¡Queridos hermanos del planeta Tierra! ¡SOY KALIGHAL, comandante de una nave pleyadiana!
Hoy estoy aquí con ustedes, una vez más. Muchos se alegran de escucharme por la alegría que traigo. Ah, hermanos míos, ¿Qué es la alegría? La alegría es como un…, como ese alimento que salta en la olla, como un niño que salta sin límites, sin miedo. Es como las aguas que fluyen y no saben a dónde llegarán, por dónde pasarán. Es como la Luz que se irradia y no sabe qué iluminará más adelante. Es el sentimiento de paz, de Amor. Es una gran carcajada. Es una sonrisa amplia y sincera. Esto es la alegría.
Y tened por seguro que ella reina en la Quinta Dimensión todo el tiempo. Porque no hay preocupaciones. Vivimos el presente, no el futuro. No alimentamos el pasado. Porque, como su nombre lo indica, ya pasó, ya se vivió. Necesitamos estar presentes, siempre. ¿El futuro? Si me sitúo alegre e íntegro en el presente, ¿Cómo será mi futuro? Alegre, íntegro. Porque yo creo mi futuro. Entonces, el futuro no existe. Existe el momento presente; resultado de momentos que ya he vivido; resultado de momentos que he creado.
Así que, hermanos míos, estén alegres. Es interesante cómo muchos de ustedes piensan así: “Hay mucho sufrimiento en el mundo, no puedo estar alegre, necesito sufrir junto con ellos”. ¿De qué libro sacaron eso? ¿Dónde está escrita semejante tontería? El sufrimiento es inherente a cada alma que, por cierto, eligió pasar por eso; creó ese sufrimiento. Porque ustedes lo crean todo; hasta el sufrimiento.
Entonces, ¿por qué sufrir el dolor ajeno? Imagínate si todo el planeta empezara a llorar porque alguien muere. Todos morirían, porque sería una catarsis; todos llorando al mismo tiempo. Pero eso no existe. Tú eres lo que el universo te ha dado y te sigue dando.
Así que sé feliz en tu vida; y no te olvides de incluir la gratitud en este sentimiento. Sonríe y di: “¡Estoy agradecido por este día!”. Sonreíste, fuiste feliz y fuiste agradecido. Tres cosas en un solo momento. ¡Qué maravilloso! ¡Dejen de quejarse!
A veces nos quedamos observando a los seres humanos. Nos pasamos horas observándolos. No estamos fisgoneando en sus vidas. Estamos aprendiendo sobre el comportamiento. Estamos observando sensaciones y sentimientos. Y nos sorprende lo mucho que se quejan. Se quejan de todo. Incluso podría decir que llegan al punto de quejarse de estar vivos, porque da trabajo. Da trabajo estar vivo. Hay que comer, hay que trabajar, hay que vivir. Es un trabajo.
Se quejan de todo. Nada está bien. Y se olvidan de que, cuanto más se quejan, lo malo, lo pésimo, se vuelve cada vez más pésimo; porque alimentan la energía negativa. A ella le encanta. Es como ese pastel al que le echaste un frasco entero de levadura. ¡Oh!, crece.
Es interesante, hermanos míos, cómo suceden las cosas en su planeta y cómo son creadas exclusivamente por ustedes. Y no se dan cuenta. Culpan a los demás, culpan a la familia, culpan al vecino, culpan al gobierno, culpan a todos los demás; pero ustedes alimentaron esa situación, de alguna manera. Porque si la están viviendo, es porque la alimentaron. Pusiste una semilla en algún lado. Quizás no te hayas dado cuenta, pero la pusiste.
Así que, hermanos míos, sonriamos. Seamos alegres. Digamos cosas positivas. «Ah, pero así me voy a convertir en un tonto». ¿Qué juicio es ese? ¿Porque eres una persona alegre que se ríe sin motivo, eres tonto? ¡Sí! Esto también fue planeado. Y te puedo decir: Sé tonto. Porque cuando observamos a los tontos, ¡vaya! Son muy felices. Porque ven todo con alegría. No se pasan quejándose de todo y la vida se vuelve ligera para ellos.
