento habrá gente haciendo dos, tres, cuatro, cinco, seis veces la misma meditación, para confirmar al Maestro.
Así que les digo: el Maestro solo aparece una única vez, no seguirá apareciendo en las demás. Quien no lo sepa, lo sabrá.
Otro detalle importante.
Puede que no veas a un Ser frente a ti, puede que solo veas un color, puede que te venga un nombre a la mente. Por ejemplo: los colores corresponden a los Maestros Ascendidos. Así, quien vea el color azul, El Morya; quien vea el color amarillo, Lanto; rosa, Rowena; blanco, Seraphis Bey; verde, Hilarion; rojo, Nada y violeta, Saint Germain.
¿Y de qué color son los otros Seres? No tienen color, así que tendrán que percibir algo en sus mentes que los lleve al Ser correspondiente. Sananda, María, Magdalena, Ashtar, Adama, todos son Maestros.
Por lo tanto, deben prestar mucha atención y estar receptivos a lo que les venga a la mente. No se queden esperando: “Ah, voy a ver al Ser completo frente a mí”. No, puede que hasta lo veas, pero eso no es común, es para aquellos que ven. Entonces, lo que se te venga a la mente, no te quedes pensando: “Ah, ¿Será que fue mi mente?”. Es lo que llegó, así que acéptalo y ya, no hay más que decir. Puede que sea un nombre que ni siquiera conozcas y, a partir de ese nombre, podrás investigar después quién es.
Entonces, vayamos por etapas. Ya está definido: todos pueden hacerlo, pero quienes ya lo sepan, no pregunten quién es, y no intenten hacerlo.
Hay muchas personas que piensan: “Ah, él no se da cuenta, voy a preguntar”. Cuidado, esa no es la actitud de quien quiere seguir un camino. Ser obediente es algo que aprenden de niños; ser rebelde no los lleva a ningún lado. Así que no intenten romper las reglas, y como les he dicho, yo establezco las reglas; ahora, síganlas quienes quieran, pero después no se quejen. No, yo no haré nada; el propio Universo les devolverá lo que se merecen, así que no se arriesguen; sean adultos, aquí ya nadie es un niño para hacer berrinches ni dar patadas; todos aquí son adultos y saben exactamente lo que quieren.
Entonces, te lo repito: si ya sabes quién es tu Maestro, recibirás su energía, pero no preguntes quién es; de lo contrario, no recibirás nada, eso es todo.
Bueno, vamos allá.
Sentémonos cómodamente, dejemos a un lado los dispositivos y cerremos los ojos.
Respiren profundamente, unas cinco veces, profundamente, siempre inhalando hasta llenar los pulmones y exhalando. Inhale y exhale, inhale y exhale. Una vez más. Una vez más.
Ahora, que cada uno se conecte con su Presencia Divina, en su Templo Interno. Cada uno a su manera, cada uno a su modo.
Sumérgete en tu Corazón Espiritual y, una vez allí, invoca tu Presencia Divina, conéctate con tu Presencia Divina, alinéate con tu Presencia Divina. No importa cómo lo hagas, conéctate con ella.
Siente cómo es estar en la Presencia Divina.
Ahora, estás de pie en tu Templo Interno.
A tu alrededor, comienza a descender un haz de Luz Blanca, como un tubo, que te rodea.
Este tubo, en este momento, está armonizando toda tu energía. Entonces, siente cómo la energía del tubo penetra en tu cuerpo, en tus piernas, tu torso, tus brazos, tu cabeza; todo tu cuerpo se llena de la energía de este tubo. Y este tubo ahora girará, girará, girará, girará, llevándote consigo todo aquello a lo que aún estás atado, todo lo que no sea Luz en tu cuerpo. Muy bien.
Poco a poco, ese tubo se va deteniendo, deteniendo, deteniendo, y comienza a disiparse, y toda la energía se disipa por tus pies.
Ahora, te encuentras en tu Templo Interno.
Desde lo alto, desciende un haz de luz de muchos colores. No tiene un color definido, es un haz que envuelve todo tu cuerpo. Si te miras, te verás con muchos colores en tu cuerpo.
Este haz está elevando tu vibración, para que puedas conectarte con tu Maestro.
Sigue bañando tu cuerpo, bañándote, bañándote.
Ahora, no necesitas hacer la pregunta en voz alta, hazla internamente:
“¿Quién es mi Maestro del Alma?”
Este haz de luz dejará de girar si es uno de los Siete Colores de los Maestros, y verás el color correspondiente; te vendrá un color a la mente.
Si el tubo sigue teniendo muchos colores, te vendrá un nombre a la mente.
Recuerden, están en la Presencia Divina; no es su mente, es el Maestro quien les habla.
En este momento, el Maestro de cada uno, incluso de aquellos que no preguntaron, está frente a ustedes y coloca su mano derecha sobre su Corazón Espiritual.
Siente la energía de tu Maestro.
Mantente en ese estado unos momentos más.
En ese momento, la imagen de tu Maestro se desvanece y el tubo multicolor también comienza a desvanecerse.
Ahora, agradezcan este momento, cada uno a su manera, y comencemos a salir del Templo Interno.
Entonces, respiren y salgan, volviendo a ascender a su conciencia.
Entonces, respiren y suban, respiren y suban, respiren y suban.
Al terminar, regresen a su estado de conciencia normal y pueden abrir los ojos.
Para aquellos que, a pesar de la meditación, aún no lo hayan logrado, pueden repetirlo hasta que tomen conciencia del Maestro que tienen.
Recuerda: la primera vez que venga, no hagas lo mismo la segunda vez preguntando: “Ah, pero no era el Maestro que yo quería”. Sí, hermano mío, pero tendrás que quedarte con él, porque fue él quien fue elegido para tu alma; no hay forma, no habrá manera de cambiarlo ni de buscar una solución. “Ah, ¿lo cambiamos?”. No, no hay forma de cambiarlo, quédate con él.
Y entonces te pregunto: ¿Por qué quieres cambiarlo? ¿Porque no es conocido, porque no es un Maestro importante, porque es un Ser que no conoces? Ten cuidado, porque podría ser un Ser de una dimensión altísima, mucho mayor que los Maestros Ascendidos, y tú estás menospreciando su valor.
Así que ten cuidado con lo que estás transmitiendo.
Traducción: Kely Neri
Revisión: Ana Maria Souza

