¡Queridos hermanos del planeta Tierra! ¡YO SOY LA MAESTRA NADA!
Traigo conmigo la fuerza y la energía de mi Rayo Rojo, dando valor y fuerza a todos aquellos que siguen el camino de la Luz.
¿Y por qué no a todos? Porque aquellos que no siguen este camino no necesitan ser alimentados con fuerza. Necesitan ser alimentados con Luz. Y esta Luz está llegando con intensidad al planeta.
Hermanos míos, tengan conciencia del momento presente. Es un momento único en el universo. ¿Por qué les cuesta tanto entregarse al proceso por completo? No estoy diciendo con esto que pierdan su identidad, que cambien su carácter o su forma de ser. Lo que quiero decir es simplemente que estén abiertos a todo lo que la Luz está trayendo.
Muchos de ustedes se cierran, se oponen a lo que trae la Luz. Porque será complicado, será problemático, dará trabajo, el cambio será muy grande. Así que se cierran a la Luz y no permiten que esta realice el trabajo necesario en ustedes mismos, en este momento.
Es curioso que se denominen a sí mismos «despiertos». Pero, ¿entienden realmente lo que significa este término? Estar despierto no es solo creer en lo que no se ve, sino, sobre todo, dejar que la Luz actúe plenamente en uno mismo. La Luz nunca trae nada que no sea para su evolución.
Así pues, si ustedes se cierran, detienen su propia evolución. ¿Por qué ese miedo a cambiar? ¿Por qué ese miedo a transformarse? ¿Por qué esa dependencia? ¿Por qué ese apego? En esta etapa del camino, ya no caben esos sentimientos, esos pensamientos. Es necesario el desapego, confiar en la Luz.
Si el momento no es el adecuado, si el momento no es lo que esperabas, confía en la Luz. La Luz no está trabajando solo contigo. Eso es un ego bastante exagerado. La Luz está trabajando con el planeta, como un Todo; y, como un Todo, se están construyendo nuevas redes. Nuevas redes que traerán a nuevas personas a tu camino. Personas más iluminadas; personas que marcarán la diferencia en tu vida.
Entonces, ¿por qué no confiar en la Luz? ¿Por qué traerá muchos cambios, muchas pérdidas? Ustedes han aprendido a evolucionar a través del sufrimiento. Es como si un padre o una madre le dijeran a un niño: «No te subas, porque puedes caerte y hacerte daño». Y el niño lo intenta, una y otra vez. Y los padres siempre le advierten: «No lo hagas. Te puedes hacer daño». Pero el niño sigue intentándolo. Hasta que un día se sube y se hace daño. Y se hace mucho daño. En ese momento, ha aprendido la lección. Ha comprendido por qué actuaban así sus padres, por qué le advertían. Y ahí es donde ha aprendido.
Así pues, ustedes, los humanos, solo aprenden cuando sufren. Por eso, muchos necesitan pasar por sufrimientos profundos para despertar, para salir de ese hueco, para querer salir de ese hueco. Así que vuelvo al despertar. El despertar es eso. Es darse cuenta de que estás en el hueco y querer salir de él. Confiar en que la Luz te ayudará a salir de él, y ella te ayudará. No se trata de caer en el agujero, sentarte y llorar; quejarte; sufrir.
Se necesita actitud. Se necesita un cambio. Y la gran mayoría de ustedes se consideran despiertos, pero los cambios internos no se han producido. Siguen siendo jueces, ejecutores, ni siquiera diría de los demás, diría de ustedes mismos. Porque se juzgan, se maltratan, no se aman, no se respetan, en nombre de creencias, acuerdos, contratos. Todos son libres. Nadie está atado a nadie, ni a nada.
Así que libérense. Cambien sus frecuencias. Dejen que la Luz actúe. Cuando creas que el camino está oscuro, puede que incluso sientas miedo; siempre que no sea una compañía constante, puedes sentirlo. Y cuando llegue ese miedo, llena tu corazón de Luz y di: «Confío en la Luz». Y la Luz actuará para iluminar tu camino. Ese camino que creías que estaba oscuro. Ahora bien, si miras el camino oscuro y aceptas: «Ah, pues este es el camino, está bien», ¿qué ocurre? Estás alimentando la oscuridad en el planeta.
Es necesario que tengan esta conciencia. No están aislados. Forman parte de una Unidad. Y lo que cada uno hace no solo le afecta a uno mismo, sino que afecta al Todo. Así que busquen la Luz, en todo momento, y verán lo fácil que resultará el cambio, el desapego, el ver todo iluminado.
A muchos les parece muy difícil, pero no lo es. Depende de cada uno de ustedes desempeñar su papel. Buscar su Luz. Vivir en la Luz. Aceptar la Luz. En todo, en cada momento difícil, llenar el corazón de luz y decir: «Confío en la Luz». Y entregarse a ella.
No alimenten la duda de cómo será. La Luz sabe cómo actuar. Y aunque actúe en todo el planeta de manera uniforme, sin excepción, cada uno recibirá lo que sea necesario para su evolución. No lo olviden: tienen un Yo Superior que lo dirige todo. Y es él quien define cómo actuará la Luz en su camino.
Así pues, déjense guiar por la Luz. Y no teman. La Luz solo ilumina, no trae oscuridad.
Traducción: Manoel Vargas
Revisión: Regiani Maria Bugalho


