¡Queridos hijos e hijas del planeta Tierra! ¡YO SOY SANANDA!
He percibido muchos corazones inquietos y otros alegres. Una mezcla de sentimientos y de interpretaciones muy compleja. Todo lo que hemos dicho hasta ahora ya está ocurriendo. Es necesario que tengáis discernimiento a la hora de decidir en quién y en qué creer.
El comienzo del proceso está resultando bastante interesante. Algunas verdades saldrán a la luz. Verdades, no iluminadas, sino tristes verdades. Solo necesito tranquilizaros un poco más: la gran verdad no la dirán los humanos.
Toda la historia de este planeta saldrá a la luz. Pero no a través de programas, películas o informativos realizados por ustedes. Es necesario que haya credibilidad y que no pueda haber ningún tipo de impugnación, para que la verdad se difunda y se crea de verdad.
Hay muchos corazones llenos de miedo, muchos confundidos, pero son sentimientos que sabíamos que tendríamos que afrontar. Por eso les digo a cada uno de ustedes que os autodenomináis “Trabajadores de la Luz”: Ha llegado el momento. Ha llegado el momento de que ayudéis a vuestros hermanos en este camino. Y no, no se trata de mantener largas conversaciones, explicando aquello que para ellos aún es inexplicable.
Se trata simplemente de estar ahí, de ser un punto de apoyo, de responder a algunas preguntas. Pero no intentéis, en ningún momento, contar todo lo que sabéis, explicar toda la historia, porque es larga y para ellos inverosímil. Basta con que os mostréis como alguien en quien puedan confiar. Porque de vuestra boca no saldrán mentiras.
¡Tú eres Luz! ¿No es así como te defines? ¿Como trabajador de la Luz? Pues sé Luz. La Luz no adoctrina, la Luz no conquista; la Luz trae la verdad. Y la verdad trae calma, confianza y certeza al corazón. Nada más. No impone, no promete, no resuelve. ¡Simplemente es! Y aquellos que se conectan con ella, logran sentirlo.
Así pues, ha llegado el gran momento, el momento del temblor de las estructuras, del temblor de los conocimientos, de las verdades. ¿Verdades o aquello que os han impuesto a todos ustedes? Alegrad vuestros corazones. ¿No queríais que el movimiento comenzara? Ahí está el movimiento. Y se volverá cada vez más intenso.
Se producirán más y más y más apariciones. Y también aparecerán más y más y más mentiras. Tened cuidado con lo que estáis viendo. Muchos provocarán el miedo de forma deliberada. No lo olvidéis, no son pocos aquí en el planeta; son muchos. Y actúan en puntos estratégicos.
Por eso, seguimos diciéndoos a cada uno de ustedes: buscad vuestra propia verdad. Buscad la verdad en cada detalle, en cada noticia, en cada vídeo, en cada discurso. No temáis nada. Todos los que están alrededor del planeta son Luz. No creáis lo contrario. Todos coordinados por mí; en cada acción, en cada aparición.
Yo inicié todo este proceso, así que sé hasta dónde llegará. Ahora les toca a cada uno de ustedes mantenerse íntegros, sinceros y en el camino. Sin olvidar nunca que tenéis un camino que recorrer, hacia vuestra propia evolución. No lo olvidéis. No os distraigáis.
Muchos se están distrayendo con toda esta “confusión” y olvidando que tienen un camino que recorrer, y que este no debe olvidarse jamás. Hay que seguir adelante. Hay que avanzar. Estad preparados para todo lo que está por venir.
Para el reto de esta semana, os propongo lo siguiente. Cada uno de ustedes pasará cinco minutos en la Presencia Divina, todos los días. A quien me responda diciendo que aún no sabe cómo conectarse con ella, solo le diré: Busca y encontrarás.
¿Y por qué es un reto? Porque la mayoría de ustedes os conectáis y nada más. Así que el reto consiste en permanecer cinco minutos en el Templo Interno, alineados con la Presencia Divina, sin pensar en nada. Silencio total. Silencio en la mente.
Por el momento, no vamos a ofrecer más tratamientos específicos. Podéis repetir cualquiera de los que se han presentado hasta ahora. Escuchad a la Presencia Divina y elegid el tratamiento.
Traducción: Kely Neri
Revisión: Regiani Maria Bugalho

