¡Queridos hermanos del planeta Tierra!
Voy a presentarme tal y como soy en realidad. Soy un humanoide de gran estatura, pero con rasgos leoninos. Soy un ser siriano. No, y mi nombre no importa. Muchos de ellos se acercarán a ustedes. Lo que importa es la energía que traemos, el mensaje que traemos.
Cada ser de este universo pertenece a un orbe. Muchos seres pertenecen a planetas. Muchos seres pertenecen a cometas. Muchos seres pertenecen a las estrellas. Y ahí sus mentes empiezan a intentar comprender: ¿cómo viven esos seres en esos astros?
Es importante recordar siempre que cada ser —o, para que lo entendáis mejor, cada alma— que existe en el universo fue creado para el orbe en el que vivirá. Por lo tanto, posee todas las características necesarias para vivir en ese orbe. ¿Puede un alma renacer en otro orbe? ¿Puede encarnarse en otro orbe? Sí, para ello debe estar preparada como tal. Pero es posible.
Pero el alma seguirá conservando siempre todos esos atributos de su planeta de origen, de su astro de origen. Para que un alma pueda vivir en otro orbe, está preparada. Adquiere las «vestiduras» de ese orbe, pero sigue siendo la misma. El alma que siempre ha sido.
En este planeta viven hoy muchas almas sirianas, muchas almas pleyadianas, arcturianas, andromedanas, venusianas, marcianas, de todos los rincones del universo. Almas que han llegado aquí con un propósito. Muchas vienen por curiosidad. Eligen venir para vivir en la Tercera Dimensión.
Y entonces muchos de ustedes pueden decir: «¡Pero qué elección más extraña, que un alma evolucionada quiera volver a vivir en una dimensión inferior!». Sí, para no olvidar, para recordar, qué es una dimensión inferior. Forma parte de las decisiones del Yo Superior de esa alma. Digamos que algunos fractales se quedaron por el camino. Entonces, otros necesitan venir para ayudarles a elevarse. Y así es en todo el universo.
Los seres más evolucionados participan en las grandes decisiones del universo, en las acciones de liberación. Y estamos juntos en este proceso de liberación del planeta Tierra; o mejor dicho, en este proceso de ascensión del planeta Tierra. Tened por seguro que todos nosotros somos puro Amor Incondicional. No os juzgamos. ¿Y por qué no? Porque ya hemos vivido… No diría que todo lo que ustedes vivís aquí, pero hemos tenido nuestra cuota de aprendizaje, de sentimientos ambiguos, de malas decisiones. Pero hemos evolucionado.
Muchos de nuestra raza se encuentran en planetas de la Tercera Dimensión, viviendo su viaje. Un día, llegarán a las dimensiones más elevadas. Pronto tendréis contacto con todos nosotros. ¿El contacto, digamos así, humanitario, de convivir todos juntos? Solo en la Quinta Dimensión. Pero nos conoceréis mucho antes de eso.
Este será un punto muy interesante de vuestro camino. Donde demostrarás efectivamente que estáis preparados para vivir en el universo. Donde existen seres minúsculos, que a menudo necesitamos lupas para verlos, y seres inmensos, muy grandes, a los que ustedes llaman gigantes. La convivencia será armoniosa y amorosa, porque así es la Quinta Dimensión.
Podréis ir a otros planetas, conocer otras civilizaciones y permanecer allí un tiempo. Y nosotros estaremos aquí, todos en la Tierra, tal y como vivíamos antaño. Volveremos al equilibrio que este planeta tuvo en su día.
Así pues, hermanos míos, no temáis. Hay millones de seres aquí, alrededor de su planeta. Miles de naves. Estamos ampliando y afianzando el poder de la Luz a través de nuestro Amor. Cada uno de nosotros tiene su parte que aportar, emanando Amor hacia este planeta, emanando Luz. Para que vosotros podáis, poco a poco, dejar que caigan los velos y ver mucho más allá.
Tenemos muchas funciones alrededor del planeta. No nos limitamos a entrometernos en sus vidas. La acción es constante, pues tenemos que estar siempre preparados para hacer frente a las acciones de aquellos que no quieren nada de esto. El enemigo acorralado es el peor enemigo que existe. Porque está ahí para matar y morir, pero no admite la derrota.
Por eso tenemos que estar siempre atentos al siguiente paso, para que ese siguiente paso no se dé; para que no consigan lo que han estado intentando a diario, a cada instante: destruir el planeta Tierra. Pero en cuanto a eso, no os preocupéis en absoluto, porque poco han conseguido.
Yo diría que consiguen lo que es consecuencia de las decisiones humanas. No lograrán causar ningún daño al planeta. No se lo permitirán. Ahora bien, las acciones, las guerras, son decisiones humanas. No podemos intervenir. Solo intervenimos cuando se trata de algo que pueda perjudicar al planeta. Entonces actuamos. Y puedo garantizar que esto ha sido una constante.
Así pues, hermanos míos, os estamos aportando muchas técnicas para que, poco a poco, recupere plenamente la conciencia de que no hay diferencia entre los seres. Seréis capaces de escuchar a los animales. Seréis capaces de convivir con ellos, tal y como convivir con los seres humanos: con amor, dignidad, protección y, sobre todo, de forma armoniosa.
Tenemos, por así decirlo, una «caja» llena de buenas técnicas. Y os las iremos transmitiendo, poco a poco, para que, poco a poco, cambiéis vuestra forma de actuar y vuestra forma de pensar. Tened por seguro que este es el cambio más importante que debéis aprender en este momento.
Aprender a crear el momento siguiente con sabiduría, pero, sobre todo, con mucho amor.
Traducción: Ana Maria Souza
Revisión: Regiani M. Bugalho

