¡Queridos! ¡YO SOY EL ARCÁNGEL MIGUEL!
Pues bien, hoy tenemos una doble cita: es el día de mi encuentro con ustedes y el del Portal 09/09.
Así pues, acordemos lo siguiente. No, no voy a dejar de hablar, sino todo lo contrario: creo que es un momento muy oportuno para decir unas palabras y, justo después, haremos la meditación.
Hermanos míos, voy a hablar un poco de este encuentro de Manaos.
Algunas personas, pocas, piensan que cuando elijo un lugar —y esto es un hecho, soy yo quien elige los lugares, no son ellos, soy yo quien elige— lo hago por alguna razón especial, y me veo obligado a daros la razón: siempre hay una razón para cada lugar.
Quienes estuvieron en el Encuentro, en el último Encuentro de Natal, observaron algo diferente: mucha sabiduría, muchas cosas que se compartieron y que dejaron perplejos a muchos al escucharlas, tantas cosas interesantes.
Así pues, nos dirigimos hacia un nuevo Encuentro, un Encuentro en un lugar muy especial del planeta. Entonces, ¿qué puedo decir? Preparaos, pero preparaos de verdad, mucho, porque será un Encuentro inolvidable, en todos los sentidos. Sí, hay algo importante que hacer en ese lugar.
Hoy en día, muchos de ustedes pensáis que ese bosque solo tiene árboles, árboles y vegetación. Estáis muy equivocados: allí hay muchas cosas que el hombre aún no ha descubierto, pero no tardará en hacerlo. Y os puedo asegurar que no todo es Luz.
Así que, por supuesto, no voy a revelar el objetivo del Encuentro; estaría incumpliendo mis propias reglas, pero os puedo asegurar a todos que será un Encuentro inolvidable.
Y cuando os unís para poder participar en directo, solo tengo una cosa que decir: estáis en el camino, el Amor está hablando más alto.
Ha sido un gesto muy importante por vuestra parte, porque no habéis pensado en pequeño, sino a lo grande: que todos participéis en directo, en ese momento. Así pues, os garantizo que no habrá decepción, sino todo lo contrario.
Y les diría a cada uno de ustedes que vaya a asistir al Encuentro que elija una rosa; no hay un color concreto, elijan una rosa; si no pueden comprarla, no hay ningún problema, porque podrán realizar el mismo ritual más tarde, pero procurad tener la rosa en las manos el día del Encuentro, es lo único que os pido. Así que elegid rosas de distintos colores: blancas, rosas, amarillas, rojas… el color que queráis, el que os pida el corazón.
Como he dicho, lo repito: quien no la tenga ese día podrá hacerlo después, pero procurad tenerla ese día, será muy importante. ¿Y por qué? No, hoy no lo sabréis; ese mismo día lo sabréis.
Por eso, os pido a cada uno de ustedes que estéis presentes en todo momento, que estéis conectados en todo momento; vuestra participación será muy importante. Habrá algunos presentes, presentes en el sentido literal, físicamente presentes, pero serán pocos. Es importante que los que estáis lejos estéis conectados; no se trata de encender la televisión o verlo por el televisor, dejarlo ahí y estar lejos; la conexión es importante, porque todos participaréis.
Esta participación será importante. ¿Y por qué? Porque cuantas más personas estén conectadas en ese momento, más poderoso será el Encuentro.
Por eso os pido a cada uno de ustedes que veáis el Encuentro.
No nos volveremos a ver hasta entonces, así que necesito pediros esto hoy. Seguid el Encuentro, pero estad plenamente presentes, conectados, para que podáis recibir de verdad todo lo que se vivirá ese día.
Entended, hermanos míos, como dije al principio, que cada punto tiene una historia, algo que hay que corregir.
Hablando un poco del próximo Encuentro, después de Manaos, ni siquiera hay nada que decir; en el momento adecuado, sabréis lo que debéis hacer antes del Encuentro. Será un día de portal, un portal, el último portal del año. Así que, simplemente esperad; aún queda mucho tiempo para hablar de ello; el foco, ahora, es el próximo: Manaos, la Amazonía.
El centro de atención es ella, la Amazonía. Así que estad preparados, cada uno con su rosa en la mano.
Hay una preparación importante por la que ella pasará antes de poner un pie allí. No, esto es un asunto entre ella y yo; no voy a explicarlo, porque es necesario que yo la proteja y que ella pise ese suelo envuelta en mucha Luz.
Entonces diréis: «Claro, tu Luz». No, más allá de mi Luz. El día del Encuentro, lo sabréis. Es algo especial, hermanos míos, muy especial; por eso os pido a cada uno de ustedes que os mantengáis conectados, presentes y activos durante el Encuentro.
