¡Queridos hermanos del planeta Tierra! ¡YO SOY SANAT KUMARA!
El interior del corazón de cada ser humano es un lugar perfecto, donde todo queda guardado, oculto. Nadie conoce verdaderamente lo que ocurre en el corazón del otro. No, no me refiero aquí al corazón espiritual; me refiero al corazón humano.
«¿Pero eso no sería la mente?» No. Estoy siguiendo la línea que ustedes mismos aplican. “Usted está en mi corazón”. “Ah, esto me hace daño a mi corazón”.” “De todo corazón, quiero esto para ti”. Así que usan mucho este órgano que tienen para guardar muchas cosas. “Mi corazón está oprimido”. “Mi corazón está tranquilo”. Son frases que escuchamos constantemente de ustedes.
Entonces me gustaría hacer una aclaración. Ese corazón al que se refieren, como un lugar, no es físico, porque el corazón físico no guarda nada; es el corazón espiritual. Siempre han guardado todo ahí dentro y ni siquiera se daban cuenta. Sin embargo, el corazón espiritual forma parte del cuerpo etérico. Se encuentra en otra dimensión. Está en una dimensión superior a la de ustedes; en la Quinta Dimensión.
Por lo tanto, algunos sentimientos como la ira, el dolor, el sufrimiento, la pena, el resentimiento, la maldad y la violencia no se guardan allí, porque esos sentimientos no vibran en la Quinta Dimensión. Sin embargo, las vibraciones que emanan de esos sentimientos no se desvanecen en el universo. Existen y seguirán existiendo hasta el final de tu existencia como alma. Porque has emanado algo. Y lo más importante: esas vibraciones camuflan tu corazón espiritual, tu Templo Interno.
Muchos se quejan: «No logro acceder a mi Templo Interno». ¿Por qué? Porque es necesario que los sentimientos que vibras se iluminen. Y cuanto más emanas sentimientos iluminados, más se iluminará tu Templo Interno y se volverá cada vez más visible para ti.
Muchos ven el Templo Interno como una mancha oscura. Solo sienten la energía. Sí, no es una mancha oscura, porque se encuentra en una dimensión iluminada. Ningún Templo Interno es oscuro. Ningún Templo Interno está al servicio de la «no Luz». Incluso para aquellos que no vibran con la Luz, el Templo Interno es Luz. Solo que su dueño nunca lo verá iluminado.
Entonces, como iba diciendo, si solo vibras sentimientos que no son elevados, te resultará más difícil conocer tu Templo Interno. Y no estoy diciendo aquí que no vibres Luz. Me refiero a los sentimientos. Me refiero a las heridas, a los resentimientos, que muchos de ustedes guardan como trofeos. Los guardan porque no pueden perdonar. Aún no han actuado con perdón respecto a ese hecho.
Entonces, mientras mantengan sentimientos de baja vibración en sus mentes y en sus corazones, no verán el Templo Interno. Es necesario vibrar en un nivel elevado para verlo. Hay que estar listo para verlo. Y cuando digo «verlo», no lo tomen al pie de la letra. Cuando estén listos, el Templo se manifestará completo en su mente. No necesitan pensar. No necesitan imaginarlo ni soñarlo. Se manifiesta completo. Y cuanto más elevados se vuelvan, más se iluminará su Templo Interno.
Entonces, él se eleva junto con ustedes. Pueden estar vibrando, no muy alto, pero vibrando alto; su Templo puede ser una cueva, sin muchos detalles; una cueva iluminada. Y si continúan en su camino elevando esa vibración, mañana se convertirá en una cueva más grande, más iluminada. Y puede llegar un día en que su Templo Interno se convierta en un templo. No hay límites. Todo depende de cuánto estén vibrando.
Así que dejen de quejarse de que no ven, de que no saben cómo es. Cambia su vibración y sabrán cómo es. Ahora, lo más importante: no carguen con sentimientos bajos como si fueran trofeos. Ese momento quedó atrás, muy atrás. Necesitan perdonar y pedir perdón. Solo así elevarán sus vibraciones.
Y te diré más: no sirve de nada hacer un montón de prácticas o meditaciones si, en lo más profundo de tu corazón, aún persisten el dolor, la pena y el resentimiento. Piénsenlo. Es necesario evolucionar como un todo, no por partes. «Ah, estoy recorriendo todo el camino de la evolución, pero no logro perdonar». Tu camino no ha evolucionado. Estás atrapado en una cadena.
Es como si fueras un globo. Te estás inflando. Pero el globo no se eleva. Porque estás atrapado en esos sentimientos, en esas personas a las que no logras perdonar ni a las que no logras pedir perdón. ¡Así que tu globo sí se va a inflar! Estás haciendo todo bien, pero estás atrapado en esos sentimientos. Solo se soltará cuando elimines esos sentimientos, y esa cadena se rompa de inmediato, y des un salto en tu evolución. Hasta que esto suceda, estás estancado en el mismo lugar. Acumulando Luz, pero sin ser Luz. Porque tu vibración no está donde debería estar.
Así que, reflexiona mucho. «No sé cómo es mi Templo Interno. No veo mi Templo Interno». Muy bien. Analiza tus sentimientos. ¿Qué es lo que aún necesitas soltar? ¿De qué aún necesitas desapegarte? Para que tu vibración suba y puedas ver tu Templo Interno. Ese es el punto.
No hay milagros. No hay trucos. No hay nada mal contigo. No lo ves porque todavía hay algo ahí dentro que te está bloqueando esa visión. Porque tu vibración aún no ha alcanzado el nivel necesario para que puedas ver tu Templo. Sé que muchos dirán: «¡No! No tengo nada, y no veo mi templo». ¿De verdad que no?
En primer lugar, por esa frase tuya, yo diría: tu ego es enorme. Porque todos lo tienen. Algunos ya han alcanzado el nivel de vibración, pero siguen teniendo sentimientos que no son agradables de ver. Todos, sin excepción. Entonces, por tu frase, ya se explica por qué no ves tu Templo Interno. El ego es inmenso. Tu arrogancia al decir que eres perfecto.
Así es, hermanos míos, cómo deben enfrentar la verdad. Nadie, ninguno de ustedes, está 100 % elevado, 100 % limpio. No lo está. Solo que algunos ya están vibrando tan alto que esos sentimientos ya no aprisionan la vibración. Pero existen. Están ahí. Pero son pequeños. Es parte del aprendizaje.
Ahora, muchos, aquellos que creen que todo está bien, no quieren ver. No quieren mirar hacia adentro y descubrir lo que necesitan. Es su elección. Pero entiendan que es necesario vibrar en un nivel más alto. Como en esa pirámide de la que Miguel ya ha hablado tantas veces. Con cada escalón tienen acceso a algo nuevo, más vibrante. Así que hay un escalón para que veas y sepas cómo es tu Templo Interno. Si no estás ahí, no sabrás cómo es. Hay que subir los escalones.
Así que busquen, busquen dentro de ustedes esta sabiduría. Busquen lo que hay que cambiar, lo que hay que hacer. Y sin duda lo verán, y estarán en sus Templos Internos.
Traducción: Manuel Vargas
Revisión: Regiani Maria Bugalho


