¡Queridos hijos e hijas del planeta Tierra! ¡YO SOY SAINT GERMAIN!
Los desafíos aparecen. Los obstáculos son constantes. Pero nada vence a la fuerza de la Luz. Es necesario que cada uno de ustedes se sitúe siempre por encima de los problemas que surjan. Hemos dicho que es necesario elevarse, salir del inconsciente colectivo, para que las energías que vienen del exterior afecten cada vez menos.
Dense cuenta de que el mundo está un poco perturbado. Muchos piensan que está peor, pero hemos dicho, y repetimos, que el mundo está como siempre ha estado; solo que los velos han caído. Estáis viendo la verdad, tal y como el mundo siempre ha sido. Antes vivían en una ilusión, se apegaban a las cosas equivocadas, elegían los caminos equivocados; siempre creyendo que estaban en el camino correcto; que las actitudes eran las correctas. Y que nada de lo que hacían, pensaban o decían les afectaba ni a ustedes ni a los demás.
La conciencia fue tomando forma, fue creciendo; ustedes fueron aprendiendo y distanciándose cada vez más de este inconsciente colectivo. Sin embargo, este sigue actuando sobre ustedes. Está un poco más lejos, pero sigue actuando. Y muchas veces trae obstáculos, desafíos inesperados. Y muchos de ustedes pueden preguntarse: «Pero, ¿por qué? Estoy caminando por un camino iluminado, florido. ¿Cómo ha aparecido esta piedra en medio de mi camino?».
Lamento decirles, hermanos míos, que seguirán apareciendo las piedras. Porque son ellas las que les aportan la madurez y la conciencia necesarias para saber cómo superar cada una de ellas. Si empiezan a recorrer un camino lleno de flores, terminarán cansándose y dejarán de centrarse en el camino que están recorriendo. Porque se vuelve repetitivo, cómodo, extremadamente agradable.
Y entonces, se olvidan de que los cambios son necesarios; de que aún tienen que superar muchas cosas. Así pues, cada piedra que aparece en el camino sirve para recordarles a cada uno de ustedes que aún hay mucho que mejorar, mucho que tratar, internamente, en cada uno de ustedes.
Es como si ciertas situaciones cómodas, situaciones que se han convertido en la propia zona de confort, tuvieran que ser sacudidas, modificadas; para que recuerden que siguen en una batalla. La guerra no está ganada para nadie. Hay que seguir luchando, luchando contra los propios fantasmas, contra las propias creencias, los propios bloqueos, las propias incertidumbres. Y cada piedra trae consigo uno de ellos, para que lo recuerdes y comprendas que ahí hay un salto, hay un punto de evolución.
Cada obstáculo, cada desafío, cada problema, como ustedes lo llaman, es un peldaño. Es un peldaño en la escalera de la evolución, en la que, si superan ese desafío, subir ese peldaño. Son los desafíos, los problemas, los contratiempos y las molestias los que les obligan a detenerse, analizar y resolver. Y si todo esto ocurre, se elevan. Han dado un salto, han superado el obstáculo. Y aparece un nuevo tramo del camino. Más iluminado, con nuevos elementos, cada vez más florido hasta la siguiente piedra.
Así que no se sientan molestos, no se desesperen, no pierdan el equilibrio por culpa de las piedras. Estas seguirán apareciendo, para que se den cuenta de que aún no están preparados; de que aún quedan muchos peldaños hasta que lleguen a donde deben llegar.
Hermanos míos, la evolución es un camino transformador. No es un camino recto. Tiene puntos de parada, obstáculos o piedras, como quieran llamarlos, para que puedan ir subiendo. ¿Y qué significa esta subida? Esta subida significa el aumento del coeficiente de Luz.
Así pues, aprendan a afrontar los obstáculos con tranquilidad. Deténganse, reflexionen, conéctense con la Presencia Divina y pidan ayuda a ella. «¿Cómo resolver este problema? ¿Por qué ha surgido? ¿Qué enseñanza me está aportando?». Y comprenderán fácilmente el motivo por el que ese obstáculo se ha interpuesto en su camino.
Y puedo garantizarles a cada uno de ustedes que vendrán muchas piedras. Porque aún se encuentran en un tiempo de cambio, de transformación; de sus propios hábitos, de sus propias actitudes, de las palabras que pronuncian, de los pensamientos que aún pueblan sus mentes.
No es fácil, hermanos míos. Y puedo asegurarles que conozco muy bien este proceso. Porque lo he vivido muchas veces, ya que regresaba a la Tierra y necesitaba mantenerme en equilibrio para volver a iluminarme. He vivido aquí mucho tiempo, muchas veces. No hablo como alguien que nunca ha sentido ni visto una piedra en el camino. Hablo por experiencia propia.
No es momento de desesperarse. No es momento de quejarse de la piedra. Es momento de mirar la piedra con alegría, con la certeza de que ahí hay un punto más de evolución. Y si ha aparecido, es porque estáis listos para superarla. Nunca aparecerá en su camino una piedra insuperable. Todo tiene salida. Basta con que quieran encontrarla. Manténganse firmes en el camino. No importa cuántas piedras aparezcan.
Esta semana no habrá ningún tratamiento nuevo. Se mantiene lo que hicimos el lunes. Y comprendan: hemos pasado por muchos retos, muchos tratamientos. Cada semana proponemos un desafío. Muchos siguen con el desafío. ¿Está mal? Por supuesto que no. Es un desafío.
Hablamos de una semana, porque proponemos uno nuevo cada semana. Pero si tu corazón te pide que continúes, continúa. Y otro punto muy importante: no tienes que hacerlos todos. Deja de sentir esa necesidad de hacer todo lo que aparece. Pregunta a la Presencia Divina: ¿Debo hacer este desafío? ¿Debo participar en él?. Si la respuesta es afirmativa, hazlo. Y si no, no lo hagas. Quizás no necesites pasar por el reto. ¿Lo entiendes? Ya te has iluminado y no necesitas pasar por él. Y si quieres mantener los retos antiguos, también está todo bien.
Escucha a tu Presencia Divina. No lo hagas por tu mente. «Ah, me gustó, voy a seguir haciéndolo». No. Pregunta a la Presencia Divina: ¿Debo seguir haciéndolo? ¿Puedo seguir haciéndolo?».
Hermanos míos, tienen la mejor consejera que podrían tener en este camino: la Presencia Divina. Ella es una parte de Dios Padre/Madre en ustedes y es una parte del Yo Superior. Y, a su vez, una parte de la monada a la que pertenecen.
Así que creo que tiene toda la autoridad para darles consejos, para indicarles el camino, para decirles lo que está bien y lo que está mal. Por lo tanto, conecten con la Presencia Divina. Ella siempre les responderá lo que necesiten saber.
Traducción: Manuel Vargas
Revisión: Regiani Maria Bugalho

