¡Queridos hermanos del planeta Tierra! ¡YO SOY METATRÓN!
Hoy quiero abordar un tema con el que muchos de ustedes tienen dificultades y sobre el que se quejan bastante: la concentración. ¿Y por qué esa falta de concentración? ¿Por qué les resulta tan difícil mantener la atención en un único punto?
Os habéis acostumbrado a realizar muchas tareas a la vez para ahorrar tiempo. Pero si lo analizáis, cuando hacéis muchas cosas a la vez, la calidad de la ejecución no es la mejor posible. Muchas veces incluso corréis el riesgo de haceros daño, porque no estáis concentrados en lo que estáis haciendo en ese momento.
“Ah, ¿entonces hay algún ejercicio que me permita concentrarme por completo en ese momento?” No, yo no diría que sea un ejercicio mágico, ni tan poderoso como eso. Pero lo que necesitáis es prestar atención, estar presentes en cada momento, en cada tarea, en cada acción.
Así pues, sus mentes están llenas de muchos pensamientos a la vez. Muchas veces incluso os concentráis en algo y os mantenéis centrados en esa tarea, pero de vez en cuando el cerebro os trae otro recuerdo, otro pensamiento, algo que ni siquiera os habíais imaginado. Y así, surgen otros pensamientos, y eso se parece a ese número de circo en el que se colocan varias varillas con platos girando en los extremos.
Así son vuestros pensamientos. Estáis haciendo una cosa, pensando en otra, pensando en otra más, y cada nueva idea que surge es como un plato más que ponéis a girar. Y por eso no estáis presentes en ninguna tarea, en ningún momento.
Así pues, veamos este problema desde otra perspectiva: la perspectiva energética. Cuando tienes un pensamiento y le das poder, cuelgas ese plato en el extremo y se queda girando. Así que, en sentido figurado, está gastando energía para seguir girando. Trasladémoslo a la vida real. Tienes un pensamiento, te concentras en él y te quedas ahí creando situaciones; entonces estás creando un camino, utilizando tu energía vital para mantener ese pensamiento.
Es como si abrieras una puerta. Tu mente tiene muchas puertas, así que abres una y colocas ese pensamiento allí, y este se va multiplicando, creando un camino para ti. Y al crear este camino, gasta tu energía vital. Va consumiendo tu energía. “Ah, pero ya no estoy pensando en él”. No importa. Es como ese plato giratorio que necesita mantenerse en movimiento. Así que el pensamiento va y viene; se dirige hacia ti, pero en tu mente sigue procesándose.
Así que cuantos más pensamientos tengáis, más se dispersa vuestra atención. Menor es la entrega a cada momento. ¿Hay alguna solución? La solución es que estéis presentes en cada momento. Pero sí, os voy a enseñar un pequeño ejercicio para que empecéis a practicarlo, y veréis que, con el tiempo, dejaréis de dar rienda suelta a pensamientos inútiles que no llevan a ninguna parte.
Así pues, primer punto. Has pensado algo, cualquier tontería. Recuerda: has abierto una puerta, has creado un camino. “Ah, pero ese pensamiento es una tontería”. Entonces dile a tu mente: “Cierra esta puerta. Este pensamiento lo cierro aquí”. No hace falta que sea con estas palabras. Di algo que te venga a la mente, pero que le diga a tu cerebro: “Este pensamiento se cierra aquí. No hay que darle más importancia”. Y puedes decir la palabra “no”, en este caso sí, porque estás dentro de un contexto. Así, el cerebro entenderá que no debe mantener ese pensamiento, extinguirá el camino y cerrará la puerta.
En el otro caso, tienes un pensamiento, abres la puerta y el camino empieza a formarse. Pero ese pensamiento es algo interesante. Y si lo mantienes, al cabo de un rato estarás pensando en otra cosa, y ese pensamiento quedará ahí. Pero seguirá consumiendo tu energía. Entonces, ¿qué haréis?
Una vez en el Templo Interno, en la Presencia Divina, le pediréis al Yo Superior que actúe. “Ah, pero aún no tengo contacto con mi Yo Superior”. Él sigue ahí. Existe. Forma parte de ti. Tú formas parte de él. Así que está ahí. Puedes invocarlo sin ningUna vez en el Templo Interno, en la Presencia Divina, invocarás a tu Yo Superior y le dirás: “ún problema. ¡Pues adelante!
