¡Queridos hermanos del planeta Tierra! ¡SOY LANTO!
Les traigo un pequeño regalo. Me gusta traer cajas mágicas. Hoy les traigo otra. En este momento, abro una cajita. Les pido que abran las manos y pongo esta caja en las manos de cada uno de ustedes que me escuchan ahora.
Así que, en este momento, pongan en la caja todo aquello que quieran eliminar de sus vidas. ¡Atención!, no pongan personas ni lugares de trabajo. Estamos hablando de sentimientos, de problemas, pero que sean sus propios problemas; que no involucren a otras personas. Busca algo que quieras mejorar en ti mismo. Así que concéntrate en ti, y pon tu “defecto” – así es como ustedes lo llaman – dentro de la caja.
Mientras hablo, pueden poner cosas dentro de la caja. Ella permanecerá abierta hasta el final de esta reunión.
Mis hermanos, jamás alteren la caminada del otro. Nunca pidan que ella sea «de una forma u otra», como ustedes dicen. Cada uno crea su propio camino. Que cada uno reciba de vuelta las flores o las espinas de lo que emana.
Los niños deben ser educados y orientados. Para que aprendan a pensar y, sobre todo, aprendan a cosechar lo que siembran; aprendan a medir las consecuencias de cada acción tomada. Ustedes siempre han proyectado sentimientos, palabras y pensamientos en los demás; con críticas, juicios, momentos de discusiones, momentos de ira.
Y todo, todos esos sentimientos y deseos emanados hacia el otro, la atingen ¡Claro que sí! Es como una flecha; siempre tiene un alvo. Pero en este caso, ustedes aciertan el ciento por ciento, le das justo en el clavo. Y todo lo que deseaste volverá para ti, con la misma intensidad con la que lo provocaste en la otra persona.
Es posible que la otra persona sea equilibrada y bondadosa, y que lo reciba como una ligera perturbación en su aura. No se dejará abalar por esos sentimientos. En ese caso, tuviste suerte, porque lo que recibas será con la misma intensidad que lo que experimentó. Es decir, muy poco.
Ahora bien, si se trata de una persona en desequilibrio, que no se protege, que solo habla mal y tiene pensamientos negativos, ella absorberá lo que le enviaste de forma explosiva, empeorando aún más la situación. Y tú recibirás el mismo calibre, con la misma intensidad: de forma explosiva.
¿Veen lo complicado que es irradiar algo al otro? Y muchos podrían preguntar: «Pero yo irradio cosas buenas: Quiero que se abran sus caminos, quiero que estén iluminados, que goce de buena salud, que sea una persona equilibrada». De igual manera, tú estarás irradiando cosas positivas y ellas llegarán a la otra persona y volverán para ti. Solo que, en este caso, retornarán en todo lo que deseaste regresará; tu camino también se iluminará, gozarás de buena salud y tendrás todo lo demás que anhelabas. ¿Lo entienden?
Así que ten cuidado con lo que proyectas. Y no me refiero a pedirle a la otra persona que haga las cosas de una u otra manera. ¿Por qué? ¡Es su camino! Le pertenece a la otra persona. ¡Quien tiene que pedir lo que quiere es la otra persona, no tú! Estarás invadiendo su libre albedrío. Entiende esto. Lo que a menudo creen que será bueno para la otra persona, no lo será. Y estás intentando imponerle algo. Esto es una invasión del libre albedrío!
Así que no le pidas nada a la otra persona. ¡No pidas nada! Ese es el camino.
Entonces, ¿ya has sacado de tu vida todo lo que quieres? Excepto a las personas; las personas no se meten en la caja. Puedes pedir, sí; que el problema en tu relación se resuelva. Puedes pedir eso. Pero no metas personas en la caja.
Estoy cerrando todas las cajas. Y recuerden, aunque la caja sea mía, lo que está aquí lo pusiste tú. Y si metes cosas malas, recibirás lo que te mereces. Y no tiene sentido lamentarlo ahora; la caja está cerrada. ¿Entiendes?
El reto de esta semana es que pienses solo en ti mismo. Es que analices lo qué necesitas cambiar en ti. ¡Olvídate de los demás! Mírate no más para ti.
Y el tratamiento de hoy es este: cada vez que critiques al otro, o lo juzgues, pídele perdón. No tiene que ser físicamente ni personalmente. Pídele perdón a su Yo Superior. «¡Pero esto no es un tratamiento!». ¿Estás seguro de que no lo es?
Escucha todo lo que he dicho desde el principio. Y comprenderás si es un tratamiento o no. Analicen y encuentren sus propias respuestas.
Traducción: Ingrid Elena Sanchez Schnoor Nunes
Revisión: Regiani Maria Bugalho


