¡Queridos hijos e hijas del planeta Tierra! ¡YO SOY SANANDA!
Siempre llevo conmigo todo el Amor, toda mi fuerza, y los derramo sobre todos los habitantes del planeta. Sí, no hago distinciones. No juzgo a nadie. Derramo mi Amor y mi Luz sobre todos. Todos son merecedores.
No juzgues a un hermano. No conoces el pasado de su alma. Mantente siempre iluminado, irradiando Amor, irradiando Luz para todos. Y ten presente que, entre ese “todos”, hay muchos que, a tu juicio, no merecerían tu Amor ni tu Luz. Según tu criterio. Pero, ¿Quién eres tú para juzgar a nadie?
Incluso en esta vida, ya has cometido errores. Nunca has sido ni serás perfecto. Entonces, ¿Por qué juzgar a los demás? Por eso, mantened siempre en vuestros corazones esta certeza: “Ayudo a todos, incluso a aquellos a quienes odio, a quienes no me gustan, a quienes critico, a quienes juzgo. Irradio Luz hacia todos”.
Pensando de esta manera, toma conciencia de lo que sientes. ¿Eres capaz de seguir irradiando Amor y Luz con esta conciencia, o se vuelve un momento extremadamente difícil para ti? Y no temas esta respuesta, porque es un diálogo entre tú y tu propio ser. Nadie sabrá el resultado. Nadie sabrá si lo has irradiado o no; ni cómo lo has irradiado.
Es importante que te hagas esta pregunta. ¿Eres consciente de lo que estás haciendo? ¿O crees que cuando irradias Amor y Luz lo haces solo para quienes lo merecen? Mira a tu alrededor. ¿Tú lo mereces? ¿Nunca te has equivocado? Pero tú lo mereces. ¿Por qué? ¿En qué te diferencias de los demás? ¿Y el camino recorrido por tu alma? ¿Sabes cuál ha sido?
Entonces, ¿por qué esa toga de juez? Deshazte de ella. Ponte solo ropa ligera. Y irradia Amor y Luz con mucha fuerza; para todos; para todo el planeta; para cada rincón del planeta que tú también ayudaste a destruir. No intentes hacerte pasar por santo, porque ninguno de ustedes lo es. Tengan siempre presente esto.
Para el reto de hoy, les propongo lo siguiente:
Tomen un vaso con agua, cualquier vaso, y el agua puede ser mineral o filtrada. Sostengan el vaso entre sus manos y digan lo siguiente: “¡Irradio amor y luz a todos!”. Repitan la palabra “todos” siete veces. Repítanlo de nuevo.
“Irradio amor y luz a todos, todos, todos, todos, todos, todos y todos, sin importar quiénes sean”.
Al terminar, bébete el agua.
Entonces, ten presente que si has emitido odio, juicios o cualquier sentimiento de baja vibración, todo eso estará presente en esta agua. Y ahora tienes que bebértela. ¿Qué vas a hacer? ¿Vas a tirar el agua y empezar de nuevo? Que así sea.
Así que sean muy conscientes de lo que proyectarán en esta agua. No sirve de nada tirarla. Todos los sentimientos que hayan proyectado permanecen en su campo energético. Y el retorno llegará. ¿Se dan cuenta de que no sirve de nada tirar el agua?
Pero les dejo total libertad a quienes no quieran aceptar el reto. Nada es obligatorio. Es solo una forma de que comiencen el cambio, de que vean el mundo de otra manera. Intenten hacer este ejercicio. Y observen los resultados.
Traducción: Kely Neri
Revisión: Regiani Maria Bugalho