Ahora, ustedes que se quejan, se arrastran, arrastran cadenas, arrastran sentimientos, arrastran a las personas, arrastran situaciones, porque atraen todo eso. Así que, hermanos míos, cambiemos un poco. Recordemos cosas buenas. Recuerden siempre situaciones divertidas; y vivan, o mejor dicho, revivan esa situación. Y verán cómo aparece una sonrisa en sus rostros. No es difícil.
Hay algo contagioso en su planeta: la risa de un bebé. Nuestros bebés también se ríen y nos encanta cuando eso sucede, porque es contagioso. Así que busquen en Internet “risas de bebés”. Y cuando estén tristes o enojados, pongan una para escucharla. Y estoy seguro de que su estado de ánimo cambiará al instante, porque es contagiosa, es pura, es maravillosa.
Hermanos míos, miren el mundo con otros ojos; no alimenten lo negativo. Siempre hay algo positivo, incluso en las situaciones negativas. Una lección, una nueva forma de ver las cosas, una nueva forma de protegerse… Ay, me pasaría todo el día hablando de esto. Siempre hay algo positivo. Y si aprendes a mirar el mundo con esa mirada, el mundo te parecerá diferente. No como intentan hacerte creer.
Tal vez estés diciendo: “Ah, pero son las personas que me rodean las que hacen que mi mundo sea así”. Tú atraíste a esa persona, o a esas personas. Y ahí hazte una pregunta: ¿Cómo las tratas? ¿No serán ellas simplemente el espejo de lo que tú irradias? Y ahí te digo: Intenta tener un comportamiento diferente; irradia cosas buenas, habla de temas elevados. ¡Inténtalo! Te garantizo que la respuesta será diferente.
Les digo, lo hemos observado. El comportamiento humano es realmente algo que se puede estudiar. Porque se apegan a los sentimientos, se apegan a todo. El apego causa dolor. El apego causa sufrimiento. El apego causa decepción. ¿Por qué el apego? Nada les pertenece. Las personas no les pertenecen. Los bienes que poseen, en este momento, no les pertenecen. Entiendan esto de una vez por todas.
Desapéguese. Vivan con lo necesario. ¿Les sobra algo? Repártanlo entre quienes no tienen. Vivan con lo necesario; sin excesos. Y les aseguro, hermanos míos, que tendrán mucha más alegría en sus vidas.
Y para terminar y darle un toque más de alegría a este maravilloso encuentro nuestro, debo decir lo siguiente: Muchos de ustedes me han llamado mientras preparan recetas. Ah, los escucho y les presto atención. Y he ido modificando muchas recetas por aquí. Los pasteles se vuelven cada vez más sabrosos. Algún día dejaré una receta aquí. Intentaré adaptarla a su mundo. Porque muchas veces usamos aparatos que ustedes no tienen. Ni siquiera nosotros tenemos los que ustedes tienen aquí. Así que necesitamos hacer una adaptación. Pero haremos pruebas. Y si sale bien, dejaré la receta.
¡Ah, hermanos míos, qué alegría! ¡La alegría de estar vivos! ¡La alegría de vivir en este universo tan maravilloso, con tantas bellezas! ¡Ah, se me había olvidado eso! Tienen un planeta sin igual en el universo en cuanto a belleza. Creo que nunca había visto un planeta tan hermoso. Así que otra forma de elevar su vibración es tener imágenes hermosas de su propio planeta.
Ten por seguro que te sorprenderá el resultado. Me despido de ustedes, hermanos míos, con mucha alegría y mucho amor. Y siempre recordando que pronto nos conoceremos en persona. ¡Y ahí sí podremos intercambiar recetas, muchas recetas, pero todas saludables! ¡Nada de azúcar! Pero te lo aseguro, ¡Son deliciosas!
Traducción: Kely Neri
Revisión: Regiani Maria Bugalho