Mi Yo Superior, muéstrame todos los pensamientos que he iniciado, de los que ya no soy consciente y que están consumiendo mi energía vital”.
¡Muy bien! No, no esperes que, en ese mismo instante, el cerebro haga una lista y te la envíe. No funciona así. El Yo Superior ha recibido una orden y la cumplirá a su manera. Así que solo te digo que tengas un cuaderno, un lápiz o un bolígrafo, da igual, siempre a tu lado. Y cada vez que te venga un pensamiento a la mente, pregúntate: “¿Debo conservar este pensamiento? ¿Es importante para mí? Sí, es importante”. Entonces ve al cuaderno y anótalo.
“No, este pensamiento no es importante. Fue algo que pensé, pero que no tiene futuro». “Mi Yo Superior, cierra esta puerta”. O simplemente dile a tu cerebro: «Acaba con este pensamiento. Cierra esta puerta”. Y ese pensamiento desaparecerá de tu cerebro.
¿Qué estás haciendo en realidad? Estás liberando tu mente de un montón de pensamientos inútiles, sin futuro, que sigue acumulando. Porque cree que algún día volverás a ellos. Y cada vez que te detienes… “Ahora voy a concentrarme, voy a centrarme». “Ah, se ha quedado parada. Voy a recordar todos esos pensamientos”. El cerebro empieza a enviarte un montón de pensamientos. Porque es el momento en el que te has detenido.
Así que, si vacías tu cerebro, conseguirás concentrarte. Porque no tendrá nada que recordarte. De hecho, se quedará muy tranquilo porque lo has anotado. Así que no necesita guardarlo; tú lo estás anotando. ¿Lo entendéis? Le estás quitando al cerebro una función: la de retener esos pensamientos inútiles, o la de recordarte pensamientos que para ti son importantes; y que muchas veces incluso ya has olvidado.
Así que, hermanos míos, esta es una forma de tratamiento, y se puede llevar a cabo indefinidamente, para siempre, si así lo deseáis. Adquirid el hábito de anotar. Si os viene un pensamiento interesante, anotadlo y decid para ustedes mismos: “Este pensamiento está anotado, puedo darlo por zanjado”. Listo, el cerebro cierra esa puerta.
Entonces, muchos me preguntan en este momento: “Pero, ¿qué tiene de malo tener muchos pensamientos en la mente?”. Lo que he dicho es: cada pensamiento que tenéis abre una puerta, genera un camino y os agota la energía vital. Por eso os sentís cansados, con la cabeza confusa, estresados y nerviosos, porque tenéis demasiadas cosas en la cabeza.
Por eso es necesario vaciar la mente, para tener tranquilidad, para tener paz. Y cuando estéis realizando una tarea, concentraos en esa tarea. No dejéis que el cerebro traiga nada más. Cuando os deis cuenta de que estáis en una tarea y estáis escuchando pensamientos…, “En este momento estoy realizando la tarea”, y decid el nombre de la tarea. Sin otros pensamientos.
Entendedlo bien: la conciencia sois ustedes. Sois ustedes quienes controlan el cerebro, y no al revés. Por eso tenéis que enseñarle al cerebro, a la mente, cómo comportarse. Llegará un momento en el que el cerebro dirá: Ahora está realizando una tarea importante. No voy a interrumpirlo». Y así conseguiréis concentraros.
“Ah, ¿es un ejercicio rápido que voy a hacer una sola vez y con el que tendré toda la concentración del mundo?” Por supuesto que no. Se trata, como ya se ha dicho, de un ejercicio. Y cuanto más lo practiques, más irás mejorando. Además, iréis adquiriendo mayor conciencia y control sobre la mente. Así que creo que vale la pena intentarlo.
Si creéis que todo esto es una tontería, no hay ningún problema. Simplemente no estaréis construyendo un camino hacia la concentración. Y para aquellos que hoy ya conseguís concentraros, ¡enhorabuena! Pero si también queréis hacer el ejercicio, ¡adelante! Eliminad los pensamientos inútiles. Os lo garantizo, recordaréis muchas cosas en las que ya pensasteis, que olvidasteis y que os gustaría recordar. Pero el cerebro lo ha guardado todo.
Entonces, ¿por qué no hacer el ejercicio? Pero, como queráis. Es decisión de cada uno.
Traducción: Rita Silvana Monteiro
Revisión: Regiani Maria Bugalho

