¡Queridos hijos e hijas del planeta Tierra! ¡YO SOY SAINT GERMAIN!
En este momento, derramo mi Llama Violeta sobre cada uno de los que me escuchan en este momento. Limpiando, transmutando, alejando toda energía que no sea Luz.
Ascender no es sencillo. Ascender no es fácil. Es un proceso largo, continuo, repetitivo y que busca principalmente la evolución de cada alma. La ascensión ocurre cuando el alma está lista para subir a niveles más altos, a dimensiones más elevadas. Y para ello es necesario el desapego, romper con los vicios, los hábitos y los placeres efímeros. Ustedes todavía se aferran mucho a los placeres efímeros.
Dense cuenta siempre de que todo lo que es placentero, agradable, acaba rápido y no permanece en la mente. Puede que lo recuerde por un tiempo, pero luego se olvida. Porque eso no alimenta al alma; alimentó al cuerpo, a la mente. Y a menudo trayendo consigo todas las consecuencias que están acopladas a ese gesto, a ese momento.
Cuando el momento se vive con placer, pero para el alma, no se olvida. Él alimentó al alma, efectivamente. Y contribuyó con un quantum de Luz para el alma en ese momento. Lamentablemente, ustedes eligen los placeres efímeros como compensación por la vida que crearon, que eligieron, que viven. ¿Qué compensación es esa?
Una compensación que, en la gran mayoría de los casos, no es buena para la salud, no es buena para el cuerpo; solo es buena para el ego, para la mente, ya que le proporciona ese placer momentáneo, y después no queda nada, solo las consecuencias. En este momento, en el que muchos se están preparando para la ascensión, es necesario que haya una mayor conciencia. Es necesario que haya una desconexión, poco a poco.
No sean radicales. La radicalidad no lleva a nada. Muchas veces perjudica más de lo que ayuda. Así que reduzcan poco a poco, hasta que llegue el momento en que estén listos para renunciar a ese placer. No alimenten estos pequeños deslizamientos. Porque la mayoría de ustedes sabe, es consciente de lo que está haciendo; pero lo hace. Creyendo que solo esta vez más, no traerá perjuicio. Siempre lo hará. Porque todo lo que se hace solo para complacer a la mente no aporta ningún beneficio.
Así que ese «solo esta vez más» ya ha traído el resultado; que no fue bueno para ustedes. Así pues, hermanos míos, se acercan los momentos finales de todo este proceso. Y ustedes se creen muy competentes, preparados, listos, para dejarlo todo de un momento a otro. Yo les digo: no lo conseguirán. Porque sus cuerpos no se han acostumbrado. Siguen siendo adictos. Porque ustedes los mantienen en la adicción.
Así que no crean en ese pequeño milagro de que, en el momento adecuado, lo dejarán todo y todo irá bien. Será muy difícil, y lo más probable es que no lo consigan. Sean conscientes de lo que comen, de lo que beben, de lo que hacen, de lo que dicen, de lo que piensan. Vigilarse a sí mismos en todo momento. ¿Es aburrido? ¡No es fácil! Estoy de acuerdo en que no lo es. Porque yo ya he pasado por todo eso.
¿Cuántas veces he venido a la Tierra? Y sé lo que es vivir aquí. Sé lo que es disfrutar de los placeres de la Tierra. Pero con valor y determinación, lo conseguimos. Hagan el cambio, hermanos míos. Renuncien a esos pequeños placeres. Pero no se radicalicen. Es necesario que ese vicio se elimine, poco a poco. Para que el cuerpo vaya aprendiendo que tendrá eso cada vez menos. Y para que ustedes puedan ir resistiendo las tentaciones.
Nada puede ser instantáneo. Nada puede ser abrupto. Se necesita un cambio suave y continuo. Y tengan la certeza de que lo lograrán.
Para el tratamiento de hoy, les dejo una pequeña frase, que pueden repetir tantas veces como quieran, durante el tiempo que quieran.
«¡Me alimento únicamente de aquello que me aporta Luz!»
Al decir esto antes de una comida, antes de un placer, de un vicio, todas las energías maléficas de esos alimentos, de esos vicios, se romperán.
Sin embargo, no piensen que por eso podrán continuar con el vicio, porque estarán absorbiendo únicamente la Luz del mismo. No es así como funciona.
Al decir esta frase, te estarás afirmando a ti mismo que eres capaz de empezar y mantener un equilibrio en lo que comes, bebes o en tu adicción. Es como si te dijeras a ti mismo: «Puedo librarme de esto que estoy haciendo». Esta frase no hará que lo que comes, bebes o practicas se convierta en algo puro para que lo consumas. Hará que tu cuerpo aprenda a no querer más eso. Aprenda a rechazar lo que está consumiendo.
Pero recuerden: no sirve de nada decir la frase y seguir con el vicio. Quien manda es la mente. Sin embargo, el cuerpo empezará a dar señales de que ya no quiere eso. Y realmente cada uno de ustedes sabe lo reactivo que puede ser el cuerpo ante ciertos alimentos. Y no es nada agradable.
Así que es necesario que haya una unión entre la mente y la conciencia. Porque la mente querrá mantener el vicio, pero la conciencia dirá: «¡Debo dejarlo!». Este es el gran problema. Ustedes tienen la conciencia, pero la mente aún domina. Así que pruébenlo. Prueben a decir esta frase. Notarán la diferencia.
No voy a quedarme aquí diciendo lo que pasa o no. Digan la frase y lo sabrán.
Traducción: Manuel Vargas
Revisión: Regiani Maria Bugalho