Nuestro próximo encuentro será allí, o quizá aquí; dependerá de si ella llega a tiempo. Sabréis cuándo será nuestro próximo encuentro.
Así pues, nos centramos únicamente en todo el proceso que se vivirá allí, en Manaos.
Escuchad bien, hermanos míos: aún tienen que suceder muchas cosas en este planeta; todavía no os hacéis una idea. Hemos logrado mantenerlo todo lo más equilibrado posible, y puedo garantizarles que la humanidad ha desempeñado un papel importante, porque cuanto más absorben y emanáis Luz, más acorraladas quedan las sombras, y las energías de baja vibración disminuyen, pierden fuerza.
Por lo tanto, la humanidad está desempeñando un papel muy importante en este momento. Enhorabuena, estáis logrando elevar la Luz en el planeta. Así pues, hagamos más, aumentemos cada vez más esta Luz.
Pues bien, nos veremos en Manaos, todos con vuestras rosas.
Para aquellos que vayáis a viajar para asistir al Encuentro, podéis comprar la rosa con antelación y dejar que se marchite, no hay ningún problema. Llevad la rosa dentro de un libro, en cualquier sitio, aunque esté seca, no pasa nada, su energía seguirá ahí. Esta rosa será como un símbolo, ya lo entenderéis. Así que no os preocupéis por tener que llevar la rosa perfecta para que llegue allí, ese día, espléndida, porque a muchos no les saldrá bien, se marchitará, no hay ningún problema; puede estar marchita el día del Encuentro, sin ningún problema, pero no le quitéis los pétalos, guardadla con el tallo, todo en su sitio, porque si le quitáis los pétalos, rompéis la fuerza de esa planta. Así que podéis llevarla con el tallo y dejar que se marchite, sin ningún problema.
Así pues, hermanos míos, lo que tengo que deciros hoy, y que es tan importante, es precisamente esto. Estáis logrando cambiar muchas líneas temporales, líneas más suaves y ligeras. Por desgracia, no puedo decir que estéis cambiando el curso de lo que tiene que vivirse, eso es inevitable, pero estáis logrando que las cosas sucedan de una forma más suave.
Entonces, muchos de los aquí presentes dirán: «Ni siquiera me imagino cómo sería la forma normal». Pues sí, si lo «suave» fue como fue, imaginaos lo «normal», pero ustedes lo habéis conseguido.
Por eso, es importante que os deis cuenta de lo mucho que estáis haciendo por este planeta, y espero que sigáis haciéndolo; solo tenéis que ganar con ello, sin duda alguna.
Así pues, en este momento, vamos a iniciar nuestro Portal.
Recordando siempre que el Portal no se limita a este día, sino que ya está abierto desde hace unos días y seguirá abierto unos días más. Hoy podemos decir que es el punto álgido del Portal.
Así pues, como siempre, quienes no hayan podido participar a esta hora podrán hacerlo mediante un desplazamiento temporal, tal y como hemos hecho siempre:
«Arcángel Miguel, transporte al 9 de septiembre, a las 21:00 horas, al Portal, para la Meditación del Portal».
Listo, yo te llevaré hasta esa hora.
Y como se dijo la última vez, hazlo solo una vez. Así que, si crees que ahora no vas a poder aguantar hasta el final, no lo hagas, déjalo para hacerlo completo más tarde; no hay que repetir la meditación. «Pero, ¿por qué?» Porque cada acontecimiento tiene su razón de ser; si no fuera así, estaríais haciendo las meditaciones de los portales todo el año, y cada momento es un momento, cada portal es un portal.
Así pues, todo lo que recibas hoy no tiene sentido que lo repitas para intentar recibirlo de nuevo; por lo tanto, es una sola vez y punto.
Vamos allá, pues.
Espero que todos, en este momento, estéis sentados, conectados a mi voz —digamos que es mi voz, porque soy yo quien habla— y que os olvidéis de todo lo demás: de tener que escribir algo, de tener que leer algo, de tener que dar vuestra opinión; en este momento, ahora mismo, ya estamos en meditación.
Así que sentaos cómodamente, respiremos profundamente unas cuantas veces.
Con cada respiración, sumérgete en tu Tiempo Interno.
Al llegar a tu Templo Interno, invoca tu Presencia Divina.
Permaneced centrados como Presencias Divinas en vuestros Templos Internos.
Si queréis sentaros en el Templo, sentaos, sentíos a gusto.
Ahora os llevo a cada uno a ese campo. Sí, el campo es más grande, mucho más grande. Muchas almas están participando en este momento; no sois solo ustedes, muchos espíritus evolucionados están junto a ustedes, en este momento, potenciando todo este proceso.
