¡Queridos hermanos del planeta Tierra! ¡YO SOY HILARION!
En este momento, envió una gran bola de Luz Verde que envuelve todo el planeta, llevando el equilibrio y la fuerza divina a todos sus habitantes.
Hermanos míos, asuman la fuerza que tienen; asuman los poderes que tienen, con conciencia, con verdad. Comprendan cada momento, estén presentes en cada momento, conscientes de lo que están pensando, hablando o haciendo.
No pronuncien palabras tontas, palabras sin sentido, palabras vanas. Si no tienen nada que decir, callen, volviéndose hacia ustedes mismos. Hay muchas distracciones a su alrededor. Hay personas que os distraen. Están los compromisos, el trabajo, las tareas. Todo nos aleja del equilibrio, del centro. Trae consigo los males comunes de esta época: la ansiedad, el estrés, los desequilibrios mentales, las enfermedades.
¡Comprendan! Se está produciendo un gran cambio en el planeta, y todos lo están sintiendo. Ningún ser de este planeta es inmune a la energía que está llegando. Se sienten cansados y, a menudo, desorientados. Manténganse conectados a la tierra. Gaia está ahí, bajo sus pies. Basta con conectar con ella. Y automáticamente ella les aportará el centro, el equilibrio y la fuerza necesaria para afrontar cualquier situación.
Intenten elevar sus pensamientos. Busquen juegos que les hagan volver a ser niños. Jueguen con sus hijos. ¿Son juguetes tontos? Juguetes que, para muchos de ustedes, son ridículos, porque son para niños. Pero al jugar con ellos, renacen su propio niño interior. Renace ese ser despreocupado, feliz, alegre, que un día existió.
Muchos de ustedes se encierran en un caparazón de fuerza y dureza, porque necesitan mantener las apariencias de que son perfectos, importantes, imponentes. Por dentro están destrozados, desequilibrados, tristes, solitarios. La peor sensación es la soledad de uno mismo. Es no encontrarse a uno mismo. Es no sentirse feliz en su propia compañía.
Esto es muy importante. Amarse a sí mismos, a vuestra compañía, a vuestra presencia. Busquen este sentimiento perdido. Dejen de dar importancia a lo externo. El momento exige cambios. El momento exige nuevos horizontes. Os están sacudiendo. La suciedad ha salido de debajo de la alfombra. No sirve de nada querer volver a empujarla todo allí, porque la alfombra ya no existe.
Hay que mirar cada problema de frente. «Ah, ¿pero son problemas insolubles?» Ningún problema es insoluble. Dios Padre/Madre es demasiado amoroso para permitir eso; para ponerte en un callejón sin salida. Eso no existe. Él siempre te dará una salida. Depende de usted abrir su corazón y encontrarla. Porque mientras busqué con la mente, no la encontrarán.
Así que, hermanos míos, cuiden el equilibrio de sus cuerpos. Aliméntese bien, beban mucha agua, paseen por la naturaleza. Sientan el calor del sol en el cuerpo. Todo puede esperar. Porque ustedes siempre están en primer lugar. Entiéndanlo. Nada es tan urgente como para que no puedan mirarse a sí mismos.
Caminen en esa dirección. Y permitirán que la Luz que llega limpie la suciedad y pueda mostrar a cada uno nuevos caminos, nuevas formas de vivir.
Para el tratamiento de hoy, les dejo lo siguiente:
Siéntense, en cualquier lugar, simplemente siéntense. Cierren los ojos y conéctense con el planeta. Basta con sentir que sus pies están conectados al planeta, como si fueran un gran árbol. Y digan: «Gaia, acepto recibir todo lo que puedas enviarme». Listo. Y Gaia sabrá qué hacer. Te enviará Luz, alimento. No alimento físico, sino alimento para el alma. Equilibrio para tus chakras y paz en tu corazón. Pruébalo. Hazlo constantemente y verás la diferencia.
Traducción Manuel Vargas
Revisión: Regiani Maria Bugalho


