María – No te Dejes Abrumar por el Sufrimiento y el Dolor

¡Queridos hijos e hijas del planeta Tierra! ¡YO SOY MARÍA!

Os traigo de nuevo un hermoso manto azul, lleno de estrellas brillantes, que colocó sobre cada uno de ustedes, permitiéndome hacer esto.

Mis queridos hijos e hijas, la tristeza a veces duele, hiere el corazón, es un sentimiento poderoso que, si se alimenta, puede llevaros a un estado de sopor tal que la razón de vivir parece desaparecer. Comprendemos que a menudo experimentes este sentimiento a causa de tu propio sufrimiento o del sufrimiento de tus seres queridos, pero no te apegues a él. Como he dicho, es poderoso. Te hace dudar, descreer, hacer preguntas sin sentido para las que no hay respuesta. Provoca dolor en tu cuerpo, porque tus células sienten tu tristeza.

No vivas con este sentimiento demasiado tiempo. Por supuesto, comprendemos que muchos momentos llevan a esto, pero es importante que ese momento sea vivido, y que empieces a superarlo, a mirar todo con ojos iluminados, no con ojos tristes. Lo que Dios Padre/Madre prepara para cada hijo no es sufrimiento, no es dolor, es siempre luz, alegría y abundancia. ¿Y por qué pasas por esos sentimientos?

Por tus propias emanaciones, por el viaje del alma, por la evolución del alma. En términos simples, podemos decir que has entristecido a mucha gente a lo largo del camino, y la tristeza está volviendo ahora como resultado. Pero no necesitas amplificar esto, no necesitas alimentar lo que ha llegado. Solo tienes que darte cuenta de que cada uno pasará por lo que tenga que pasar.

No sufras el sufrimiento de los demás. Si es necesario, estate a su lado, allí como un centinela, mostrando que puedes ayudar en cualquier momento, sin palabras, sin mucho, solo mostrando tu presencia y todo tu amor. Todo, todo sentimiento, pasa; llega con enorme intensidad y poco a poco se disipa, pierde su fuerza; pero si lo alimentas, si te dejas llevar por él, no hace más que crecer, y te lleva cada vez más profundo y hace cada vez más difícil el camino de vuelta.

Así que, hijos e hijas míos, el dolor y el sufrimiento forman parte del viaje terrenal. Habéis elegido vivirlo, pero no dejéis que la tristeza sea la que dirija tu vida. Miradla y vedla, pero no dejéis que os domine. Confiad, creed que todo ya está escrito, pero que sí, ustedes también podéis cambiar un poco el camino de sus vidas, reduciendo el sufrimiento, reduciendo el dolor. Y para que eso ocurra, necesitáis elevar sus almas, elevar sus vibraciones, para que podáis recibir toda la ayuda que necesitáis para minimizar lo que estáis viviendo.

He puesto la tristeza como ejemplo, pero cualquier otro sentimiento de baja vibración es muy poderoso. No los alimentes. No les des fuerza. Levantad la cabeza. Levantad sus cuerpos, para que podamos ayudaros y hacer que todos estos momentos sean más ligeros y fáciles de superar. Nunca penséis que Dios Padre/Madre os ha abandonado, nunca. Pero si vibráis con tanto sentimiento negativo, nuestra ayuda peligra.

Así que tienes que emanar fe y confianza, y entonces estaremos a tu lado. No diría cargándoos, pero sí acariciándoos, cuidándoos, abrazándoos de vez en cuando para que  sus fuerzas se multipliquen. No lo olvidéis nunca, hijos e hijas míos, mi manto estará siempre con ustedes y, junto a él, todo mi amor.

Venid a sentaros en mi regazo siempre que queráis y seguro que os ayudaré en todo, sea lo que sea.

Traducción: Kelly Neri

Revisión: Ana Maria Souza

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