Así pues, a vuestro alrededor tenemos a los pleyadianos, los arcturianos, los sirianos, los venusianos, los marcianos, los Pájaros Azules, los lirianos, muchas razas que ni siquiera conocéis.
Hoy está muy lleno, esto es maravilloso, es precioso de ver.
Estos seres están formando un gran círculo a vuestro alrededor.
Este círculo recibe, en este momento, la energía de Sananda y de María.
Sananda, emanando de sus poderosas manos, todo su Amor, cubriendo a cada uno de ustedes como si sus manos estuvieran sobre la cabeza de cada uno de ustedes.
Así pues, sentid las manos de Sananda sobre vuestra cabeza.
Y, en este momento, María nos coloca un manto sobre la espalda. Sentid la energía vibrando en vuestro cuerpo. No, el manto no se caerá.
Seguid respirando profundamente, recibiendo la energía de las manos de Sananda y del manto de María, equilibrados a todos en una misma vibración, en un mismo coeficiente de Luz.
En ese momento, los hermanos que os rodean comienzan a aplaudir, y su energía invade vuestros cuerpos.
Irradian Amor incondicional, mucho Amor para todos ustedes. Y siguen aplaudiendo, ovacionando a cada ser que ha llegado hasta aquí, a cada ser que ha tomado la decisión de elevar su Luz, de subir de vibración.
Ahora, cada uno de ustedes irá acompañado por uno de estos seres.
Extiende tu mano derecha y uno de estos seres se acercará a ti.
No importa quién sea ni cómo sea, cada uno de ustedes será guiado a través del Portal que está abierto, en este momento, frente a este gran grupo, y ellos os conducirán.
Todos estáis ahora al otro lado del Portal.
Y cada ser que os ha acompañado, a cada uno de ustedes, os abraza ahora, os rodea el cuello con el brazo y permanece a vuestro lado, en un abrazo tierno y cariñoso.
Recibid todo el Amor que os está transmitiendo en este momento. Pone la mano derecha sobre vuestro corazón, aumentando vuestra vibración y demostrando todo el Amor, todo el respeto, toda la admiración que cada uno de ellos siente por ustedes.
En este momento, si os sentís cómodos abrazándolo, podéis hacerlo.
Recibid la Luz y el Amor que os están transmitiendo.
Muchos de ellos proceden de dimensiones muy elevadas, pero no os ocurrirá nada, pues el manto de María os protege.
Ahora, repetid conmigo, en este momento:
«Soy un ser de Luz.
Alimento mi Luz.
Irradio mi Luz.
Y me preparo, en este momento, para recibir toda la Luz que llegará hasta mí, en este momento, en este lugar».
Y un haz de luz envuelve a cada uno de ustedes, elevando la vibración, aumentando el coeficiente de luz e iluminando las sombras.
Respirar profundamente.
Si os sentís un poco mareados, no pasa nada, se os pasará. Es porque se trata de una energía muy fuerte para vuestros cuerpos.
En este momento, el haz de luz cesa y vuestros hermanos galácticos vuelven a tomaros de la mano derecha y os conducen, a cada uno de ustedes, fuera de la puerta.
Ahora estáis de nuevo en ese campo verde, y cada hermano galáctico se despide.
Sed agradecidos.
Y se marchan.
El manto de María permanecerá en ustedes hasta mañana, a esta misma hora, es decir, durante 24 horas, para que vuestros cuerpos asimilen todo lo que habéis recibido hoy.
Respirar profundamente.
Sananda vuelve a cubrir vuestras cabezas con sus manos, equilibrando cuerpo y energía.
En este momento, Sananda se despide, y yo os llevo a cada uno de ustedes de vuelta a vuestras casas, poniendo así fin a nuestro encuentro para este Portal.
Es importante, hermanos míos, que durante estas 24 horas os mantengáis elevados. Intentad tener pensamientos positivos, adoptar actitudes positivas y pronunciar palabras positivas, para que esta energía dure las 24 horas; de lo contrario, se disipará rápidamente, pues todo aquello que hiera a la Luz será eliminado, consumiendo esa energía. Por tanto, sabed mantenernos en equilibrio y elevados.
Si tenéis sueños, no os preocupéis demasiado por ellos, porque esta Luz que hay en ustedes irá sacando muchas cosas a la luz. Por eso, puede que soñéis con cosas extrañas; olvidarlas, son limpiezas, no hay que recordarlas, hay que olvidarlas.
No os preocupéis, nadie se sentirá mal, pues el manto de María estará sobre cada uno de ustedes.
Que confiéis o no, eso depende de cada uno.
Gracias por la presencia de todos hoy.
Tened por seguro que estáis marcando la diferencia, creed en ello.
Traducción: Bernadete Maria Marafon
Revisión: Regiani Maria Bugalho

