¡Queridos hermanos del planeta Tierra! ¡YO SOY ISIS!
Los rayos del Sol iluminan este planeta. Iluminan a los seres vivos, las montañas, los ríos, los mares, guiando a cada uno hacia su propia evolución. Sí, todo el planeta se ve afectado. Cada rincón, la superficie de Gaia, recibe esos rayos y los absorbe, llevando al interior de la Tierra las energías que limpiarán todo lo que está enterrado, guardado, escondido en el interior de la Tierra.
Cada planta recibe esta Luz de la evolución y se vuelve más fuerte. Comienza a vibrar en otra frecuencia, elevándose gradualmente hacia la frecuencia de la Quinta Dimensión. Los animales, del mismo modo, están evolucionando; todos son conscientes, dentro de lo posible, del momento que se aproxima, y muchos se sienten libres del dominio humano.
Los mares, los ríos y los animales que allí viven reciben esta Luz y se fortalecen con ella; y continúan en su propio proceso de evolución. A ustedes, los humanos, la Luz les revela lo que hay que ver, lo que hay que descartar; lo que hay que modificar.
Muchos lo están comprendiendo y llevando a cabo los cambios. A veces duele, pero son necesarios. Empiezan a comprender que el sufrimiento y el dolor se encuentran en un nivel de vibración, para aquellos que solo vibran en ese nivel. Que si respiran hondo, logran ascender, salir de esa ola y encontrar el equilibrio. Muchas veces, incluso la curación. Porque son otros niveles, otro inconsciente colectivo.
En el nivel más bajo, todos creen que necesitan sufrir para evolucionar. Así que alimentan el sufrimiento, alimentan el dolor, con sus propias actitudes, palabras y pensamientos. Y seguirán ahí, hasta la siguiente etapa de evolución. La curación, hermanos míos, no está en sus medicamentos. No fueron hechos para curarlos.
Es cierto que muchos ayudan; no puedo negarlo. Pero os ayudan a vivir en la ilusión de que estáis mejorando. La cura es el equilibrio. Es el equilibrio de vuestras acciones, de vuestros pensamientos, de vuestras palabras, de vuestra alimentación. No busquéis la cura comiendo veneno. Por eso es necesario actuar, es necesario cambiar. Para que salgáis de esta ola, de este inconsciente colectivo que solo emana dolor y sufrimiento.
Lo mismo ocurre con la violencia. El inconsciente colectivo que cree que el mundo entero, en cada esquina, en cada punto, es violento, es inmenso. Y alimentan la violencia. Así que salgan de esos patrones. Vibren alto. Vibren Luz. Y ya no encontrarán nada de eso. Al contrario, caminarán hacia el equilibrio, tal vez incluso hacia la curación, pero la curación verdadera, que no es más que el puro equilibrio.
Escuchad a sus Presencias Divinas. Ella sabe lo que es bueno y lo que no lo es. ¿A qué esperáis? ¿Queréis evolucionar? Pues haced lo que os corresponde. Seguid las orientaciones. Desapegaos de los supuestos placeres, que solo os mantienen en el inconsciente colectivo. Hay que buscar más. Hay que elevarse.
La evolución tiene niveles. Y es imposible permanecer en dos niveles al mismo tiempo. Tienes que subir del nivel de abajo al de arriba. Y en esta transición tienes que dejar muchas cosas que forman parte del nivel de abajo; no puedes llevarlas contigo. Porque no forman parte del nivel de arriba, y no puedes llevarlas. Entended esto.
La evolución exige liberación, exige desapego. Exige cambios profundos, muy profundos. Solo así conseguiréis llegar al piso superior y vivir todo lo que este tiene para ofreceros. No os engañéis. Hoy, el inconsciente colectivo no evolucionará. Hay que distinguirse de la masa. Hay que alejarse de la masa, vivir una nueva realidad, otro camino. Porque cada vez que te conectas con la masa, bajas un paso. Un paso que te costó tanto subir, pero lo bajas. Tened esta conciencia.
Las idas y venidas no te llevan a ninguna parte; solo te mantienen parado en el mismo lugar. Así que aprended a alejaros; aprended a dejar atrás aquello que supuestamente creéis que es bueno. Solo hay una cosa buena en este planeta de la que podéis disfrutar a voluntad: la naturaleza. Porque tiene su propia energía; aunque esté contaminada por la energía del hombre, aun así consigue transmitiros una energía pura.
Así que estad en la naturaleza. Poned los pies en la tierra. Abrazad un árbol. Tocad una flor. Y cada día os daréis cuenta de lo fácil que será dejar atrás todo aquello que supuestamente, un día, fue bueno. Nunca lo fue. Es que estabais tan acostumbrados a vivir lo malo que os parecía bueno.
Así que sean conscientes de lo que realmente es bueno para vuestro camino. Y entonces sí, alcanzaréis niveles, y niveles, y niveles, y subiréis cada vez más. Creedme.
Para el desafío de hoy, que empieza esta semana. Y, como hemos venido haciendo, durará hasta la semana que viene. Es un desafío sencillo, pero extremadamente importante, ya que no os dais cuenta del mal que tenéis entre manos. Así que vamos a hacer otro desafío relacionado con los dispositivos.
Para aquellos que tienen compromisos laborales, es diferente. Hay que mantener el compromiso con el trabajo. Sabed diferenciar. Pero aquellos que no trabajen o, al llegar a casa del trabajo, avisen a familiares, amigos, como queráis.
Guardad los móviles. Y no los cojáis hasta el día siguiente. Dejad que el final de la noche se purifique de todas las energías que habéis recibido. Probadlo. Solo durante la noche. Para quienes no trabajen, a partir de las 18:00. Para quienes trabajen, que respeten el horario laboral. Y para quienes lleguen a casa después de las 18:00, desde el momento en que lleguen.
La cuestión aquí, hermanos míos, no es solo las energías. Existe una adicción activa en todos ustedes. Y es necesario desconectarse de esta adicción. ¿Por qué? Pronto lo sabréis. Y para ayudar en el tratamiento junto con este reto, durante toda la semana, pedid a Saint Germain que os cubra con la Llama Violeta y elimine todas las energías nocivas que habéis recibido de los dispositivos.
Hacedlo en cuanto lo guardéis. No antes de dormir. En cuanto guardéis el dispositivo. Y al final de una semana, veréis la diferencia.
Traducción: Rita Silvana Monteiro
Revisión: Regiani Maria Bugalho

