¡Queridos hermanos, hijos de mi vientre! ¡YO SOY GAIA!
Sí, somos hermanos. Somos hermanos ante Dios Padre/Madre. Y ustedes son mis hijos, porque vinieron de mi vientre. Muchos se preguntan cuando digo esto: “¿Cómo es que vinimos de tu vientre?”. Porque ustedes están hechos de los elementos de los que yo estoy hecha. Sus cuerpos físicos fueron creados para vivir aquí, en mi superficie. Así que estamos hechos del mismo material, de los mismos elementos.
Es importante que cada uno de ustedes, al mirar por la ventana en este momento, comprenda lo que está sucediendo afuera. Necesito revolver mis entrañas. Necesito sacar todo lo que se ha enterrado en mí y que ya no puede permanecer ahí.
La superficie se ha manchado con mucha sangre. Sigue así hasta el día de hoy. Y esta sangre derramada no puede olvidarse. Es parte de mi suelo. La energía del dolor y el sufrimiento está en él y debe liberarse, debe limpiarse.
No tienen idea de lo que les sucede a muchas almas. No logran liberarse. Se aferran a la lucha, a la guerra, como si aún estuvieran peleando. Y se mantienen prisioneras por la propia baja vibración que emanan muchos de los que habitan esos lugares.
Por eso hay que liberarlas. Ya no pueden seguir en el planeta. Necesitan irse de aquí. Y solo hay una forma, en este momento, de liberarlas: rompiendo las cadenas; rompiendo todo aquello en lo que creían, aquello a lo que se aferraban. Este es uno de los factores necesarios para todo lo que está sucediendo en este momento. Hay que limpiarlo todo.
Muchos me preguntan: “Si la Tierra va a evolucionar, ¿Por qué limpiar la Tercera Dimensión?”. Así que se los estoy explicando. Este es uno de los factores. Todavía hay muchas almas atrapadas aquí. Y todos estos lugares serán limpiados. No quedará ninguna, ni una sola alma atrapada aquí, en esta dimensión.
Otro factor son las consecuencias de lo que ustedes mismos han creado. La contaminación de los ríos, de los mares, el calentamiento global, los productos que se están lanzando a la atmósfera. No todo lo provoqué yo. Entiendan que están en medio de una gran batalla. Por un lado, yo, que necesito limpiar todo lo que ya he explicado; y por el otro, aquellos que aún controlan el planeta, creando situaciones para generar cada vez más miedo y desesperación.
Muchos pueden preguntarme: “¿Y quién está ganando la batalla?”. La respuesta es única. La Luz siempre gana, siempre ganará. No hay victoria para ellos. ¿Causan estragos? Sí, los causan. Pero no ganan. Por eso hay que comprender que el desequilibrio, también causado por el hombre, está provocando gran parte de lo que sucede. Las reacciones no cesan.
Por lo tanto, podemos decir que en este momento está ocurriendo una mezcla de todo. Parece un lugar común, pero lo repetiré una vez más: no es un castigo contra nada ni contra nadie. Las almas necesitan irse y no hay otra forma de que se vayan. No es una invitación amistosa, que se puede aceptar o rechazar. No hay invitación. Lo que hay es una elección. La elección de cada alma: no seguir un camino evolutivo o, incluso si lo sigue, considerar que es hora de irse. Que se haga la voluntad.
Entonces, nada es extraordinario ni inesperado. Aquellos que ya lo comprenden, entienden que ha llegado el momento en que un gran número de almas se irá del planeta. Y vuelvo a repetirlo, no será por una invitación. Las decisiones ya se tomaron. Y se están respetando.
Así que cada uno de ustedes estará donde deba estar. Eso es todo. No teman nada. No le tengan miedo a la muerte. La muerte del cuerpo físico no es lo que muchos piensan. Se lleva a cabo de una manera muy amorosa. “Ah, pero ¿Por qué muchos sufren en el momento de la muerte?” Por el apego; por el apego a este mundo.
Para quienes se liberan, es un momento tranquilo. No hay dolor. No hay ningún tipo de ansiedad. Porque el alma está envuelta en mucha Luz. Es como si entrara en un sueño profundo y despertara más tarde. Y casi nada recordará.
Claro que hay quienes, debido a su vibración, atraviesan momentos más difíciles. Pero, en este período del planeta, se está separando el trigo de la paja. Así que cada alma es recibida por la Luz que emana. Y ahí sí, algunas pueden pasar por procesos muy complicados. Pero las almas iluminadas no sienten nada. La separación del cuerpo es puro Amor.
Entonces, no temas. ¿Eres un Ser de Luz? Serás abrazado por la Luz y vivirás todo el proceso necesario para tu evolución. O bien serás preparado para la Quinta Dimensión, o irás a otro orbe. Pero todo dentro de la Luz. Entonces, ¿por qué tener miedo? El miedo es a perderlo todo. Es a dejar atrás lo que tienen.
¿Tienen? ¿Qué tienen? Nada. Porque nada les pertenece. Nadie se lleva nada. Así que nada les pertenece. Se apropian de las cosas mientras viven, mientras están en la Tierra. Como si se les hubiera otorgado el derecho de poseer eso mientras estén aquí. Una vez que se van, ya no es suyo. Entonces, ¿Por qué el apego?
Entonces, hermanos míos, elevemos nuestras mentes. El planeta está atravesando un proceso muy complejo, por el que ustedes nunca han pasado y por el que ningún otro ser del universo ha pasado. Estamos siendo tan claros como podemos. Pero no hay ningún misterio. No hay nada que les permita llegar más adelante y decir: «Nos engañaron». No existe ningún engaño. Todo es muy claro y luminoso.
Así que simplemente estén listos para vivir en la Luz, ya sea encarnados o no. Y aquellos que no vibran en la Luz seguirán el camino que hayan elegido. Cada uno a su tiempo, el adecuado para su evolución. Estén listos, hermanos míos. La ascensión se acerca.
Traducción: Kely Neri
Revisión: Regiani Maria Bugalho

