Maria – Mi Manto

¡Queridos hijos e hijas del planeta Tierra! ¡YO SOY MARÍA!

Hoy vengo a estar con ustedes, trayendo solo mi manto. Un manto de Luz y Amor. Que todo aquel que tenga un corazón limpio y puro pueda disfrutar de este manto. Aquellos con corazones oscuros también podrán disfrutar del manto, pero tendrán que hacer una elección: volver a la Luz; o tal vez ir hacia la Luz.

Aquellos con corazones iluminados recibirán fuerza, coraje, determinación y fe para que puedan continuar su viaje. Este manto pertenece a todos. Nunca olvides que lo he regalado muchas veces. Voy a donar una más. Así que siempre que sientas tirantez, tristeza, duda, ira, descontento, cualquier sentimiento que te aleje de la Luz, toma este manto, envuélvete en él, e inmediatamente, mi Amor, mi Luz, calmará tu corazón, iluminará tu corazón.

Y si esa petición de ayuda, en ese momento, es profunda, sincera, ten por seguro que lograré milagros en tu camino. Confía en este manto. No dudes de su poder. Úsalo siempre que quieras. Pero recuerda, solamente funciona cuando la petición es sincera, profunda e imprescindible.

No tengo nada más que enseñaros, hijos e hijas míos. Lo único que podemos hacer ahora es estar siempre a su lado. Pero para ello es necesario que su corazón emane Amor, emane Luz. Y tened por seguro que nos atraeréis en todo momento y os ayudaremos a través de vuestras lecciones.

 A menudo, la lección ya te parece dura, pero no tienes ni idea de la fuerza con la que llega. Y que nosotros actuamos y la disminuimos para que puedas superarla con el menor sufrimiento posible. No pienses nunca que te hemos abandonado. Estamos siempre a tu disposición, a tu pensamiento.

Llámanos. Búscanos. Siempre haremos lo mejor para cada uno de ustedes. Y recuerda siempre: este manto es ligero, es poderoso, y contiene mucho Amor. Y es este Amor el que obra milagros en el camino de cada uno de ustedes.

 Estad preparados, hijos e hijas míos. El camino por delante. Será turbulento para muchos. Pero ahora mismo, son sus elecciones las que crearán el camino a seguir. Sepan elegir. Sepan cómo posicionarse. Y nunca dudéis de que basta una petición, un pensamiento, para que cualquiera de nosotros acuda en vuestra ayuda.

 Nunca lo olviden. Nunca lo olviden. Nunca lo olviden.

Traducción: Regiani Maria Bugalho

Revisión: Ana Maria Souza

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